¿Qué he hecho yo para merecer esto? O para no merecerlo...

Estoy perpleja, por no decir conmocionada, estupefacta, y anonadada, sinónimos que alargan el texto y que, con suerte, engordarán mi monedero. Resulta que no pienso como pienso, me lo dijeron en globovisión, ya saben, el canal que, asesorado por ARS publicidad, quiere pensar por usted.

Yo creía que creía pero no, no creo nada, disimulo, me vendo, traiciono mi propia verdad. Eso dicen que hago y si lo dicen en la tele, por supuesto que es verdad.

Resulta, y esto es repugnante, que escribo mentiras a cambio de dinero, con el que el ‘’dictador electo’’ compra conciencias, la mía por ejemplo, y la de mayoría de los venezolanos y yo, caída siempre de la mata, se me ha olvidado cobrar, y ellos ladrones abusivos se olvidaron de pagar.

Pero pagan eso dicen, pagan a quien escriba, a quien diga que piensa como ellos, a quien vote, a quien se ponga una franela roja, a todos los que marchan, a todos los que sueñan.

Nos dicen tarifados, y yo me pregunto: ¿Cuánto pagan? ¿Cómo pagan? ¿Qué es lo que pagan?

Yo escribo y mucho, paso horas y horas sentada en una silla roñosa que me ha provocado un lumbago horrible. Escribo cosas larguísimas, por lo que pienso que si pagan por metros, me deben un realero, si pagan por palabras o caracteres también, no tienen escapatoria.

¿Cómo se cobra? ¿A quién dirijo mi queja? Aun no tengo respuestas pero, mientras tanto, sigo escribiendo porque cuantas mas letras teclee más me van a pagar. Yo tengo dos niñas, y ya sabemos como es eso. También tengo acreedores a quienes no les debo nada, pero que al leer mis artículos decidieron cobrarme todo por adelantado, por si acaso el movimiento estudiantil nos devuelve las novelas y este rrrrégimen se desbarata.

Ahora estoy un poco enfadada conmigo misma, el otro día me restregaron pruebas en la cara, de que los de la oposición cobran en dólares, y los cambian en el mercado negro, segurito, y yo, de llegar a cobrar un día, lo haría en moneda nacional y eso, repito, si les da la gana de llamarme para que pase por mis churupos.

Quien si parece que cobra, puntualmente y en moneda importada, es el barbudo cubano que me dicta lo que escribo a través del bombillo de mi estudio. Eso es indignante, porque los dedos ampollados son míos.

Se va desgastando el rrrrrégimen debido a su ineficiencia, sin bozal de arepa yo dejo de escribir y salgo a buscar trabajo. Bla bla bla bla bla bla bla (eso suma caracteres, porsia)

Razón tienen los oposicionistas, por no llamarlos escuálidos, bueno ya los llamé pero eso también suma. Razón tienen cuando dicen que Chávez es bruto. Es que no hay que ser un genio en matemáticas para sacar la cuenta: no se cuantas marchas con decenas de miles de personas cobrando, miles de artículos y reportajes pagados, por supuesto, con le dinero de todos los venezolanos, siete millones y pico de votos, cinco millones y pico de aspirantes a militar en el PSUV, sigan sumando, las viejitas que salen sonriendo en las cuñas institucionales, la señora que defiende al gobierno en una discusión de panadería, los que llevan camisas rojas, los que ven la hojilla, los que la hacen, los intelectuales que optan por pasar como brutos chavistas a cambio de su, como decirlo, ¿subsidio?, a cualquiera que diga ¡Uh ah! y pare usted de contar, que yo sigo para ir haciendo caja, los que compran en mercal, los que se sacaron la cédula que dice República Bolivariana de Venezuela, los que tienen bombillos espías, los que los prenden para que se vea que son muchos, los que van a Barrio Adentro, los que aprendieron a leer, los que leen, los que crucen el puente sobre el Orinoco, o el viaducto, los que van a Los Teques en metro, los que se suben al tren, los que compran carros familiares, los se operan en Cuba y recuperan la visión, los que pitan a Castillo Lara, los que son acosados en Chacao y prefieren disimular, los que no disimulan cobran doble, anoten esa, los estudiantes que plantean debates, los soldados, los curas que practican el cristianismo como Cristo lo predicó, los motorizados que se le plantaron a quienes querían guarimbear, los que salieron el trece de abril, los viejitos que aceptan cobrar pensiones decentes, los padres que no pagaron aumentos abusivos en las matriculas escolares, los bolivianos, nicas, haitianos, antillanos, negros pobres americanos, a cualquiera que diga ‘’ñe’’, a todos les ha pagado, a todos menos a mi.

Por eso creo que mi tocayo de apellido no calculó bien este asunto, por andar repartiendo tanto dinero entre los ‘’tarifados’’ del pueblo, a la hora de cogerse unos reales, se dio cuenta que para él no quedó nada y tampoco para mi. Mal negocio Presidente, mal negocio...

Bla bla bla bla bla bla bla bla...


¿Bla?




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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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