¿Corrupto por naturaleza?



Mi mamá era adeca. Y como buena militante participaba en cuanta operación mosca ponía en marcha el "partido del pueblo". Recuerdo que en tiempos electorales los "compañeritos" la nombraban presidente de mesa. Antes los miembros de mesa se los repartían los partidos políticos. Y también se repartían los votos. ¿Qué como lo sé? Les voy a contar una anécdota muy conocida en la familia. Resulta que Pedro, el siempre presente Pedro, se fue de Altagracia de Orituco para Cumaná a continuar sus estudios superiores y además de estudiar militó desde muy joven en la Liga Socialista. Pedro nunca cambió su residencia del voto. Se largaba de Cumaná a la cuna del talento a cumplir con el derecho al sufragio. Y mamá militaba, ya les dije, en el partido del pueblo. Pedro le decía a mamá que cuidara los votos de AD pero que también le echara un ojo a los de la Liga Socialista porque, huelga decirlo, la izquierda en aquellos tiempos no andaba muy mosca que se diga, pero por falta de gente no por falta de ganas.

Lo cierto es que mi mamá cuenta que en su mesa siempre quedaban unos votos nulos y otros en blanco y que era una "sana costumbre" que en el escrutinio los representantes de los partidos se repartieran esta parte de la "voluntad popular". Si eran 10 votos nulos la cosa quedaba así: 5 votos para AD y 5 para COPEI. Multiplique eso por el número de mesas que había en el país y le dará un número interesante. Más de un diputado por lista debió agarrar esta colita.

Eso fue así hasta que mi mamá le empezó a cuidar los votos a la Liga Socialista. Tarea difícil porque ¿quien iba a votar por la Liga Socialista? Mi mamá como buena mamá le daba "el chiquito" a la izquierda, a petición del Gran Pedro. Y no sólo le cuidó los votos sino que convenció a sus compañeros de mesa para que por esa vez no se repartieran los votos entre ellos sino que se los endosaran a la Liga Socialista y David Nieves pudiera salir de la cárcel. Pedro decía que la Liga Socialista nunca llegó a sacar 10 votos en más ninguna mesa del país en ninguna otra elección y que los técnicos del Consejo Supremo Electoral de aquel entonces, comandado por el ahora pontificador Carlos Delgado Chapellín, decidieron ordenar un estudio del raro comportamiento electoral de los gracitanos.

¿Que qué me parecen las elecciones automatizadas? Más allá de esta anécdota, cuya divulgación fue autorizada por mi madre pues tiene fines didácticos y patrióticos, recuerdo una vieja y descorazonadora discusión sobre si el ser humano es corrupto por naturaleza. Y como eso todavía no se sabe prefiero que el ser humano venezolano se ocupe lo menos posible de manipular los sí o los no más apetecibles de nuestra historia republicana.

*Periodista



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Mercedes Chacín*


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