Morir en la orilla

Los que ostentan ser portadores de la verdad, en realidad siempre terminan mirando hacia los lados buscando quien los escuche. Hay fantasías que parecen reales pero no son más que eso, una imaginada habichuela gigante.

También hay quienes se creen irremplazables, sabios sin límites, teóricos de la cima inalcanzable, gurúes de palabras irrefutables o defensores del pensamiento inmutable. Los "revolucionarios perfumados" son jueces implacables de aquellos que se atreven a mirar distinto, esos que pueden apreciar otros matices en la colorimetría, no un solo color.

Son comportamientos típicos de quienes están muy cerca de esos que manejan los hilos del Estado omnipotente. La proximidad al poder los convierte, como por arte de magia, en zamuros revoloteando su manjar.

Denostar al expresidente José "Pepe" Mujica, por proponer unas elecciones totales en Venezuela, es mantenerse al margen de la indeseable realidad del país. Eso sí es morir en la orilla de aguas estancadas. ¿Será que defienden lo indefendible solo porque necesitan resguardar sus privilegios y ruines intereses? O por qué han perdido la perspectiva de la realidad que nos abruma?

Hablar de revolución, mientras millones de personas en la nación venezolana viven peor que en la llamada cuarta República, luce grotesco. Defender la revolución mientras la inmensa mayoría, arruinadas sus condiciones de vida, busca desesperadamente cómo resolver el problema de la alimentación, la salud, o el transporte con el miserable salario que devenga, es, sencillamente, temerario.

¿Se puede exaltar una revolución que nos ha impuesto sobrevivir en la estrechez mientras se mantienen intactos los privilegios de los poderosos? ¿Acaso es posible ver la revolución cuando la indigencia va penetrando los sueños de quienes forjaron un mundo distinto, más gratificante, más progresista y esperanzador? ¿Cómo se puede defender la revolución cuando solo sumamos los sinsabores que van dejando los frustrados proyectos de estudiantes, profesionales, pequeños y medianos empresarios, de familias, de comunidades que no pueden desarrollar sus emprendimientos, por todo este proceso oscuro que nos obligan vivir?

Hablar de revolución, en ese contexto, es desconocer la dantesca y cruda realidad en nuestro país. Se puede decir que hay palabras y frases bumerang. El que escupe hacia arriba le cae la saliva en la cara. Considero muy acertada y sensata la propuesta de Pepe Mujica, de convocar elecciones totales monitoreadas por la ONU. Si Maduro y sus asesores son conscientes y quieren resolver el asunto sin confrontación, deberían tomar la palabra al expresidente de Uruguay, quien fue aliado de Chávez.

Argumentar que se desconoce a Nicolás Maduro por convocar a elecciones totales para buscar superar la crisis política en nuestro país, es temer a una derrota.



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Orlando Balbás

Prof. en Ciencias Sociales. Magister en gerencia educativa. Jubilado del MPPE.

 orlandobalbas27@gmail.com      @orlandobalbas

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