Ni con Uno ni con Otro, con la Paz y con el Pueblo

Desde la Plataforma en Defensa de la Constitución, operando ya desde hace varios años como equipo de trabajo, hemos fijado posición públicamente, solicitando investigaciones acerca de la corrupción en cuanto a la Deuda Externa, PDVSA, Arco Minero del Orinoco, Acuerdos de Servicios Compartidos (muy reciente, también PDVSA), elevadas éstas ante distintas instancias del Estado sin que hayamos recibido respuesta, salvo en una oportunidad en la cual el hoy fiscal de la Nación Tareck William Saab declaró sin lugar (tenemos la comunicación correspondiente), y de la misma forma, quienes pertenecemos a ella, de manera individual o colectivamente tenemos una posición definida de toda la vida, acerca de la derecha, nacional e internacional y sus vínculos con el imperio hegemónico global, el imperio de los grandes centros financieros, el imperio que, si los más de seis mil millones de seres humanos que poblamos este planeta no tomamos conciencia urgentemente y actuamos en consecuencia, acabará en un plazo alarmantemente breve, con la vida sobre la tierra.

Antes de que ese apocalipsis ocurra, sin embargo, las luchas internas dentro de ese imperio hegemónico global del capitalismo, por apoderarse de las riquezas naturales de los países y por los mercados, han llevado y están llevando a la ruina a muchos pueblos, y lamentablemente en todos esos casos asistimos a la complicidad interna, esto es, cipayos que, por mendrugos de la rebatiña, se prestan a permitir el saqueo y el sacrificio de la gente, se prestan cual "Malinches" a permitir invasiones disfrazadas o no, y nuestra América mestiza no ha sido una excepción, por el contrario, junto a África hemos pasado siglos y siglos en los cuales la escena se repite: espejitos, engaños, ignorancia, o directamente la fuerza, y los cómplices internos que se prestan o se regalan para la violación de su suelo, de sus mujeres, de sus hijas.

Pues bien, hoy la historia se repite y no como una comedia bochornosa, aunque también lo es, sino como la posibilidad cierta de una enorme tragedia. Factores de la derecha, representantes de elementos en conflicto por la captación de la renta, por nuestros recursos, por nuestros mercados, y también por el control geopolítico de regiones como el "patio Trasero", se disputan nuestro suelo, el suelo de Bolívar, teniendo como sargentos operadores a Nicolás Maduro, desde el poder con su gente, por un lado, y a Trump y el Departamento de Estado, por el otro con su sargento, por ahora, Juan Guaidó (aunque lo de Trump hay que analizarlo bien ya que las denuncias acerca de los Acuerdos de Servicios Conjuntos firmados por PDVSA con una empresa de dudosa procedencia pero propiedad de un amigo suyo, lo colocan como estando al mismo tiempo manejando los hilos de ambos lados del conflicto).

Las violaciones a la Constitución han sido sistemáticas y totales. Cuando uno se propone encontrar algún artículo de ese nuestro contrato social, que no haya sido violado de una manera u otra, se ve en dificultades, es casi como tratar de encontrar un hospital que esté suficientemente dotado o un semáforo que funcione. Las denuncias de esto han sido, al fin y al cabo, la razón de ser de la Plataforma en Defensa de la Constitución. Es precisamente por ello que, decidimos actuar, en la medida de nuestras posibilidades (ojalá tuviésemos más fuerza) para evitar la tragedia que se aproxima inexorablemente y a la cual ambos factores están contribuyendo. Se trata justamente de llamar la atención y crear conciencia de que la actuación irresponsable que han tenido puede llevar a producir heridas demasiado profundas a nuestra sociedad; conciencia de que las bombas cuando comienzan a caer, por más "inteligentes" que sean no sólo caen en la casa y matan a la familia del vecino que te cae mal o que opina distinto a ti, sino que también acaba contigo independientemente de que estés o no de acuerdo con la invasión, de manera que la guerra, civil o la agresión externa no es, no puede ser, una alternativa ni siquiera para considerar y no se trata sólo de que "La intervención militar externa no es deseable" como nos afirmó Juan Guaidó sino que simplemente no es aceptable, como tampoco lo es entregar la soberanía y que, de producirse, tiene que encontrar toda la resistencia posible por parte de todos.

Estas consideraciones las hicimos públicas y el diputado Juan Guaidó, a través de varios emisarios, nos pidió conversar y a eso fuimos, no como intermediarios, que no lo somos, no como parte, que tampoco, simplemente como un grupo de ciudadanos de identidad y trayectoria política conocida, que no quiere una guerra capitalista por nuestros recursos escenificada en nuestro suelo, aunque estamos dispuestos a morir por esta tierra. Tampoco se trata de una posición pacifista "comeflor" a ultranza, a costa de lo que sea

Como bolivarianos que somos no nos importa conversar con el General Pablo Morillo, si es necesario y aunque nos traten de traidores, en aras de evitar el desastre que significaría la ya entre líneas anunciada conflagración si no se asume una actitud responsable, de manera que a eso fuimos a la Asamblea Nacional y si Nicolás Maduro nos llama también iremos y lo haremos, como lo hicimos con Juan Guaidó para exponer que la salida de la crisis no está en el uso de las armas sino de la política, el hablar, el conversar, si se tiene sentido de Patria, planteando que se debe convocar a la soberanía del pueblo (si son demócratas verdaderos) para que, mediante Referéndum Consultivo como lo pauta la Constitución de todos en sus artículos 70 y 71, el pueblo, todos nosotros, decidamos soberanamente si queremos una renovación de TODOS los poderes públicos, previa designación de un nuevo CNE de aceptación mutua para ambas partes, los conductores de los dos trenes que quieren chocar, con nosotros y nuestras familias a bordo. Esta es nuestra posición y nuestra propuesta y la seguiremos difundiendo y defendiendo mientras sea posible, independientemente de las descalificaciones vengan de donde vengan. Nosotros hacemos lo que nos corresponde hacer frente al pueblo y frente a la historia, esta es nuestra verdad.

Héctor Navarro D, Caracas 08 de febrero de 2019.



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Héctor Navarro

Héctor Navarro Díaz: Fue varias veces ministro en el Gobierno del presidente Hugo Chávez. Estuvo al frente de los ministerios de: 1) Educación, Cultura y Deportes en el año 1999, 2) Educación Superior en el año 2002, 3) Ciencia y Tecnología e Innovación en el año 2007, 4) Educación a partir de 2009 y 5) Energía Eléctrica. Acompañó al Comandante Chávez desde los inicios de su gobierno. Miembro de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Ingeniero eléctrico, con doctorado en Manchester, Inglaterra. Autor de al menos dos patentes internacionales en el área de tecnología. Fue profesor de la Facultad de Ingeniería de la UCV. También fue diputado y presidente del Parlamento Andino, Capítulo Venezuela. Presidió la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional y la Comisión de Política Exterior.


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