Crítica ácida

Colombia 2020, la Venezuela antes de 1999

En la historia política de quinquenios demócrata representativos 1959 a 1999, con presidentes social demócratas y sociales cristianos electos y encompinchados con la disimulocracia vasalla al poder bipartidista gringo, asesinar menores de edad en represión a manifestaciones, o en masacres, no era cuestionado abiertamente por la prensa comprometida con gobiernos que pagaban mediante publicidad oficial, lealtad comunicacional acrítica.

Sucesos en Colombia 2020 y desde hace años, sirven para la analogía con la disimulocracia venezolana que cesó en 1999. El 27 de agosto 2020 fueron asesinados tres jóvenes en el municipio Andes, suroeste antioqueño, que se suman a 10 masacres en el mismo territorio departamental. Víctimas de 14, 19 y 27 años, estos jóvenes según Medicina Legal cubren el total de 818 asesinados entre enero y junio en Antioquia.

Idénticas excusas oficiales colombianas 2020, nos decían ministros adecos y copeyanos en nuestra democracia representativa, lo que permite parangonar a los excusados de aquellos gobiernos represivos venezolanos amados por gringolandia, con los de Colombia siglo XXI "ejemplo de democracia" según la prensa internacional, evidentemente muy temerosa de los USA.

Presidentes venezolanos disimulócratas estuvieron arrodillados 40 años al modelo sugerido por Washington. Iván Duque, jefe de estado colombiano en transmisión de radio y tv se alegró porque la estadística de violencia disminuyó 20% con respecto el mismo período del 2019. Admite la guerra que nutre a vendedores de armas, y aumenta desplazados colombianos internos y externos.

Menciona Duque insistentemente a Venezuela y este 30 de Agosto "Día Internacional de las desapariciones forzadas", aprobado por la ONU en los años noventa del siglo pasado, no le importó al sub presidente colombiano y nada refirió, acerca de los secuestrados sin aparecer, como sucedió en la Venezuela 1959 a 1999, genuflexa a La Casa Blanca.

Un atento vistazo a la publicidad colombiana es evocar la Venezuela antes de 1999, que exageraba bondades del consumismo pese a que en sus barrios y sectores de menores recursos no existía atención efectiva a la salud, mucho menos lugares de compras subsidiadas en medicinas, o entrega de alimentos y numerosas misiones sociales.

A la Colombia del desastre disimulócrata representativo, no le imponen medidas letales, mientras a Venezuela por salirse del redil de la asquerosidad bestial capitalista, la asfixian. Los vecinos no son amenaza inusual y extraordinaria a la paz de EE UU, porque gobernantes colombianos vendieron la dignidad del pueblo, y los gringos tienen 9 bases militares en territorio neogranadino.



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Luis Sánchez Ibarra


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