28 de marzo de 2009.- Un 28 de marzo de 1750 nació en Caracas Sebastián Francisco de Miranda,
inmortalizado con el título de Precursor y Apóstol de la independencia
de Venezuela, ya que tuvo la visión antes que cualquier otro hombre
nacido en América, y la lucidez para entender que había llegado la hora
de adelantar la Revolución que liberaría al nuevo mundo del yugo
español.
Sebastián Francisco de Miranda, también conocido como el
Generalísimo, fue el primer visionario que entendió que América Latina,
tenía que ser un solo pueblo, un solo país, aun cuando el concepto
geográfico, político, económico, vivencial y emocional aún no existía.
Sin embargo debía ser concebido, para de esta manera poder enfrentar
con la revolución los embates colonialistas de aquel entonces y del
futuro presente.
Como se ha dicho en reiteradas ocasiones Francisco de Miranda, fue
un hombre adelantado a su tiempo, con una gran visión de la posteridad
de los pueblos de América Latina, fue un hombre de múltiples facetas y
talentos, una de ellas fue la de historiador, valioso legado para el
futuro de nuestros días, como testimonio de lo que vio en el mundo de
la segunda mitad del siglo XVIII en una vasta obra escrita en 63
volúmenes.
Viajero incansable recorrió el mundo, como ningún otro hombre de su
época, La Habana, Moscú, Londres, París, Roma, Nueva York, Washington,
Filadelfia, Constantinopla, son solo algunos de los lugares que este
Ilustre Americano visitó.
No hubo sobre la tierra entera, durante sus 66 años de vida un
hombre más Universal que Francisco de Miranda, fue testigo presencial
de tres grandes acontecimientos que marcaron el curso de la humanidad
en los siglos sucesivos: La revolución Francesa, la independencia de
Estados Unidos y el comienzo de la Independencia de América Latina.
El ideal Mirandino de integración está hoy más vivo que nunca, pues
América Latina avanza en diversos espacios políticos, sociales y
económicos en su afán de ocupar un lugar justo en el mundo, como tantas
veces lo señaló el precursor Francisco de Miranda.
El querido hermano Francisco de Miranda, ese gran hombre, mezcla de
sabio, idealista, artista, político, estadista, embajador de la
palabra, en sentidos pluriculturales y militar, lo alcanzó la muerte el
14 de julio de 1816 en La Carraca. Ese día histórico el Generalísimo
Francisco de Miranda se marchó físicamente, pero su ejemplar parábola
convertida en un patrimonio de todos los pueblos, de la América Latina,
quedó para siempre grabada en nuestra memoria, como una auténtica
lección de dignidad, coraje y pasión desenfrenados en defensa de la
libertad, no sólo de América Latina, sino también de nuestro más
preciado tesoro, Venezuela.