06 de febrero 2009.- Uribe llegó a Berlín el viernes 30 de enero procedente de Davos, donde participó en el Foro Económico Mundial que se celebra en Suiza.
La manifestación ocurrió el pasado 31 de enero, frente al céntrico Hotel Adlon, en la ciudad de Berlín, donde Uribe se reunía con un grupo de 250 empresarios alemanes a quienes Uribe invitó a "aprovechar las oportunidades de inversión en Colombia".
A las afueras del hotel se realizó una protesta con varias pancartas y máscaras, en la que se denunciaron los crímenes de estado, las políticas neoliberales y de exterminio de la “seguridad democrática”.
Acosados por la policía alemana, los manifestantes permanecieron en el lugar hasta la salida de Uribe, al que le gritaron “paramilitar, asesino, Colombia no se vende, la protesta no se criminaliza, el gobierno es el terrorista”.
Tres manifestantes fueron detenidos y fueron acusados de ofensa a un jefe de estado.
A la 1:30 pm Uribe fue recibido por la canciller alemana Merkel con honores militres frente a la cancillería. Merkel reiteró su disposición a impulsar las negociaciones para un tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE) y apoyó la política de seguridad democrática. A pocos metros de la cancillería, Amnistía Internacional y la organización no gubernamental "Kolko" protestaban por la situación de los Derechos Humanos en Colombia.
También hubo un repudio al Jefe de Estado colombiano frente a la cancillería alemana, donde los manifestantes expresaron su rechazo a la parapolítica, el paramilitarismo y los asesinatos de jóvenes humildes, justificados como asesinatos de guerrilleros.
Sandra, una de las manifestantes, explicó en diálogo con el programa Quinta Libertad de "FM La Tribu" de Argentina, que el propio Uribe amenazó a los manifestantes con cortarles el cuello, pasándose un dedo por la garganta.
Minutos después, varias personas fueron detenidas por la policía alemana y gracias al acompañamiento y la solidaridad de diversas organizaciones, luego quedaron en libertad, pero hay tres personas procesadas.
Sandra, de Argentina, junto a dos colombianos, fueron procesados y de ser condenados deberán pagar una multa de hasta 800 Euros o cumplir la pena con días de prisión.
Cien años después de que Rosa Luxemburgo fuera encarcelada por "ofender al Kaiser", parece que la libertad de expresión sigue siendo una asignatura pendiente en Alemania.