“El que espera como pera…”

La pera es una de las frutas más apetecidas, por su grato sabor como por su contenido nutritivo. El que la cultiva espera pacientemente. Una vez uno de ellos me dijo: “El que espera como pera…y si no se desespera”. Hay que ver lo que significa tener amigos humildes, nobles y sinceros porque sin duda alguna nos deparan, no solo sabiduría también lecciones para la vida y la existencia, las cuales están presentes en ese tipo de gente hospitalaria, solidaria y sencilla. No viven desesperados como otros que todo aspiran lograr sin saber esperar; por el contario sufren el calvario de su eterno desespero.

A la espera del regreso a clases estuvieron unos cuantos desesperados, que bajo ese torbellino anhelaban el retorno de ese contingente de niños y jóvenes para lanzarlos como “carne de cañón”, traducidos en actos de violencia, que ellos son incapaces de ejecutar porque la cobardía les carcome su pobre y endeble espíritu. A la espera de esa sangre joven están unos pocos, que cobijados en el arrojo, la osadía y hasta la ingenuidad de ciertos jóvenes no lo piensan mucho para lanzarlos calle arriba y calle abajo en actitud provocativa y desafiante, amparados solo por una capucha que los incapaces y cobardes no se ponen para que no los descubran e identifiquen. Porque lo de ellos es la especulación y la inflación que ellos alimentan día a día; mientras esos niños y jóvenes salen a poner barricadas, lanzar piedras y enfrentarse a la policía.

¿Por qué en vacaciones de diciembre y parte de enero, ese grupito que vive en un eterno desespero, no salió a ponerse capuchas, lanzar guarataras y armas guarimbas? Sencillamente porque lo de ellos es la comodidad, el anonimato, y el vivarachismo. Que maravilla de ciudadanos provoca sacarles fotocopias para mandarla a los confines de otras galaxias. A lo mejor allí los asumen como modelos. Guillo con tales mamarrachos. Pensar que los hay encumbrados, en las alturas de un infértil e improductivo sector académico donde conviven con otros de su misma especie.

A la espera de ese atractivo contingente de jóvenes se encontraban agazapados un grupito de mamarrachos, cual vampiros a la espera de esa “carne de cañón joven”, para luego recoger sus frutos, esos que ellos son incapaces de deparar por cobardes, cínicos y grotescos. A la espera de ese contingente juvenil está un grupito de oligarcas, que ansiosos añoraban el regreso a clases para proveerlos de recursos que les permitan sembrar el miedo, el terror y la anarquía en calles y avenidas de pueblos y ciudades, para así enfrentar lo que ellos son incapaces de ejecutar por cómodos, minoritarios, oportunistas y aprovechadores.

Ante ese grotesco e inaceptable plan, ¿Qué les espera a los padres y representantes de este contingente de jóvenes que ya retornaron a clases?... pues nada menos que tacto e inteligencia, prudencia y mesura, cuidado y protección. Hacerles ver a ellos, sus hijos, que no pueden ser carne de cañón de seres tan indeseables, que se aprovechan de ese valor juvenil para utilizarlos como “carroña” de sus viles y bajos propósitos. Señores padres y representantes el futuro de sus hijos no puede estar asegurado por quienes los “utilizan” para lograr dividendos políticos a futuro, exponiéndolos y enfrentándolos a la fuerza pública la cual no puede recibirlos con flores cuando estos le lanzan tremendas guarataras, metras impulsadas por amas caseras, bombas molotov etc.



(*) Lic.
produccionesvictormlara@yahoo.com


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