Qué “ladilla” con el Banco de Venezuela

Pareciera como si los organismos del Estado Venezolano compitieran para crear cada vez más "arrechera" entre sus usuarios. En sí y para cualquier gestión, la burocracia la ineficacia, y la poca competencia o imaginación de sus burócratas para resolver los problemas del público usuario, contribuyen a las largas colas para que el usuario sea atendidos, en un buen número de casos sin solución eficaz de la problemática que plantea o remitido este a complicados trámites llenos de vericuetos y callejones sin salida. En el mejor de los casos con suerte y asesoramiento externo, el usuario después de un tiempo prolongado (por lo común en meses) logra la solución buscada; un número importante de estos ciudadanos en detrimento de sus derechos se resigna y tira la "toalla" sin ver la solución de sus planteamientos.

Esta introducción viene al caso para narrarles mi pequeña "tragedia" personal. Usuario del Banco de Venezuela desde antes que este cayera en las manos del Banco Santander y por supuesto antes de ser nacionalizado, en el cual actualmente recibo mi jubilación del IVSS., decidí reponer las tarjetas de crédito que había revocado ya hace bastante tiempo.

Pues bien, después de una "cola" a las afueras del Banco desde una hora antes de su apertura entré en el primer grupo de usuarios dado mi preferencia como persona de la "tercera edad" (aunque ya por mis luengos años vividos debo calificar como para la cuarta o quinta edad), bien ya a las 8 am., encabezaba la fila de los que debíamos hablar con las secretarias encargadas de atender el público que no iba a las taquillas, de inmediato una de ellas me avisó que su trabajo comenzaba a las 8,30 am., media hora más de espera, y al fin fui atendido, al plantearle el caso de la necesidad de recuperar las tarjetas de crédito, y habiendo examinado mi expediente en la computadora, me expresó que mi caso era de "reposición de tarjetas" para lo cual debía llamar al "0500 mi clave" es decir al 0500642583 opción 5. Escamado como estoy de llamar a números de atención al público que no contestan, le hice la susodicha pregunta al respecto, y me recomendó llamar a eso de las 4pm. Ni corto ni perezoso esa misma tarde comencé a llamar al susodicho número, el cual siempre estaba ocupado; por casi tres semanas llamaba seguido en lapsos de media a tres cuartos de horas continuas, durante un horario variable durante las 24 horas, incluso en horas de la madrugada.

Ayer fui de nuevo al Banco y tuve "la suerte" de poder hablar con la secretaria que me había atendido tres semanas antes, a la cual le pregunté si era que me había jugado una broma pesada al mandarme a llamar a al número telefónico atrás nombrado, la respuesta fue que esa era la única forma que tenía de lograr la reposición de mis tarjetas de crédito. Armado de paciencia ayer tarde después de media hora de llamadas seguidas, alborozado escuché el repique del teléfono en una ocasión, para luego este cambiar al sonido propio de llamadas equivocadas, esta mañana a instancias de mi mujer comencé a llamar desde las 6am con resultados infructuosos, lo cual me obligó a escribir este corto artículo para evitar recaer en respuestas violentas, de las cuales soy ajeno desde los años sesenta del siglo pasado.



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Arnaldo Cogorno


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