Libertador: ¿Quién puede autoproclamarse conocedor de la verdad?

Un artículo sobre la película Libertador realizado por el compatriota Juan Guerrero y publicado en Aporrea en estos días, http://www.aporrea.org/actualidad/a193248.html, nos regala un análisis a mi parecer muy bueno de lo que fue la filmación y la actuación de quienes participaron en el film (que a mí en lo particular me gustaría lo viera toda Venezuela e incluso toda la América libertada por el genio de América Simón Bolívar): Libertador

Luego de pasearnos brevemente por cada actor y su papel, el amigo Guerreo se detiene a lo que lo motivó a hacer el artículo en cuestión: el guion.

De este dice de manera tajante: “no solo falsea la verdad histórica, que ha sido comprobada por innumerables investigadores a lo largo de estos siglos, también que está llena de lugares comunes (-eres tan pobre que solo tienes dinero) comentario de Simón Rodríguez al libertino Bolívar, cuando se encuentran en París. Y es que el guión no solo falsea lo histórico y crea lugares comunes, también inunda los posibles estados y momentos de silencio que pudieran existir con parlamentos demasiado extensos, que llevan al espectador a adormecerse. Por ello las disquisiciones de pobres reflexiones filosóficas de Rodríguez o Miranda o del mismo Bolívar, resultan excesivas y cansonas”.

“…Monteverde jamás fue a visitar a los Bolívar y menos almorzó con ellos. Tampoco Simón Rodríguez conoció personalmente a la esposa de Bolívar. Y si bien Bolívar fue uno de los que se embochincharon contra Miranda, nunca lo entregó personalmente a Monteverde. Pero lo más curioso es ver a Bolívar por los bosques de Cartagena, cual Ché Guevara, organizando a los cimarrones para una especie de guerra de guerrillas, mientras arenga a la población de indígenas, mestizos y negros.”

Me detengo aquí para hacer algunas observaciones; es obvio para todos que la película es solo eso: una película. Donde inevitablemente habrá que soportar escenas de dramatismo fuera de lugar para captar la atención del público y plasmar una historia que tenga entretenimiento y mantenga al público cautivo sobre la trama real y profundo.

Que Monteverde nunca visito a los Bolívar es posible, pero yo creo que el propósito de decirle a la audiencia que el jefe del ejército español era autoritario, ofensivo y altanero; como cualquier general de un ejército de ocupación, está bien logrado; el publico entiende la posición débil de quien estuviera en contra del régimen; en este caso la fragilidad ante el general español que tenia la familia Bolívar y el peligro al que se enfrentaba tempranamente Simón quien luego fuera el Libertador.

El capitulo en la vida de Bolívar sobre la entrega de Miranda está rodeado de tanto misterio como la propia muerte del Libertador, la verdad documentada, la escrita, la legal; es que hay una carta del general Monteverde donde justifica el perdón a la vida de Simón Bolívar y su destierro a Cartagena, en un momento donde la mayoría de los conspirados fueron fusilados o enviados a España, aduciendo para esto “los favores del joven Bolívar para la entrega del prófugo Miranda”. El propio Libertador se defiende de esto en los años posteriores a la independencia total de América, cuando sus enemigos políticos ya no hallaban que muerto echarle encima, explicando que eso que escribió Monteverde no fue cierto, que se le perdonó por intercepción de su tío quien convenció al general español de que él era un muchacho alocado que se había dejado arrastrar por las pasiones y que no significaba ningún peligro para la corona, pero que Monteverde para poder justificar el perdón escribió eso pues necesitaba algo de fuerza mayor ya que él, Bolívar, era uno de los cabecillas del movimiento.

Entonces a quien le creemos? A Bolívar que se defendía de sus enemigos políticos o a Monteverde que puso eso en papel?; según la historia conocida, la publicada por los “historiadores” Bolívar el día de la capitulación de Miranda estaba que no echaba sangre y buscaba a Miranda para matarlo el mismo, lo cual es comprensible para cualquiera que se haya detenido a estudiar un poco la actuación del generalísimo y su fracasada estrategia militar que dio al traste con ese intento de liberación.

Las imágenes de Cartagena no tienen nada de exageradas Bolívar, sin autorización para ello y en contra de sus ordenes, apenas tuvo 10 soldados a su mando se lanzó en una aventura y en menos de dos semana liberó al magdalena, salvando de morir aislada a Bogotá, y si se le sumaron todos los indios, negros y campesinos que se encontraba en el camino. Cuando participó el logro al congreso ya contaba con una fuerza medianamente respetable, tanto así que se le pidió ayuda para defender al sitio de Cartagena.

Pero el tema que nos quiere indicar como falso de toda falsedad el amigo Guerrero es el impactante final donde se plantea la posibilidad de un complot en el que Bolívar muere por causas distintas a la tuberculosis y en las que su propio sobrino tiene algo que ver.

Nadie puede decir hoy que pasó en los obscuros momentos desde el 25 de octubre de 1830 hasta el 1 de diciembre o más aun hasta el 17 de ese mismo mes del año 1830. En consecuencia nadie puede decir que es falso o que verdadero de este capítulo en la vida del Libertador.

Los análisis realizados a los restos del Simón Bolívar que reposa en el panteón dieron negativo para tuberculosis y dieron positivo para arsénico (que en esa época era el tratamiento conocido para esa enfermedad). Hay una sombra histórica desde el 25 de octubre cuando Bolívar le escribe a Urdaneta dándole instrucciones sobre la guerra que inevitablemente tendrán que desarrollar para rescatar lo planeado cuando se fundó la republica, instrucciones que van hasta cuántos soldados y de que calibre necesitaría él mismo para poder vencer, instrucciones que desarrollan el costo de la guerra en vidas y siguiere a quienes poner a comandar cuales divisiones, y después de ese día aparecer un primero de diciembre en silla de mano bajando del bergantín “Manuel” y de ahí a la casa de un español, rodeado de quienes lo adversaron empezando por Mariano Montilla) con un medico (boticario que quiso que Francia le reconociera titulo años después, lo cual le fue negado “habida cuenta de que lo único que expuso como sustento a tal fin fue el haber atendido en los días finales al Libertador de América, pero no mostro ningún grado de universidad alguna”)

Boticario que fue asistido desde la sombra por el doctor Mc Night de la goleta Estadounidense  “Grampus” que “casualmente” estaba fondeada en la bahía.

En conclusión que si Bolívar murió de tuberculosis o no, nadie puede asegurarlo de manera tajante, pero indicios hay miles de que esa enfermedad no mata de un mes a otro.

¿Que hubo un complot a la hora de la muerte del Libertador? ¿Qué tendría de extraño? Si con su muerte se desmoronó todo lo que hizo.

La ultima proclama de Bolívar el 10 de diciembre, más que una proclama pareciera la despedida de un reo condenado a muerte pidiéndole a su gente que deje las cosa así que ya todo ha sido consumado “He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono. Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales. ¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

Luego, el dia 11, le escribe a Briceño Mendez “Escribo estas líneas en los últimos instantes de mi vida, para pedirle la única prueba de amistad y estima que todavía pueda darme. Le ruego que se reconcilie sinceramente con el general Urdaneta y que se una a él en apoyo al actual gobierno de Colombia. Mi corazón me asegura que no me negará este último honor. Solo sacrificando nuestros sentimientos personales proteger a nuestros amigos y a Colombia de los horrores de la anarquía” Es decir ya no peleen mas, firma: Bolívar (me rendí, ríndanse, así lo leería yo)

Bolívar muerte rodeado de amigos según los “historiadores” que nos difundieron por años la versión santanderiana de los hechos, la verdad es que así como sabemos que murió rodeado de enemigos (asumiendo como real el escenario de Santa Marta que incluso el pintor plasmo como cierto) entonces que de raro tendría que tampoco hubiese sido la tuberculosis la causa de su muerte???

En la carta escrita (sin reporte del “médico de cabecera” Reverent, quien si plasmó el momento de la última proclama y la carta a Briceño Mendez en su diario) a su prima Fanny  dice Bolívar:

“Querida prima:

¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?

Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805…Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia…¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe. Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura. ¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera. Muero miserable, proscripto, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras…Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.

En Fin Excelente y documentada película, para mí el final plasma, perfectamente lo que muchos tenemos: la sensación de que esa mentira que nos contaron cómo que no es verdad.



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Oscar Jiménez


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