Actualización del Decreto de Guerra a Muerte

El 26 de noviembre de 1820 se acordó en Trujillo "el Tratado de Regularización de la Guerra", en un intento de "Humanizar" la guerra la cual derogaba el anterior "Decreto de Guerra a muerte" de 1813, precisamente allí, en el mismo lugar donde se había proclamado hacía siete años antes, el citado "Decreto de Guerra a muerte" del Libertador Simón Bolívar.

Es a mí parecer muy pertinente hoy día estudiar y analizar esas dos circunstancias. Debemos volver a leer y reinterpretar tanto el contexto en el cual tuvo esos acontecimientos, así como las circunstancias actuales en las que podría desencadenarse un paralelismo histórico azuzado, esta vez, por un sector apátrida endógeno en contubernio con bastardos intereses foráneos, de los cuales todos sabemos son fichas y títeres.

Aquel 15 de junio de 1813, El Libertador Simón Bolívar realizó la Proclama de Guerra a Muerte, durante la Campaña Admirable, la gesta heroica en la que libertó a las provincias de Barinas, Caracas, Mérida y Trujillo la cual podríamos resumir:

"…Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables".

Este manifiesto fue la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas luego de la caída de la Primera República (1810-1812)

Esta proclama o decreto de guerra a muerte era, sin duda alguna, un recurso supremo y último para inculcar en los venezolanos la conciencia Patria y por otro lado, responder con firmeza a los desmanes y horrores que cometían los realistas contra todo aquel que osase abrigar la causa justa y libertaria de emancipación venezolana.

Un verdadero venezolano hoy día, como lo es el mismísimo pueblo en armas, herederos de aquellas glorias, lleva en sus genes ambos ejemplos históricos del Libertador Simón Bolívar. Hago tal referencia a esos legados debido a que los venezolanos que amamos la Patria somos propensos a tratar con benevolencia a cualquier otro ser humano incluso en las circunstancias más adversas, pero..., me pregunto, si ante una hipotética invasión armada por parte del imperio más atroz de la historia humana ¿Quién y qué le garantiza a ese sector apátrida y traidor que promueve la intervención extranjera, una vez que caiga la primera bomba al sagrado suelo patrio que éstos no respondan según la primera proclama hacia ellos? En una circunstancia tal, debemos ser un solo pueblo contra el agresor y por otro lado tener la obligación y la capacidad de reducir a todo aquel que conjure con potencia extranjera en contra de la Patria, que por si no lo saben, es lo mismo que contra de todo el pueblo venezolano ya que como decía Alí: "La Patria es el hombre..." y si ávidos, vienen por nuestros recursos y riquezas para ello tendrán que pasar primero por encima de nuestros cadáveres, aunque lastimosamente hay bastantes ejemplos en la historia reciente: Siria, Libia, Irak, Afganistán y pare Ud. de contar, en donde efectivamente pasaron por encima de miles de cadáveres, literalmente hablando.

Todos saben de su cobardía a la hora de la chiquita. De ocurrir esa hipotética invasión, ellos, los pitiyanquis estarían en breve resguardados en otras tierras con sus familiares, lejos de las bombas "Inteligentes" tan inteligentes que matarían a los Patriotas como a los apátridas. Una bomba inteligente no distingue, porque a los traidores no los quieren ni aquí ni allá, a menos que sean resguardados en su territorio mientras aquí caen las susodichas inteligentes.

Ciertamente el conocimiento de la historia nos da la posibilidad de no repetir algunas circunstancias indeseables como lo fue aquel decreto de guerra a muerte, lo digo porque he visto algunos líderes opositores dar respaldo a las pretensiones del monigote del imperio, el señor "Amargo" y que en mala hora ejerce funciones de Secretario General de la OEA para aplicarnos una ilegal intervención alegando una supuesta "Carta Democrática". Será entonces necesario someterlos a todos, pero... ¡ya!... al imperio de la ley ante tamaña pretensión ¿!nada más y nada menos que en contra de la Patria de Bolívar y Chávez!? ¡Carajo!

Aquella vez, la matanza de los republicanos por parte de los españoles llegó a extremos tales de provocar el rechazo generalizado incluso en ambos bandos. Los jefes realistas ordenaban el asesinato de criollos ancianos y niños desde los siete años en adelante, violaciones a las mujeres, saqueos, decomiso de bienes inmuebles, juicios sumarios, condenas a presidio y ajusticiamientos. La misma imagen se ha podido ver en las invasiones imperiales de EEUU a los países citados con anterioridad. Pero, ¡qué raro! todos con ingentes recursos energéticos (petróleo y gas) que bastante hay en Venezuela pero con el agravante de contar también con oro, diamantes, una amplia biodiversidad, agua, hierro, coltán y muchos otros minerales estratégicos; esas son las verdaderas razones, ¿es que acaso no mienten cuando aducen razones de Derechos humanos? ¡No seamos inocentes pues! No caiga por inocente compatriota opositor, no caiga en ese juego macabro.

Todo venezolano que se aprecie de serlo está en su derecho y obligación de defender a su patria y por lo tanto de reducir a cualquier traidorzuelo de estos, toda vez de iniciarse una hipotética invasión armada a nuestro sagrado suelo, y más aun cuando a ese mismo Pueblo se les ha dado la potestad de tener a su resguardo las armas de la Patria. Seguros estamos que no será así, pero que se han de someter, se han de someter, antes de que suceda "algo". La traición a la Patria está tipificada en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. ¡Aplíquese! Pero, ¡ya! Pues una cosa es ser un opositor político que utiliza los argumentos de ley para obtener el poder en la dirección del Estado y otra cosa es ser un traidor a la Patria que complote con potencia extranjera para someter al pueblo a las más aberrantes vicisitudes, muerte, destrucción y desestabilización social con el fin de asirse del poder Político y de los recursos y riquezas de la Nación.

Además, no me cabe la más mínima duda de que vendrían en nuestro auxilio, bañados de sueños y moral Gran Nacionalista, por miríadas de todas partes del mundo a dar el combate y pelear junto al pueblo venezolano y los venceríamos en el terreno que sea, garantizándose así por lo menos "La Guerra de los Cien años"

"¡Bastantes cerros hay aquí!, ¡Bastantes montañas hay aquí!, ¡bastantes selvas hay aquí!, ¡bastante moral hay aquí! y ¡bastantes cojones y ovarios hay aquí! para defender la tierra sagrada de todos nosotros ¡Carajo!" (H. Chávez Frías)

"…Pitiyanquis, Traidores a la Patria y arrastrados al Imperio, cuenten con su total reducción, aun siendo indiferentes, si no obrares activamente en obsequio de la Paz, la Independencia, la Soberanía, la Democracia y la libertad de Venezuela. Escuálidos opositores, cuenten con la vida, aun cuando fueras culpables".

Este es, a mi parecer, lo que sería un extracto de una ineludible actualización del Decreto de Guerra a muerte.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1824 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter