El Salvador en la celebración del 199 aniversario de la independencia de Venezuela

Credito: Wladimir Ruiz Tirado

5 de julio de 2010.- Afirmó el filósofo Leopoldo Zea que los pueblos que hoy conforman América Latina difícilmente podían escapar a su interés por alcanzar los patrones de modernidad ya dominantes del mundo capitalista, aunque, reclamando una independencia que cada vez se les hizo más esquiva: “Los pueblos que forman América Latina reclamaron en el siglo XIX su independencia como condición ineludible para ingresar a la modernidad encabezada por los grandes centros de poder capitalista en la Europa Occidental y Norteamérica” (1)

En efecto, la modernidad era el paradigma dominante y estaba expresado en diversas vertientes del pensamiento: el empirismo de Locke, el racionalismo de Descartes, las modalidades de los socialismos utópicos, el pensamiento de Rousseau, entre otros, que de alguna manera convirtieron a Simón Rodríguez, maestro de Simón Bolívar,  en un hijo de La Ilustración, como es conocida la cultura de este período histórico.

 Lo decía de esta manera el maestro Rodríguez en 1842: “En la América del Sur las Repúblicas están establecidas pero no fundadas…La causa pública está en ocasión de hacer época, y ésta es la de pensar en un verdadero gobierno republicano” (Sociedades Americanas, 1842) pág. 99.

La expresión  “O inventamos, o erramos”, que expresara Simón Rodríguez en un contexto muy particular, se ha convertido en una suerte de invitación a la originalidad en forma permanente.

 “El interés general está clamando por una reforma, y la América está llamada por las circunstancias a emprenderla. La América no debe imitar servilmente, sino ser original… ¿Dónde iremos a buscar modelos? La América española es original; originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos.” (Sociedades Americanas de 1828, p. 343, Tomado de Alfonso Rumazo González (1980). Ideario de Simón Rodríguez. Caracas: Centauro. (2)

Es en ese contexto como debemos interpretar el proceso independentista venezolano. Si bien el 19 de abril de 1810 se considera el paso inicial de la independencia en nuestro país, Venezuela también celebra el 5 julio de 1811, fecha en la que se firmó la declaración formal de independencia de España hace hoy justamente 199 años.

El liderazgo de Simón Bolívar, fue categórico y fundamental, no sólo porque condujo el proceso político y militar entre 1810 y 1830, si no porque su pensamiento ha sobrevivido hasta nuestros días.

Simón Bolívar (Caracas, 1873-Santa Marta, Colombia, 1830), conocido como El Libertador, es considerado el Padre de la Patria, al comandar el ejército que consiguió la independencia de la Gran Colombia, que incluía por entonces los actuales territorios de Venezuela, Panamá, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador.

Como lo señala Luís Britto García, al referirse a la magnitud  de esta gesta soberana: “Nuestras independencias impusieron el principio republicano como paradigma político universal… Si la República es la forma política paradigmática en el mundo contemporáneo, se debe a que América, y sobre todo América Latina independiente, demostró su viabilidad.” (3) De hecho, suplantamos las monarquías como forma de gobierno.

El mismo Britto recalca que “Durante dos centurias de vida autónoma América Latina mantiene vigente para el mundo el tema de la Revolución, que la victoria de la Santa Alianza contra Francia parecía haber clausurado para siempre. A lo largo del coloniaje y después de él mantuvo Nuestra América una constante tradición de insurrecciones revolucionarias. Las rebeliones campesinas que dirige Ezequiel Zamora en Venezuela preceden a la Comuna de París; la Revolución Mexicana antecede a la Bolchevique; la insurgencia de César Sandino contra el imperialismo de Estados Unidos, a la Revolución Cubana, y mantienen el ideal revolucionario en un mundo que parecía derivar hacia el conservadurismo.” (4)

Por estas razones, este bicentenario busca constituirse como una fiesta popular, frente a anteriores celebraciones que se contentaban con fatuos rituales.

Sin embargo, no podemos desconocer el hecho de la modalidad imperial de hoy, la cual pretende continuar dictando la pauta del coloniaje a través del llamado CONSENSO DE WASHINGTON. O, si se quiere, el G 20, mecanismos que nos proponen fórmulas que ellos mismos no aplican en sus propios países. Aunque, recientemente han tenido que recurrir a ellos, en un intento por apagar el fuego de la crisis sistémica que les azota.

Entre otras recetas que nos han querido imponer: ALCA o TLC, o Acuerdo de Asociación, un llamado comercio libre, pero de carácter absolutamente desigual, basado en principios de ventajas competitivas y comparativas; aceptar los “paquetes” del FMI y el Banco Mundial, desechando toda forma de proteccionismo y de intervención del Estado; eliminar políticas impositivas que pechen a los poderosos; renunciar a nuestras soberanías nacionales para dirimir controversias judiciales con corporaciones transnacionales; separar nuestros bancos centrales del control del Estado y pasarlos al dominio privado, como una FED cualquiera; en fin, someternos a los nuevos designios de la modalidad hegemónica del imperio de hoy.

Es por ello que hemos escogido otra ruta, autónoma y soberana, muy bien expresada en la DECLARACIÓN DE OTAVALO (25-06-2010) en la reciente cumbre de la ALBA en Ecuador.

Hoy, los pueblos de nuestra América miran hacia el futuro con dignidad y patriotismo; eligen gobiernos y autoridades comprometidas con la transformación revolucionaria, con la edificación de Estados al servicio de sus poblaciones, que fortalecen sus instituciones democráticas y construyen sociedades libres que viven sus propias realidades, sin tutelajes.

Los países de la ALBA asumimos esta nueva época del lado de los históricamente excluidos, pueblos indígenas, el pueblo afro descendiente, mujeres, jóvenes, niños, niñas, ancianos, ancianas y personas con discapacidad.

Así, los Jefes de Estado y de Gobierno y Jefes de Delegación de los países que conformamos la Alianza Bolivariana de los Pueblos de las Américas – Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP, reunidos en la ciudad de Otavalo, Ecuador, junto con autoridades indígenas y afro descendientes, electas y designadas de la región, declaramos como principios inquebrantables de la independencia de hoy: la solidaridad, el comercio justo, la equidad y la complementariedad.

El pensamiento bolivariano fue articulado en cada uno de los tiempos y escenarios de lo que fue la gesta emancipadora. Antes de conquistar plenamente posiciones de independencia con respecto a la metrópoli española, encontramos que desde las gestiones diplomáticas llevadas a cabo por el Libertador para construir dicha empresa, pasando por una fecunda producción del pensamiento libertario,  independentista e integracionista ,  ejemplificado esto en El Manifiesto de Cartagena, La Carta de Jamaica y luego la propuesta del Congreso Anfictiónico de Panamá, la línea de continuidad es de alta precisión y contundente realismo político.

Hoy dicho pensamiento se concreta como una realidad. Quizás acogiendo las sabias palabras de su maestro:

“No es sueño ni delirio, sino filosofía…ni el lugar donde esto se haga será imaginario, como el que se figuró el Canciller Tomás Moro, su utopía será en realidad América”

Simón Rodríguez

Queremos anunciar el día de hoy, fecha onomástica patria por excelencia, la firma de importantes acuerdos entre Venezuela y El Salvador, en el marco de la CALC realizados en Caracas. En efecto, el día de ayer fueron firmados: un acuerdo marco de cooperación, otro de consultas políticas y, un tercero, regulatorio de la Misión Milagro Internacional, la cual llega este 7 de julio de 2010 a la cifra de su edición número 50.

La firma de estos convenios pone de manifiesto las excelentes relaciones entre los dos países. Afianzando los caminos de la integración, la amistad y la solidaridad. Tal como han sido históricamente nuestras relaciones diplomáticas desde 1883, es decir, desde hace más de un siglo.

  1. Zea, Leopoldo. Cit. Por Javier Biardeau. 11.09.08.
  2. Rodríguez, Simón. El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social. 1830. Biblioteca Básica de Autores Venezolanos. Monte Ávila Edic. 2005. Pág. 21.
  3. Britto, G., Luís. Los bicentenarios de independencia y el mundo. ALAI. 13-03-2010
  4. IBID.


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