Rosas rojas para Bachelet

La de Michelle Bachelet es una de las visitas más gratas para los venezolanos. Por muchas razones.

Una tiene que ver con su historia personal. Hija de un oficial leal a la Constitución y al presidente Allende, el general Bachelet, vejado y humillado por los fascistas del 11 de septiembre. La infamia de los usurpadores no se detuvo en el padre, también su esposa fue víctima de la represión, al igual que la hija. Para quienes vivimos la tragedia chilena, mayoría en el país, estos rasgos son apreciados y no pasan desapercibidos.

Tampoco su condición de mujer luchadora, democrática de verdad, con coraje para exponer sus puntos de vista, pese a estar jaqueada, permanentemente, por una derecha como la chilena, borbónica en esencia, DC que no se le queda atrás y el escualidismo venezolano.

Pero hay, si se quiere, algo más importante en esta visita.

Venir a la Venezuela del proceso bolivariano constituye una definición, así no se le quiera atribuir al hecho esta característica. Que, en cambio, sí capta por razones obvias la derecha chilena a la hora de montar trampas para impedir que se realice el viaje o que éste se efectúe en condiciones incómodas.

Mas el momiaje chileno se va a quedar con los crespos hechos.

En primer término porque tanto Bachelet como Chávez no caen en provocaciones. Ambos ya se encargaron de desecharlas.

Luego, porque el tema energético de la cumbre de Margarita es vital para la región, en particular para una nación como Chile, con reconocidas limitaciones en esta materia. Además, a Chile, si es que quienes dirigen el país tienen pasta de estadistas, importa mucho la conexión con el Caribe, con un mercado como el de esta área, salvo que algunos piensen que Chile es algo aparte de Latinoamérica.

Bachelet hallará en Venezuela aprecio y simpatía. Por lo que ella es y por lo que es su patria. Cuando la derecha gobernaba a Chile a través de Pinochet miles de chilenos encontraron trabajo, seguridad y afecto en la tierra de Bolívar.

También se tejieron lazos de sangre y de imborrables afinidades culturales. De ahí que para ella habrá rosas rojas y una profunda solidaridad.

Aquellos que estuvieron ligando e hicieron cuanto pudieron para impedir la presencia de la mandataria chilena en la foro sobre energía en Venezuela, tendrán que conformarse con la frustración. Como pasa a todos cuantos pretenden oponerse a la lógica de los procesos de cambio y a la voluntad de unión de los pueblos latinoamericanos.



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José Vicente Rangel

Periodista, escritor, defensor de los derechos humanos

 jvrangelv@yahoo.es      @EspejoJVHOY

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