Entretelones de la corrupción en la administración pública

Dos Casos Puntuales y una Propuesta

Caso I

Mi compadre es taxista. Cuando compró su taxi nuevecito le dije – “Coño, Compadre, si quiere mi opinión, a mí ese trabajo no me gusta… Termina uno con el mosquero en la boca por unos cuantos reales ó por que al malandro le gustó su carro…” – Pues, mira que tengo lengua de hacha. El sábado pasado recibo una llamada; al compadre lo atracaron, le quitaron los reales y se llevaron el taxi. Esa era la información inicial. Me voy hasta la comisaría de Santa Cruz y pregunto por mi compadre. Estaba con unas botas de vaquero y una franela; lo demás como Dios le echó al mundo ¡En pelotas!... Le busqué unos pantalones y me cuenta la vaina. Le da una carrerita a un tipo; este tipo le dice que hay que pasar buscando a otro, luego lo encañonan, lo pasan para atrás y pasan buscando a otro tipo. A punta de pistola le meten la cabeza en medio de las piernas del carajo que lo tiene encañonado. Lo llevan hasta un cañaveral y sin ton ni son le dice uno que se quite la ropa completa y lo amarran con su misma franela. Le dicen que se arrodille y le ponen una pistola en la cabeza – “Dale un tiro y nos vamos…” – Así de frío y sin compasión. Pero, surge una discusión entre los malandros porque uno de los tres no quiere que lo maten. Mi compadre, desnudo en pelotas, logra zafarse el amarre y aprovecha para escaparse cañaveral adentro, mientras dos balas silban por encima de su cabeza…

No quiero imaginarme a mi compadre corriendo por esos cañaverales, desnudo y sin importar culebras, abrojos, oscuridad y un coñazo de bosta de un potrero en donde terminó acostándose para que no lo encontraran. La desesperación tenía que ser muy estresante para no pararle bola a ninguna de esas condiciones en el estado en que se encontraba. Luego, cuando escuchó que el carro se marchaba, dio un rodeo y salió a la carretera de Santa Cruz pidiendo auxilio. Los carros pasando, nadie se paraba; un hombre solo con su franela, el par de botas y el culo al aire en medio de una carretera oscura, no es precisamente un candidato a ser auxiliado. Sin embargo, un viejito veguero lo recoge y lo lleva hasta la comisaría…

Ustedes dirán: ¡Coño! A Mario ahora le dio por echar historias de última página. Pero, lo que viene es más interesante.

Efectivamente, al hacer la denuncia, radiaron a toda las policías, estadal y municipales, y Polisucre de Cagua, recupera el vehículo. El policía que nos atendió en Santa Cruz (digo “nos” por que ya estaba metido yo en el peo) era muy atento; incluso llegó a recomendarnos que retiráramos el vehículo para evitar la burocracia del fiscal, investigaciones, el proceso que acarrearía muchos gastos. Nos vamos hasta la comandancia de Polisucre y nos reciben muy simpáticos, tres agentes. Mi compadre expone el caso nuevamente y solo nos extraña que el vehículo no estuviera afuera estacionado. Le explican que el vehículo sufrió un impacto y que lo dejaron abandonado, pero que tiene unas manchitas de sangre y le agregan que hubo una mujer herida en un tiroteo cercano al sitio donde encontraron el carro. Mi compadre pregunta por su taxi, pero jamás se lo enseñaron. Y, textualmente, le recomiendan ir hasta la PTJ de Cagua para hacer la denuncia ó venir en la mañana para – “hablar con el Comandante, a ver que se puede hacer”.

Conclusión: Al día siguiente mi compadre se presenta y encuentra el carro desvalijado y, encima, le dicen que para sacarlo y evitar a “ese fiscal que puede tomar el caso en una semana como en un mes y hasta tres meses”, les diera una “vainita para facilitar las cosas…”

Pregunto: ¿Quién es más delincuente? ¿Los tres atracadores o los policías que piden una “vainita”? A mi no me atracaron, ni me pusieron una pistola en la cabeza, ni me dejaron desnudo lleno de mierda de vaca ¿Pero no da arrechera que le tengamos más miedo a un proceso de investigación que se supone en defensa de los ciudadanos y a la policía que representa esa maquinaria judicial, que a tres delincuentes? ¿Cómo es posible que te desvalijen el carro quienes crees son tus defensores y para remate te matraqueen como a un pendejo?

Caso II

Dos amigas van a SUNACOOP para registrar una cooperativa. La cola es larga. Chávez puso de moda las cooperativas y no es raro que existan colas para hacer los registros. En una oportunidad, cuando hice el curso de cooperativista, le dije al instructor que había poco personal asignado para tanta demanda de cooperativas; que se hacía necesario redimensionar su estructura operativa… Bueno, continuando con este segundo caso, le preguntan a un funcionario sobre los requisitos, las vainas, el procedimiento. El hombre de SUNACOOP, ojo tengo los testigos y su nombre, le dice a este par de amigas que “podrían ir a almorzar y llegar a un acuerdo en efectivo ó en especie… tu sabes como es…” Dicho esto, voltea hacia un viejo con pinta de gocho (de hecho venía de Mérida) y le dice: “Quédese por allí sentadito, viejo, y guárdeme la vainita que usted hoy se va para Mérida…” O sea, al viejo gocho ya lo había jodido y a este par de amigas, no solo le pide el “sucio dinerillo”, si no que también se puede lograr registrar una cooperativa por el módico precio de un colchón… ¡Que vergatario!

Una Propuesta

Una vez le dije a un amigo en una de esas tertulias políticas post golpe petrolero, que ahora teníamos que enfrentar una batalla para recuperar la administración pública y esto incluye a los órganos policiales que siguen infiltrados por el viejo esquema, sucio esquema, del robo legalizado e impune. El problema es como hacerlo…

Hay dos cosas que se heredaron de esa basura que nos dejó la IV República y que, lamentablemente, todavía mantiene engangrenada a la administración pública. Primero, el ser “más vivo” que los demás; una caracterología psicológica que impregnó la pesada burocracia en los ciudadanos. Y, segundo, la poca efectividad del gobierno para atacarla y no correr el riesgo de paralizar sus funciones por los sindicatos que representan a esa burocracia. A esto podemos agregarle, una sarta de cabrones enquistados en la administración pública al servicio de la oposición, para conspirar en contra de la labor que lleva a cabo el estado… Esto es peor aún.

¿Saben cuantos proyectos de viviendas y urbanizaciones ha emprendido el gobierno de Hugo Chávez? ¡Un carajazal!... ¿Sabían ustedes que muchos de esos proyectos, sospechosamente, están parados por pendejadas? ¡Otro carajazal!... De nada vale que Hugo Chávez nombre a Diosdado Cabello como Ministro de Infraestructura; que Diosdado Cabello tenga la mejor intención revolucionaria para dar término a todos estos proyectos, mientras que algunos funcionarios conspiran para que esa obra no llegue a concluirse. Y es que existen los quinta columna, los caballos de Troya, los sargentitos públicos de mierda que no permiten que las vainas se concreten… Es aquí donde está el peor enemigo de la revolución. En esos grupitos de ladrones, cobra comisiones, vagabundos, estira peos, es que está la pata coja de esta revolución y no excluyo a más de un oportunista que llegó al cargo de Jefe con la intención de ganarse unos millones y no de hacer labor de patria.

¿Cuál es mi propuesta? Tengo una fe inmensa en las presiones que pudieran ejercer las organizaciones populares. Este pueblo ha demostrado tener disciplina y capacidad de respuesta para combatir a los enemigos del proceso. Un policía que se aprovecha de la desgracia de un ciudadano para hacerse de unos reales y robar olímpicamente ó un funcionario público que se aprovecha de los requisitos que se necesitan para cualquier proceso administrativo para obtener dinero y favores sexuales, son enemigos del pueblo. A ellos hay que desenmascararlos ante el pueblo. Hay que confrontarlos directamente, sin temor y respaldados por una disciplinada organización popular. Cuando una vaina de estas suceda, la reacción popular debe hacerse de inmediato y señalar al vagabundo frente a sus superiores; si sus superiores no hacen nada, entonces hay que señalarlos ante el ministro y si el ministro no hace un coño, entonces al presidente de la república con movilización. Hay que eliminar de una vez esa estupidez de querer ser más vivo que los demás. A la larga eso sale más caro y afecta al resto de la comunidad.

Sin embargo, un peo trae otro. El estado debe atender estas movilizaciones, pues no se hace nada con reclamar justicia si el estado no responde ante el justo reclamo.

Para finalizar, quiero decirle algo a quienes nunca han tenido este tipo de problemas. No esperen a probar la impotencia de verse estafados, robados, humillados por este tipo de procedimientos que algunos han llegado a considerar “normales”… ¡ESA MIERDA NO ES NORMAL!

marioaporrea.org
msilvagayahoo.com



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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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