Pagando cana por pegar afiches

Cómo extraño la sindéresis



En el año 1989, no recuerdo qué mes, pero seguro que fue posterior al 27-F, un grupo de estudiantes para ese tiempo "militantes" del Movimiento 80, hicimos una "batida" de pega de afiches. Los afiches en cuestión mostraban una mujer blanca, con el cabello amarillo, con cara de sufrimiento (un amigo dice que más bien era una cara orgásmica), vestida o arropada con una bandera venezolana. La consigna o eslogan del afiche rezaba; "La patria llora a sus hijos" y la firma: Cofavic. Tal actividad (pegar afiches) era subversiva y se hacía en horario nocturno. Mientras unos pegaban afiches otros "cantaban la zona". Lo cierto es que esa noche fuimos a tener a una celda de Cotiza unos 20 estudiantes, presos, sin derecho a pataleo y sin COPP que nos amparara. Los afiches denunciaban las muertes del Sacudón. Las cifras oficiales de aquellos acontecimientos fueron 273 muertos en los sucesos del 27 y 28 de febrero y 1° de marzo. El Comité de Familiares de la Víctimas (Cofavic), cumplió entonces, y por mucho tiempo, una labor encomiable de ayuda psicológica y legal a quienes vieron desaparecer o morir a sus seres queridos.

Esto lo cuento no con intenciones autobiográficas, sino porque cada vez que la directora de Cofavic, Liliana Ortega, sale a denunciar las violaciones a los derechos humanos en este periodo constitucional, lo hace con palabras como las que leí en El Universal (21-01-03, Pág. 2-1). "Ortega no tiene dudas de que la situación de los derechos humanos en Venezuela es mucho más desfavorable hoy porque los crímenes han contado con la impunidad del Estado (...) advierte que tal impunidad es 'tan obscena, tan amplia, tan importante, que incluso no hay ni siquiera resquicio para tratar de ocultarlo". Se refiere Liliana Ortega
a los sucesos del 17 de enero de 2003 en Valencia, en los cuales resultó muy golpeada una dama que segundos antes había intentado desarmar a su vez a un militar.

Estos sucesos, por demás polémicos debido a un sonoro eructo y a los allanamientos que los precedieron, deben sin duda ser atendidos por las ONGs defensoras de los derechos humanos. Pero una cosa es defender los derechos humanos y otra muy distinta es caernos a cobas. Que Ortega diga que lo que sucedió el 17 de enero "no tiene precedente" es, entre otras cosas, ignorar hasta el motivo del nacimiento de Cofavic, es ignorar la historia de su vida. Lo que no tiene precedente es nuestro país es que un grupo de mujeres, ataque a la autoridad y queden vivas. Por muchísimo menos que eso hace pocos años sencillamente te dejaban en el sitio, sólo por pegar afiches. Cuando uno veía un GN corría, pero no para encimársele, sino para irse bien lejos y salvarse de un buen planazo o de un buen plomazo. ¿Qué es lo que ha cambiado y por qué?

Por Dios, como extraño la sindéresis.

*Periodista





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Mercedes Chacín*


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