Pedagogía Política

Una evaluación al Documento 2015 de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia (I)

Leyendo el "Documento 2015 de la Academia Ciencias Económicas del Estado Zulia", que califico como el "cumplimiento de un compromiso político" de los colegas académicos de la "derecha", me vienen a la mente varios pasajes de la tesis doctoral de la Dra. Elita Rincón donde pone al desnudo las causas estructurales de las economías de nuestros países latinoamericanos y muchos otros del Tercer Mundo. Mientras los esfuerzos en Venezuela en los años comprendidos entre 1999 y 2015 se han centrado en abatir la pobreza, el hambre, la miseria, la deserción escolar, la atención a los ancianos, a las madres de los barrios, de garantizar la educación y la salud gratuitas, la construcción de viviendas, al mismo tiempo hay que luchar contra todo tipo de campañas desestabilizadoras: guarimbas, guerra económica cuya manifestación es el acaparamiento, el consecuente desabastecimiento, el contrabando, la especulación, con los efectos que esto conlleva. A lo que se unen las campañas mediáticas nacionales e internacionales con la intención de acusar, como en efecto se acusa, a Venezuela como país violador de los derechos humanos, de país donde no existe seguridad jurídica y por lo tanto es inviable la inversión nacional y extranjera, así como una secular calificación de "riesgo país" súper onerosa, pese a que nunca hemos incurrido en "default"; cuando más cerca estuvimos de ello, se acudió a la "mejor reestructuración de deuda en el mundo" durante la presidencia de Jaime Lusinchi.

La generalidad de las explicaciones de la problemática socioeconómica que padecemos está explicada en la Tesis Doctoral mencionada; en la misma se detecta que para desatar ese "nudo gordiano" es imposible hacerlo con los instrumentos caducos, obsoletos y harto demostrado como ineficaces e ineficientes del capitalismo dependiente que nos agobia. Muestra palpable de ello es lo que se vive en Europa, EE.UU., Japón, China y otras economías desarrolladas del planeta.

Todo eso, de una u otra manera, se desprende de las explicaciones referidas a los modelos socioproductivos aplicados por el capitalismo en Venezuela y en el mundo desde la Colonia (1500) hasta el Chavismo (2015), con las circunstancias cambiantes producto del paso de los años y el avance de la ciencia y la tecnología y la nueva manera de aplicar el capitalismo neoliberal.

El Documento no hace mención a la rapiña a que ha sido sometida Venezuela por parte del empresariado "parásito" nacional, dedicado desde siempre a vivir y enriquecerse a costa de la renta petrolera –al final muestro algunos datos extraídos del BCV- que desde 2003 pasó a ser manejada por los venezolanos, algunas de cuyas empresas pasaron a ser manejadas por venezolanos, algunos de ellos indignos de tales responsabilidades por su conversión en corruptos.

La economía y la sociedad venezolana, cuya estructura monopólica y oligopólica, con todo el sector productivo nacional en manos de corporaciones transnacionales y con enclaves empresariales venezolanos, sólo han pensado en su beneficio personal, y muy en especial la referida al capitalismo monopolista.

Al respecto, una acotación prestada del Dr. Francisco Mieres: "El capitalismo monopolista es la fase más desarrollada del sistema capitalista, aquella en que, como consecuencia del proceso de concentración de la propiedad y de la producción, el conjunto de relaciones económico-sociales ha venido a quedar dominada por un reducido grupo de grandes empresas con poder determinante en el control de la oferta tanto de bienes de consumo como de medios de producción, incluso el dinero. Así, lo que era típico y esencial en el mecanismo funcional del capitalismo de los siglos XVII y XIX, la competencia libre doméstica o libre competencia, queda sustituida por lo que es característico en el funcionamiento del capitalismo contemporáneo en los países más avanzados y, por tanto, en el área capitalista mundial como un todo: la competencia monopolística.

Desde el leninismo hasta el keynesianismo anglosajón, pasando por Schumpeter y los especialistas modernos del desarrollo económico y hasta las encíclicas papales más recientes, todas las corrientes importantes del pensamiento socioeconómico están acordes en la línea esencial de desenvolvimiento capitalista esbozada en el párrafo anterior". Recordemos la reciente intervención del Papa Francisco en la Asamblea General de la ONU 70 Aniversario.

No dudo en afirmar que el citado planteamiento del Dr. Mieres sería suscrito por los economistas Amartya Sen, Joseph Stiglitz, Jean Tirole, Paul Krugman y Lars Peter Hansen, entre otros.

Venezuela ha padecido crisis coyunturales, tanto o más graves como la presente, en anteriores oportunidades. Recordemos que en 1989 y 1996 hubo que acudir al FMI y al BM para aplicar programas de ajuste que, en absoluto, resolvieron situaciones cuyo origen sabemos es eminentemente estructural. El comportamiento de la economía en la década de 1980 fue un verdadero desastre en el marco de la llamada "década pérdida". Tanto en 1989 como en 1996, el gobierno se vio en la obligación de acudir a la banca para poder pagar sueldos y salarios.

Creo importante señalar, pese a que en el fondo la explicación de origen de la crisis recurrente de los países periféricos es la dependencia neocolonial, y en Venezuela al régimen capitalista que impera en el país hasta los tuétanos, que el comportamiento de algunos indicadores no tiene su explicación en la aplicación de las políticas económicas del gobierno, con algunas de las cuales me muestro en total desacuerdo, tal como lo he manifestado en reiteradas oportunidades mediante escritos publicados en aporrea.org y otros medios.

La expropiación de unas pocas empresas realizadas por el Estado –es falso que estuviesen en plena producción, como lo muestra el hecho de 60% de ellas ociosas y/o paradas en 1998-, y las expropiaciones de porciones de tierras ociosas improductivas –es falso que estuviesen en plena producción, al contrario, muchos empresarios de la tierra resolvieron abandonar el campo asediados por la propaganda hostil emprendida por la oposición a través de los medios-, ocasionó una caída en la producción de los rubros que explotaban. Esas expropiaciones buscaban minimizar el latifundio aún existente en el campo venezolano. En efecto, entre la renta petrolera y la agricultura, se buscó colocar la industria como una panacea, siendo la industrialización la gran esperanza de los sectores nacionalistas que han visto en ella la posibilidad de romper los cordones de miseria y de alcanzar la independencia económica. Pero el modelo de inversiones para la industrialización por sustitución de importaciones devino en el más rotundo de los fracasos. Desde entonces padecemos el holocausto de la industria básica y manufacturera; no podía ocurrir de otra manera en un país convertido en una colonia yanqui.

 



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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