Ante la cada vez más posible invasión militar

Una cosa es el gobierno (ESTADO) y otra cosa es el País (LIMITES TERRITORIALES), la Nación (GENTILICIO: LOS NACIDOS O ASIMILADOS DENTRO DE LOS LIMITES DE UN PAÍS,) y la Patria (SENTIMIENTO, AMOR y SENTIDO DE PERTENENCIA EN TORNO A LA NACIÓN Y EL PAÍS).

Para los que adversamos al actual gobierno dado su cometido de desviar los intereses nacionales hacia intereses personales y de grupo, por encima de sus deberes con el país, la patria, y la nación (como ejemplo icónico de lo anterior: la destrucción y quiebra de PDVSA, nuestra por mucho la principal fuente de divisas para el tesoro nacional), debemos tener claro sin que nos quepa el mínimo de duda, el que ante cualquier intervención armada foránea, así sea con la excusa de resolver nuestros asuntos internos, nos encontrará de frente ante la agresión, así sea cual sea la entidad política que en ese momento gobierne a la nación. En mi caso siendo aun un joven imberbe ya lo tuve claro en época de Pérez Jimenez, cuando este militarmente, tuvo que reafirmar la pertenencia de Los Monjes a nuestro país, o bien más adelante en la época en que le correspondió gobernar a Jaime Lusinchi, el cual no dudó en movilizar a Nuestras Fuerzas Armadas, para repeler militarmente si así hubiese sido necesario, las pretensiones colombianas sobre el Golfo de Venezuela (caso de la goleta Caldas). Gobiernos nacionales estos, a los cuales, a pesar de mi aversión, en ningún momento durante estos eventos históricos dudé en apoyar. Existen en nuestra historia antecedentes claros al respecto, el general José Manuel Hernández, mejor conocido como el "mocho Hernández", preso político de Cipriano Castro, no dudó a raíz del bloqueo de las principales potencias europeas en los años 1902-1903, ofrecer sus servicios Castro en ese entonces presidente de la república,

Ahora bien, si las pretendidas agresiones colombianas antes nombradas, tenían como objetivo restarnos espacio territorial, lo que se vislumbraría en los momentos actuales es mucho peor: La primera potencia mundial, aliada con nuestros vecinos territoriales, situados en los cuatro costados del país, pretende invadirnos militarmente.

No hay que ser muy avezado para descifrar lo que esto significa:

TERRITORIALMENTE: Perdida del Golfo de Venezuela con Colombia, Guyana podría extender sus límites hasta el Orinoco, Brasil se expandiría hacia el Norte a nuestra costa (al parecer Bolsonaro, quizás el más imbécil de los presidentes suramericanos, viene siendo frenado al respecto por las fuerzas militares de su país); y es que, en el peor de los casos, hasta Curasao, pudiese pretender derechos territoriales en las costas de Falcon. Por supuesto esta sería la parte de las hienas, el León del norte no solo se quedaría con nuestras riquezas naturales, si no que acentuaría a su favor, el proceso de transculturación que ya afecta en alto grado a un grueso segmento de nuestra población; basta con observar el apoyo que por los medios de comunicación (internet incluido), tiene la oposición de derecha a la invasión armada norteamericana.

En resumen, una Venezuela disminuida en su territorio en camino de transformarse en un nuevo Puerto Rico. "Pueglto Lico" en Espan-English, tal como lo ´pronuncian los nativos de esa colonia norteamericana.

Veamos en cuanto a la este inminente peligro cual es la respuesta armada que pretende dar nuestro gobierno "revolucionario". Hasta ahora, lo que se vislumbra es que el gobierno ha puesto su confianza en el armamento de penúltima generación adquirido en, Rusia y en la China, confianza esta, fomentada tanto por el gobierno norteamericano como por sus títeres latinoamericanos, quienes no dejan de manifestar el temor que les produce el que Venezuela posea dicho material bélico (un bulo dirigido a que nuestro gobierno se confié en el poder destructivo "imbatible" de dicho armamento: el alcance mayor de nuestros cohetes Pechora es de 300 Kms, un misil crucero norteamericano tiene un alcance de 1.200 Kms). Cuenta también nuestro gobierno con la muy dudosa solidaridad armada de Rusia y China (ninguna de dichas potencias por más intereses económicos que tengan en nuestro país, se arriesgaría a una guerra nuclear por un país lejano a su zona territorial). Además, el gobierno también confía en la solidaridad armada de Cuba y Nicaragua, a lo cual hay que darle el beneficio de la duda, ninguno de esos dos países hermanos se ha pronunciado en cuanto al tomar como una agresión a su territorio, la agresión que se le haga a Venezuela.

Es decir, por lo que hasta ahora se deja ver, nuestro gobierno piensa contrarrestar en lucha convencional a los Estados Unidos de Norteamérica; no ha aprendido del Irak de Sadam Husein, mucho mejor armado en relación con nuestra realidad actual en armamento (salvando las distancias tecnológicas en el tiempo), lo cual no obstó para que su resistencia armada en guerra convencional, fuera barrida por el coloso del norte en brevísimo tiempo, manteniéndose la defensa de ese país por un lapso de tiempo mayor, gracias a una lucha irregular improvisada y espontanea. En cambio, en Afganistán con una lucha irregular sostenida desde el comienzo de la invasión norteamericana, ha obligado a los gringos a negociar con los Talibanes. La derrota de los franceses y luego de los estadounidenses en Vietnam. es el ejemplo clásico de lo logrado con la guerra irregular.

El otro soporte con que dice contar el gobierno venezolano es con el abultado número de las milicias (dotadas de armamento liviano, en gran parte ya obsoleto, tales como los fusiles rusos de cerrojo, por ejemplo), los soviéticos al inicio de la invasión nazi en la segunda guerra mundial, a pesar de tener una enorme cantidad de combatientes, armados con armamento liviano (en su mayor parte ya para esa época obsoleto), fueron barridos en lucha convencional por el ejército nazi, el cual tomo prisioneros no ciento de miles, sino cifras que rebasan al millón de estos combatientes soviéticos mal armados, no se revirtió a la guerra a favor de los soviéticos, hasta que sus fábricas de armamentos desplazadas hacia lo más profundo de su territorio, comenzaron a producir masivamente, material de guerra de primera calidad. Ni que hablar del triste papel de Italia en la segunda guerra mundial, entre otras causas, por la pésima y obsoleta calidad de la mayor parte de su armamento, y la poca capacidad productiva de su industria, que nunca logró remplazar en suficiente cantidad dicho obsoleto armamento, por armamento moderno

Entremos ahora a analizar las interrogantes, acerca de la preparación de nuestro país para la lucha irregular (con las limitaciones en cuanto a mis conocimientos en materia bélica), poniendo como primer ejemplo el de la Cuba actual, los cubanos desde un comienzo, entendieron que la lucha convencional, no era una opción viable en una confrontación con los norteamericanos, así que procedieron a preparar a su país para una lucha prolongada: cientos de túneles debajo de sus principales ciudades, y construcción profusa de bunkers en todas sus zonas montañosas, ¿ha sido este ejemplo a seguir por nuestra Fuerza Armada dado el asesoramiento cubano?, otra interrogante que se presenta sería: ¿han sido nuestra Fuerzas Armadas y las milicias, entrenadas para la lucha irregular tanto en las ciudades como en el medio montañoso y rural? Y dejo hasta aquí lo que considero como los más importantes de una serie de interrogantes más.

El último tópico que aquí quiero tocar es la calidad de nuestra oficialidad. Si a las muestras nos atenemos, el resultado es desalentador, altos oficiales enriquecidos con la rapiña de nuestros dineros públicos: el tuerto Andrade, el general Cliver Alcalá, el general Carvajal, para nombrar algunos de los más notorios. Todos ellos "revolucionarios", quienes apenas el gobierno norteamericano comenzó con sus investigaciones y amenazas de sanciones punitivas, se le voltearon a nuestro gobierno y empezaron a cantar sus fechorías, denunciando como cómplices a los más altos ejecutivos gubernamentales, incluyendo al presidente de la república. Si lo anterior lo llevamos a una menor escala de graduación, nos encontraremos que no es un secreto para nadie, la pública, notoria, y sostenida extorción, comisiones y coimas, que una buena parte de nuestros uniformados con inclusión de la fuerza policial, aplican a diario a los ciudadanos en general. Tampoco es un secreto la venta de armas a los delincuentes, fuera y dentro de los penales, ni la conchupancia con bandas delictivas a las cuales en favor de sus oscuros intereses permiten dominio territorial dentro de nuestro país.

Es decir y para terminar, ¿podrán ser compatible los intereses de estos gánsteres de uniforme militar, con el alto tenor moral que se debe tener para la defensa de la patria?

 



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Arnaldo Cogorno


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