Cuando la sonrisa de un pueblo es tan valiosa como su libertad

Un Granito de Arena


Hojilla mata Colomina… Y es que todos hablan por debajo cuerda de esos mal hablados, chabacanos, groseros, ordinarios, barriobajeros, por no acudir a otras expresiones que hacen perder el aliento del Matacuras cada vez que observa de reojo el letrero que lo saluda y que sostengo frente a las cámaras para colmo de males anunciándole que estamos nuevamente en el aire, a través del canal del estado para llevarle un poquito de alegría a ese “2%” que, mal haya sea el día Granier quiso calificar despectivamente.

¿La consigna?... Nunca... jamás... ¡Never in the life!, hacer referencia alguna de ese trío de chiflados que osan mentarle la madre en la cara a quienes sirven de lacayos de las Putas de los Medios y desnudar a sus amos: Cisneros, Granier, Ravell o Camero…

No le fue bien al ratoncito Miguelito y su acólito, Berenice Gómez (alias “La Bicha”), cuando osaron mencionarlos para descalificarlos. Una vaina es segura: Eileen Padrón, Nestor Francia y quien escribe esta nota, Mario Silva, se toman los insultos con implacable cinismo y, peor aún, no andan masticando bozales de arepas que manosean una ética del periodismo muy lejana a la profesión y totalmente amoral. Nada de eso; sin ser periodistas, solo acudimos a la verdad insoslayable. Recordarles cuan bajo han caído y como han rebajado el oficio para poder cobrar los quinces y los últimos.

Por eso no es de extrañar que se avecinen ataques más feroces en contra de La Hojilla en TV. De hecho, no nos hacemos ilusiones pensando que recapacitarán y volverán a ejercer el periodismo sin inclinaciones fascistas. Están al acecho, esperando como las fieras cobardes detrás de las sombras. Es muy incómodo tener rabo e’ paja y envidiar la moral ajena; una moral que desearon y defendieron en tiempos de graduación y que se metieron en el bolsillo trasero cuando el patrón les pegó cuatro gritos.

Marta se fue de vacaciones, dice ella (por ahí rueda otra cosa). Napoleón está que trina de la arrechera porque ya su pasaje para Miami se venció y, tarde o temprano, tendrá que irse. El Matacuras se va a un “seminario” mientras Ravell deshoja la margarita. A Giusti se le traba el subconsciente aclarando que “no se van de vacaciones”, mientras Masó acude a la inteligencia que le ha permitido sobrevivir a su fascismo innato, importándole muy poco si lo sacan o no de Globovisión o si les cambian el formato para sobrevivir. Miguelito llegó a creer en una ecuánime manipulación informativa, cuando realmente es un pobre disfraz a la orden de papá Granier…

En fin, el hecho claro es que todos ven La Hojilla y no acaban de explicarse porque tres carajos sin profesión definida, pueden tener tanta audiencia, cuando la respuesta la tienen en la punta de la nariz. A saber:

1.- El evidente desborde de los límites racionales de información que convirtieron el sesgo en una mentira gigantesca que raya en lo patético.

2.- Permitirle (la cobardía es una vaina muy seria) a los dueños de las Putas de los Medios que ocuparan espacios políticos y que, en consecuencia, dirigieran sin reserva la información para propiciar un golpe de estado.

3.- Menospreciar la dignidad y la inteligencia de un pueblo que se sintió ofendido y decidió en algún momento jugarse la vida para conjugar la esperanza con el instinto.

4.- Olvidar totalmente cuales eran sus funciones como comunicadores sociales.

A estas alturas, me importa muy poco cual será el destino de La Hojilla. Esa es una ventaja a nuestro favor y hablo por Nestor y Eileen, convencido de interpretarlos. Hemos logrado pasar por encima de normas establecidas por la oligarquía mediática. Hemos pasado por encima de la hipocresía que rodea a periodistas de uso y abuso. Hemos exterminado el chantaje informativo que rentaba jugosas ganancias a quienes consideran la Libertad de Expresión como un arma para lucrarse y ostentar un poder omnipotente. Hemos logrado romper con esquemas tradicionales del periodismo y, sobre todo, hemos alcanzado un alto grado de comunicación leal y honesta con el pueblo. Esto último es lo más importante sin lugar a dudas. Porque de alguna forma, hemos obligado a los mercenarios mediáticos a replantearse el mensaje que han de llevarle al pueblo para poder recuperar la credibilidad… Algo realmente imposible, si tomamos en cuenta que es lo que motiva a las Putas de los Medios.

En consecuencia, ahora si no puedo hablar por mis compañeros (a ellos les tocará juzgar este punto), no tengo nada que perder y mucho que ganar para beneficio de mi pueblo. Mi recompensa mayor es verlos sonreir.

mario@aporrea.org
msilvaga@yahoo.com


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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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