Masa y Mazamorra

—A buena esta, será qué este perol no va a dejar de sonar hoy.
Aló, quién es.
—Está molesto camará.
No venga a pagarla con uno, que lo llama para saludarlo y saber si todavía está vivo.
Si quiere pelear vaya y le forma su samplegorio al hombre ese.
—Cómo está usted, qué se dice.
—La masa se está moviendo, está asumiendo su rol protagónico.
Fíjese en lo que está pasando.
—Me perdona, pero ya viene usted con la misma cháchara de siempre.
Esa muela servía cuando amarraban los perros con chorizos, vale.
Usted va seguir creyéndose ese cuentico de la masa y el pueblo.
Usted, se sigue creyendo eso del gloria al bravo pueblo. Eso era el peonaje parejo que lo arriaban en las levas para que fueran a la guerra como carne de cañón.
Precisamente porque necesitaban masa.
Y los demócratas los pusieron en el himno para darle esperanzas e ilusiones en medio de las desgracias de la guerra.
Le voy a dar un ejemplo, medio malo como todo ejemplo.
Usted va y compra un paquete de harina de maíz precocida, la de mendocita o la que consiga más barata.
Esa harina está deshidratada, verdad.
—Así es.
—Bueno, usted llega a su casa busca un perol y echa la cantidad que quiere y le echa agua, a la media hora vuelve a ver que ha pasado. Lo único que ha pasado es que la harina ha absorbido el agua, se ha hidratado, eso es todo lo que ha pasado hasta el momento.
Usted decide amasarla, porque ella sola no lo va a hacer.
La amasa y la deja ahí; a la media hora vuelve y no ha pasado nada. La masa está ahí inerte, cierto.
—Cierto es.
—Para que esa masa se convierta en arepa, en bollito o lo que sea, usted tiene que hacerlo, la masa no lo hace sola.
La masa se mueve si alguien la mueve, por si sola lo que hace es satisfacer una necesidad o deficiencia y vuelve al reposo.
Hasta ahí llega.
Y usted está creyendo en pajaritos preñados.
Ya está viejo para la gracia, hombre.
—No camará, esto es diferente.
—Mire, diferente es alguien que tiene la cara pa’tras.
Esto es lo mismo de siempre.
Con más o menos hambre.
Por ahí hubo un señor, no recuerdo quien, que dijo que la masa es conservadora, el individuo revolucionario.
El último que movió a la masa en este estero fue el difunto. Antes que él, Caldera en aquel discurso del 92, con que aseguro el segundo mandato; antes Pérez por su carisma y Betancourt por el trabajo político. Antes de estos el compadre Cipriano cuando se trajo a los andinos y, antes de él, fueron Zamora; el Ilustre americano; el Taita Páez y el otro taita. Y antes que todos estos, el papá de los helados, a quien no le temblaron las redondas pa’ echarse el mundo encima y así ganarse la gloria eterna.
—Eso es verdad.
Pero algo tiene que pasar, camará.
Esto está muy feo.
—Eso son solo deseos suyos.
No confunda sus deseos con los hechos de la realidad.
Está viviendo de ilusiones.
—Camará, será qué usted es un conservador.
—Mire, yo no llego ni a conservita de plátano.
Mucho menos a bienmesabe y a eso a que usted se refiere.
Uno lo que es un bolsa, esa es la verdad y nada más.
Y, por tanto, se la pasa la vida viviendo de ilusiones y esperanzas, como esas de que la caja clap alimenta.
Mire, los políticos los que hacen es que la gente se ilusione y así se distrae un rato.
Cómase sus caraotas tranquilo, que cuando algo pase lo más probable es que se enteré al otro día.
Esa es la realidad.
—Yo le insisto, camará.
Estamos viviendo un momento histórico.
—Decir viviendo con esta hambre, es mucho decir.
Si quiere seguir con esa siga, a lo mejor se saca el premio gordo.
Porque la esperanza es lo último que se pierde, según dicen.
Dígame ¿a cómo amaneció el dólar hoy? Que eso es lo que le interesa a cualquier cristiano en este erial.
Voy a ver algo al patio que huele como a quemado, no vaya a hacer que se incendie la rancha.
Y le dijo: Por ahora, apriete.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 605 veces.



Obed Delfín


Visite el perfil de Obed Delfín para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Obed Delfín

Obed Delfín

Más artículos de este autor