Trasnochado y maltratado

Soy un campesino con el orgullo en alto, por la forma de pensar que desarrollé, nunca lo perdí; me arrancaron de la raíz y trajeron a la capital siendo un niño y esa inocencia se encontró con estas contradicciones de conducta que muestra la prepotencia de los citadinos; crea a un ser carente de humildad y lo deforma distrayendo valores, en una urbe dónde la mayoría son provincianos o hijos de campesinos y el mismo trajinar de la capital obliga a cambiar la esencia de la tradición de sus ancestros: conducta que no cambie siendo niño y ahora de adulto con autonomía de pensar, me di cuenta que no quise.

Es que no traicioné valores que construyeron mí ser en aquel pequeño PUEBLO, dónde no se conocía la vanidad; el egoísmo era una presencia colectiva que dejó de ser individual y todo era compartido.

Recuerdo que en tiempos de cosecha de determinados rubros: el PUEBLO se enfiestaba y abocaba a recogerlas sin importar de quién era y supongo, tenían acuerdos históricos, donde uno le debía trabajo al otro y cuando al otro le tocaba le pagaba de la misma forma; porque no recuerdo, sino un cuaderno donde se anotaba lo que uno iba a buscar en la bodega, algunos productos muy puntuales; todo lo demás lo daba la tierra y se recompensaba a una mayoría que participaba en el que hacer, como un todo y es lo que se quedó en mi vida hoy marcada por la equidad.

Por eso es lo que aprendí y aún practico siendo un empírico.

Para mí ser comunista no es una conducta extraña donde haya tenido que estudiar muchas teorías de grandes sabios (que lo he hecho) pero de lo que ahora sí estoy seguro, es que el terruño marcó mi vida donde todos por naturaleza practican la comuna.

La alienación de las grandes ciudades empezó a llegar al PUEBLO a través de los migrantes y obligó a cambiar valores a mí me arrastró a la capital con la más hermosa lucha: donde la raíz va llegando a su fin en mi persona; pero estoy seguro que alguien más la tomará y dará continuidad a eso que deje atrás, cuando me desraizaron: nos venimos o nos trajeron detrás del petróleo.

Está reflexión de recuerdos la hago; porque no conocí la prepotencia, ni la arrogancia y por eso choco tanto cuando la muestran como una virtud y la rechazo: estoy tratando de buscar la forma más sencilla de explicar: que un comunista tiene valores de raíz, que se aprenden en la esencia de la familia y no hace falta mucho estudio para el entendimiento de lo humano; aunque para la actividad de la vida sean necesarios.

Un comunista que no aprendió que los valores humanos se heredan y son traspasables, nunca podrá alardear de su fondo y tiene que reconocerse en la LUCHA como un activista demagogo de forma, que es capaz de cambiar de acuerdo a la circunstancia que se presentan y eso lo hace un ser no muy seguro en la persecución de la idea.

Estoy en la gran ciudad, chocando con mis principios; soportando la humillación de ser etiquetado de trasnochado, cuando siento que activo, aún mantengo el sentido de mi LUCHA y es y será siempre PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA MO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA


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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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