La nueva Geometría del Poder

Una cordillera divide a Venezuela: Ahora es cuasi hemipléjica

El uso y control del mar fue un elemento estratégico en la concepción del espacio que conformaría la Venezuela colonial. Ciudad de México y Santa Fe de Bogotá, capitales de dos de los virreinatos españoles de América, se encuentran muy lejos del mar y Caracas está a sólo muy pocos kilómetros del puerto de La Guaira. El control de las costas marítimas era muy importante para hacer posible la salida hacia España de las riquezas que aquel Imperio extraía de este país.

El río Orinoco jugaba en este escenario, porque se creía que El Dorado se encontraba por esos lugares. Las primeras y más importantes ciudades venezolanas estuvieron a la orilla o muy cerca del mar: Maracaibo, Coro, Borburata, Valencia, La Guaira, Caraballeda, Caracas, Barcelona, Cumaná, Cubagua, etc., así como a la orilla del río Orinoco como Angostura y San Félix. No había culminado el siglo XV y ya los españoles estaban poblando y ocupando lo que sería Venezuela.

La división político-territorial de Venezuela ha continuado sin muchas variaciones dramáticas hasta el día de hoy, y sólo se han desgajado unas provincias de otras, (denominadas ahora Estados, para copiar la división político territorial de Estados Unidos) para conformar la actual situación. Entre 1899 y 1909, se produjo el último acto geométrico del país con Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez; este último alineó a Venezuela con la pretensión imperialista de Estados Unidos al propiciar la explotación indiscriminada de hidrocarburos. Por esta razón se produjo un repoblamiento del Zulia, principalmente en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo a expensas de zonas rurales de Venezuela. Es decir, que la explotación petrolera ayudó a concentrar aún más el país en el eje Centro-Norte-Costero, donde estarían ubicados los terminales de los oleoductos, las refinerías y los puertos por donde se llevaban todo y traían todo. Pero esta no una explicación exhaustiva que pueda para justificar el alineamiento del país en torno a este eje, pues hay otros elementos históricos y culturales que nos permitirían tener una aproximación a este problema.

Existen dos ejes básicos en la construcción del espacio territorial: uno sincrónico y otro diacrónico. En el primero encontramos la realidad material, de la que forma parte el medio ambiente (ríos, lagos, montañas, valles) que pueden limitar o favorecer condiciones para el asentamiento humano. Esta realidad no es suficiente para formular hipótesis, acertadas o no, para explicarnos las razones que han movido a los pueblos para su asentamiento en determinados lugares. El eje diacrónico es eminentemente social. El hombre se desenvuelve en un territorio y allí desarrolla y experimenta los cambios que se producen en su etapa vital, no sólo de su propia existencia, sino que la misma está en comunión con los demás integrantes de su grupo y de este con otros de su misma naturaleza. Esta realidad material está íntimamente vinculada a una situación espiritual, no material, de la que no pueden ser fácilmente extraídos los pobladores, sino mediante actos violentos.

El llamado eje Centro-Norte-Costero, a los efectos del desarrollo no armónico del territorio nacional, se ha convertido realmente en un centro rodeado de una periferia lánguida, reproduciendo en nuestro país y a la escala adecuada, las perversiones que ese modelo ha traído en nuestra época.

El eje Centro-Norte-Costero, que abarca apenas el 30% del territorio nacional, alberga una población que alcanza mas o menos el 70% de la misma. Es decir, que ese eje tiene una población cercana a los 20 millones de habitantes con una densidad poblacional de aproximadamente 93 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que el resto del país con una superficie de aproximadamente 640.000 Km2 tiene una densidad poblacional de apenas 15 habitantes, comparada con la media nacional que es de aproximadamente 32 habitantes por kilómetro cuadrado.

Vietnam, para sólo poner el ejemplo de un país tropical, tiene una superficie de 331.690 Km2. y una población aproximada de 85 millones de habitantes, con una densidad poblacional de 262 habitantes por Km2.[*] Esto es aproximadamente la mitad del territorio de la Venezuela despoblada y con escaso desarrollo económico. Por supuesto que no pretendemos extrapolar situaciones bastante disímiles, sólo nos valemos de este detalle como referencia para imaginar las inmensas posibilidades de desarrollo armónico y sustentable que tiene nuestro país, un poco más allá de la Cordillera de la Costa.

Nota:

[*] Enciclopedia Encarta:

http://es.encarta.msn.com/encnet/refpages/RefFAF.aspx?refid=631504894

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Omar Montilla


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