17 de Marzo.- El Papa Francisco dio su primer discurso del Angelus este domingo en la Plaza de San Pedro ante más de 150.000 personas que acudieron a saludar al ex arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, que fue elevado al papado el miércoles.
"Buon giorno (buenas tardes)", dijo a la multitud cuando apareció desde una ventana del apartamento papal, evocando aplausos y risas con su humilde saludo que hizo recordar su "buona sera (buenas noches)" al salir del cónclave y presentarse él mismo al pueblo de Roma.
Temprano en la mañana, el Papa de 76 años, fue seguido por los fieles cuando fue a celebrar la misa en la iglesia de Santa Ana, la iglesia parroquial local, situada dentro de los muros del Vaticano.
En marcado contraste con su predecesor Benedicto XVI, le dio la mano a la gente, intercambió saludos e incluso contó anécdotas en su primera oportunidad de reunirse con el público desde su elevación al trono de San Pedro.
Mientras los espectadores se reunían para escuchar su Angelus, la plaza se convirtió en un mar de caras y banderas, muchas de Argentina y América Latina y algunas de países como Pakistán y Siria, además de Banners con lemas como "Bergoglio, il nostro orgoglio" (Bergoglio, nuestro orgullo).
En medio de exclamaciones de "¡Viva il Papa!" su discurso se centró en la parábola de Jesús y la mujer sorprendida en adulterio, con el tema de la misericordia y compasión de Dios para perdonar. "Él nunca se cansa de perdonarnos, pero a menudo nosotros nos cansamos de pedírselo", dijo Francisco.
Con su irresistible sonrisa, el primer Papa jesuita se está ganando los corazones y las mentes de los italianos y romanos, sobre todo de su congregación local como obispo de Roma, gracias a su inclinación por un discurso claro y directo, anécdotas humorísticas y encanto de abuelo.
"En los últimos días he leído un libro acerca de la misericordia, del cardenal (alemán) Walter Kasper, un gran teólogo, muy talentoso. Ese libro fue muy bueno para mí, pero no crean que le estoy haciendo publicidad a los libros de los cardenales", bromeó.
Luego pasó a recordar una vez cuando se reunió con una mujer mayor, a quien cariñosamente llamó "abuela" que necesitaba oración.
Cuando le preguntó si ella sabía que Dios perdona, ella le dijo que estaba absolutamente segura.
"¿Cómo puedes estar tan segura? Le pregunté. ¿Estudiaste en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma? ", dijo Francisco a una audiencia que reía.
"No, dijo ella. Es que si Dios no perdonara, el mundo no podría existir".
En un discurso por lo general dedicado a comentar sobre los asuntos mundiales, Francisco, cuyos padres emigraron a Argentina desde el Piamonte, optó por hablar de sus raíces italianas y divulgar más detalles sobre su nombre papal. "Elegí el nombre del santo patrono de Italia, San Francisco de Asís, para fortalecer mi vínculo espiritual con la tierra de la que como todos saben provienen mis orígenes familiares", dijo, mientras los numerosos romanos asintieron en señal de aprobación y contestaron "bravo, bravo".
Fue un golpe maestro de un hombre que ha sido encantador con su grey romana prácticamente desde el momento en que fue nombrado Papa la noche del miércoles, cuando, como primer orden del día le pidió a la gente bajo el balcón de la basílica de San Pedro que rezaran por él antes de impartirles su tradicional bendición.
Esa misma gracia caracterizó su aparición del domingo.
"Gracias por vuestra acogida y por vuestras oraciones. Oren por mí", dijo antes de decir adiós.
"Que tengan un feliz domingo. Y un buen almuerzo".