La política de la “paz social”. Adelante Lina

El sólo llamado a la ruptura con la oposición no dice todo lo que hay que decir y hacer sobre el problema de la ruptura con el capitalismo. Y, esa ruptura del proletariado con la oligarquía permitiría visualizar la transición al socialismo, así como a los dirigentes, intelectuales y funcionarios reformistas, conciliadores con la burguesía.

Son elementos que influyen para aplicar una política de paz social mientras interna y externamente estamos acosados por todo lado preparando el golpe. Bajo una determinación de paz social hemos estado postrados por casi 200 años, circunstancia política que no permite romper con la oligarquía, sus instituciones y hábitos.

La manera de presentar esta consigna de lucha frontal pasando por alto la hipócrita diplomacia con la que siempre nos sobrepasan, debe ajustarse a la situación política concreta de pasar al socialismo, si es o no posible, a corto, mediano plazo, igual la lucha no puede desmayar. Luchas extraparlamentarias contra los partidos y partidarios de la oligarquía no siempre están en manos del gobierno, son responsabilidad del pueblo revolucionario.

Hubo y hay casos en: España, Italia, Portugal, Francia, Nicaragua, El Salvador, Chile, Honduras, y la permanente guerra sucia contra Venezuela y Ecuador, en donde la política de paz social siempre es responsabilidad de los gobiernos revolucionarios, mientras el terrorismo de estado es practica frecuente de los gobiernos de derecha. Con esa práctica de paz social no vamos a ningún lado.

Las crisis y las ofensivas imperialistas no pueden ser reducidas con simples marchas de respaldo, sino que ella es producto de una interrelación directa de las masas en la escena política. Y una crisis producida por los conciliadores con la burguesía adepta al gobierno, critican a Lina Ron por tener las tetas bien puestas.

Enfocados desde la lucha por la defensa de la independencia política, los derechos conquistados por este proceso revolucionario a la democracia capitalista, se sostiene también con radicalismo revolucionario para poder conquistar los derechos humanos que solo los oligarcas tenían. La lucha de la camarada Lina evita mantener viva una democracia burguesa, imperialista, decadente y sus instituciones. Recuerda que hay que poner fin a la manipulación y desestabilización de las oligarquías en todas sus formas y reemplazarlas por la igualdad de oportunidad que estamos en proceso de conseguir.

Hay que pasar por Colombia para darse cuenta de la diferencia del sistema. Nuestros vecinos entregan 7 cuarteles de las fuerzas militares a los yanquis y necesitan incrementar los impuestos para cubrir la guerra, mientras millones de jóvenes no pueden seguir estudiando por no tener dinero, así como todo el pueblo pobre de Colombia hace peripecias para acceder a la salud y comprar su medicina. Al otro lado de Cúcuta, la educación y la salud esta para quien lo desee con medicina, consulta y educación gratuita, logro revolucionario que nos lo quieren arrebatar. Adelante Lina por el ejemplo de dignidad y valentía, no desmayes lucha contra el mismo presidente si es necesario, a la larga, terminara por agradecerte. Tu, yo y millones mas sabemos que esta mal asesorado, rodeado por los conciliadores que no quieren perder su tajada.

Un socialismo científico no sólo se logra estudiando, también hay que actuar, para eso se necesita personas como Lina. Todos somos necesarios e importantes en un proceso con lo que hagamos, así evitamos toda forma de confusión democrática, renunciando a todas las limitaciones que nos ofrece la democracia capitalista. Por eso, en revolución se habla de reivindicaciones logradas: Mejor salario, acceso a la salud y educación gratuita, vivienda y abolición de la pobreza.

Derechos humanos, una vez aplicados son logros de la política revolucionaria, que diferencian con la defensa, la actitud revolucionaria de cada uno de nosotros para que el gobierno actué contra la explotación de los recursos naturales, energéticos y humanos, en cada país.

Para sostener la revolución y sus logros, requisito fundamental es que, las movilizaciones de la masa no se subordinen a las maniobras parlamentarias o, a las críticas de los intelectuales y revolucionarios que muchas veces perdemos el camino al socialismo, objetivo del proceso. Hacer valer el poder del voto, significa, premiar o castigar la gestión del gobierno. De ahí el carácter matemático de las consignas democráticas para el gobierno central, mediante una actitud radical, que sirve para recordarle al presidente actuar revolucionariamente y, que si por asuntos constitucionales no lo puede hacer, esta la masa, para castigar y evitar la desestabilización por parte de la oposición y su aparato informativo.

La estrategia del gobierno con la libertad de expresión no son fáciles de conciliar, los dos términos son antagónicos; la lógica de la expresión y la lógica del gobierno andan cojas, porque los medios de uno y otro se convirtieron en partidos políticos, cada uno defendiendo sus intereses, los dos amputan la verdad. De ahí, la política de los medios audiovisuales y escritos de la oposición, su tecnología moderna enlazada con medios del imperialismo, solicitando la pena de muerte para los revolucionarios es un despropósito practicado durante los últimos 10 años por RCTV, Globovisión, El Universal y el Nacional, creando una matriz de opinión que para nada es comunicación ética o moral.

La tarea de los líderes de movimientos, partidos, intelectuales y revolucionarios, que somos mas, es defender la autodeterminación de las mayorías, apoyar las luchas por reivindicaciones concretas y colectivas a nivel político y revolucionario, cultural y socio-económico, incluida la independencia. Para lograrlo hay que partir de una comprensión clara de las circunstancias históricas en las que nos encontramos.

Por hacer revoluciones con principios abstractos, formales, trazando una clara distinción entre los verdaderos intereses colectivos con los intereses nacionales, se enmascara el gobierno utilizando las movilizaciones de masas. En ese momento surge el radicalismo, la revolución necesita de personas radicales, sino para que revolución, bastaría con ir a misa y solicitar marchar con monjas.

Adelante Lina socialismo o muerte.

rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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