“De cómo los biznietos de la oligarquía del siglo XIX pretenden reproducir sus modelos de poder”

Hechos concretos:

Las circunstancias por las que atraviesa y enfrenta el actual proceso revolucionario, nos obliga -a todos como venezolanos- a revisar la historia; por cuanto muchos de los acontecimientos a los que asistimos son reveladores de una inusual coincidencia de cómo la clase dominante, la oligarquía criolla, se apoya en viejos y rancios esquemas políticos de acción, para mantenerse en el poder y conservar sus privilegios. Para algunos resultará curioso; para otros, no es más que la reproducción y repetición de los modelos utilizados por los bisabuelos de los representantes de la oligarquía criolla moderna ante la actual coyuntura política, desde que el Presidente Chávez llegó al poder hasta el pre y post proceso refrendario presidencial. Los hechos que presentaremos a continuación, son el calco de unos acontecimientos históricos de una Venezuela no muy lejana.

Tal como lo señaló el historiador Hebert López, en un reportaje que escribiera recientemente para el semanario “Las Verdades de Miguel” (13 al 19 agosto 2004; página 5), que luego de la victoriosa batalla de Santa Inés se produce el magnicidio de Ezequiel Zamora, que por un lado repercutió adversamente sobre las aspiraciones populares y de las clases asalariadas; y por el otro, favoreció a los sectores dominantes y burgueses de la segunda mitad del siglo XIX.

El asesinato de Zamora desborda la llamada Guerra Federal. A parte de los “godos cara colorá” como el pueblo denominaba a los oligarcas y a los “trampularios” federales (revolucionarios de mala fe o de mala ley, infiltrados, como muchos que pululan hoy en el gobierno); Otros que influyeron en estos acontecimientos fueron los curas neogranadinos, los colombianos de la época, que atemorizaban a los campesinos, presentando a los revolucionarios como malhechores y aliados de Satanás. A Zamora – señala el profesor López- lo calificaban de “engendro del infierno con nombre de profeta: genio del mal y del fuego...”. (Que coincidencia: De eso y peor, han calificado al Presidente Chávez) Estos sacerdotes vinculados a las clases dominantes (léase dupla Baltasar Porra – Coordinadora “Democrática”), prometían la salvación del alma a los campesinos que se incorporaran a las tropas godas, encabezadas por la figura de políticos gamonales y de la rancia oligarquía.

Es la época de Antonio Guzmán Blanco y Juan Crisóstomo Falcón, éste último presidente en campaña para entonces y a quien apodaban “Judas Caprino” o “Bobo de la Yuca”. Tras la traición de estos dos personajes, se inicia la conchupancia entre los trampularios de la revolución y los conciliadores de la oligarquía.

Según el historiador Hebert López, los Zuloaga, Machado, Morales, Key, Sánchez, Muñoz, Gallegos, Mancera, Núñez, Michelena, Delgado, Gual, De las Casas, De la Concha, Herrera, Veloz, Palacios y Briceño, se consideraban los auténticos representantes y garantes del orden y la sociedad. Quienes al retomar el poder, pasaron a una vengativa y desenfrenada ofensiva.
De allí que, cualquier similitud con la actitud demostrada por la oligarquía moderna durante el golpe de estado de abril del 2002, y en especial con el día 12, es pura casualidad.

Como de costumbre, Estados Unidos estaba “preocupado” por lo que aquí acontecía; y más aún, por la influencia que Inglaterra y Alemania tenían sobre el gobierno putativo encabezado por Manuel Felipe Tovar.
Los movimientos populares se negaron a deponer las armas y se reinició una lucha que tanto atemorizaba a la oligarquía. Durante cinco años la guerra fue total.

En defensa de sus intereses, los “godos y trampularios” no vacilaron y el 22 de noviembre de 1861, una comisión integrada por Manuel Felipe Tovar, Pedro Gual, Pacífico Gual, Nicomedes Zuloaga, Juan José Mendoza, Francisco La Madrid, Federico Núñez Aguiar (antepasado de Asdrúbal Aguiar) y otros imploraron la intervención de una potencia extranjera y ofreciendo “entregar a girones el territorio patrio a cambio del orden y del respeto de sus propiedades...”, que según ellos estaban amenazadas.

Comenta el profesor López en su artículo, que pesar de que el General José Antonio Páez ordenó iniciar una averiguación inmediata para someter a juicio por traición a la Patria a los civiles y militares, que no teniendo escrúpulos solicitaron la intervención extranjera en la vida política de la República; la oligarquía finalmente obtuvo el apoyo de la plutocracia inglesa, la cual mantuvo sus expectativas de una invasión o compra de la Guayana venezolana por 10 millones de libras esterlinas que se les adeudaban.

Algunos de los Fragmentos del documento de ese 21 de noviembre de 1861, explicita:
“...Es un deber que tienen las naciones civilizadas de Europa de tender la vista a estos países e intervenir en ellos de una manera directa (...)

A casi siglo y medio, exactamente 143 años, la historia se repite. Para ello mostraremos la similitud que guarda una petición tan ignominiosa como la mencionada anteriormente; es decir, las opiniones del “Doctor Asdrúbal Aguiar”, suministradas al vespertino El Mundo, página 2, el lunes 23 de agosto 2004, mediante las cuales expresó – a propósito de los resultados ratificatorios obtenidos por el Gobierno en el proceso refrendario y el fraude aludido por la oposición: “ LA COMUNIDAD INTERNACIONAL TENDRA QUE PONER OTRA VEZ SUS OJOS SOBRE VENEZUELA CUANDO SE PROFUNDICE LA CONFLICTIVIDAD”.

Una demostración más de su arrogancia oligárquica queda expresada en el discurso de Nicomedes Zuloaga expresado en la Plaza Altamira en Diciembre 2001, con motivo de la aprobación de las 49 Leyes Habilitantes, en aquel acto necrofilo, juraron vestidos de negro, ante el obelisco cubierto con tela negra, al mejor estilo de las orgías satánicas de Charles Manson, dijo …”Nosotros tenemos que defendernos, tenemos que defender nuestra herencia de 200 años… porque nos quieren dejar sin nada , nos quieren quitar nuestra herencia lo que heredamos desde hace doscientos años de nuestros padres…”

Sólo nos resta expresar, que la similitud, aunque parcial, con la situación actual que priva en Venezuela es inobjetable.

A continuación presentamos otros repugnantes y escatológicos FRAGMENTOS DEL DOCUMENTO, mediante el cual los hijos de la goda oligarquía piden la intervención de Inglaterra en Venezuela para poder derrotar la revolución social del pueblo:

“...Ninguna de las naciones de Europa puede con más ventajas poseer a Venezuela como la Gran Bretaña (...)
Hay en Venezuela, entre los hombres pensadores (sociedad civil, organizada, pacífica?), la opinión de que conviene a ésta desprenderse del territorio de Guayana y negociarlo con la Gran Bretaña pagando con él la deuda extranjera de la República que reconocerá o pagará en los términos que se estipule, que ambas deudas no montan a 10 millones de libras esterlinas (...)
Toca al gobierno inglés dar principio a esta negociación de la que sacará felices resultados (...)
La Guayana venezolana es un territorio más extenso que un país como Francia (...)
La posesión de este territorio tiene inmensas ventajas para la nación que la ocupe (...)

Antes de terminar debemos manifestar y encarecidamente pedir al gobierno británico la más pronta resolución de esta materia, ya sea que se acojan nuestras ideas respecto de la negociación de la Guayana, o bien que se decida y lleve a cabo la intervención de una manera igual...”

mena_437@hotmail.com



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