“Toda la vida de las sociedades en que reinan las condiciones modernas de producción se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes era vivido directamente se ha alejado en una representación”.
Guy Debord
La sociedad del espectáculo
El día jueves, 27 de marzo de 2014, fue publicado en el diario larense El Impulso, un comunicado emanado de la reunión sostenida por un grupo de estudiantes que se hace llamar Junta Patriótica Estudiantil y Popular, que estuvo discutiendo “nuevas acciones que emprenderán en lo que será la semana número 7 de protestas y manifestaciones de calle”(http://elimpulso.com/articulo/estudiantes-rendirnos-no-es-una-opcion). En este comunicado aseguran que no se rendirán. Lo rocambolesco de dicho manifiesto y el carácter falso de las afirmaciones que allí plasman este grupo de estudiantes, lo convierten en una más de esas amañadas comedias mediáticas que algunos todavía se empeñan en creer: un espectáculo, una representación completamente opuesta a lo vivido directamente por todos los venezolanos y venezolanas. He querido hacer esta “traducción” del manifiesto, a fin de mostrar esa realidad vivida por todos y todas y que, en cambio, pretenden ocultar y dar por falsa (se recomienda leer primero el llamado manifiesto y luego leer la presente traducción:
Tras 48 días de descabelladas acciones de vandalismo, sabotaje y terrorismo contra el pueblo de Venezuela, hemos matado a 35 venezolanos, han metido presos a más de mil de nosotros, sólo por quemar universidades, preescolares y bibliotecas, degollar motorizados, matar con francotiradores a funcionarios y civiles que han osado quitar o atravesar nuestras barricadas, quemar autobuses de transporte público, ambulancias, vehículos — que son medio de trabajo de gente humilde — talar miles de árboles, obstruir el paso de ambulancias con niños enfermos, saquear oficinas públicas y automercados populares, quemar sedes de instituciones del gobierno, envenenar el agua de los merideños y las merideñas, atemorizar a la gente, obstruir y molestar con ruidos y humo a nuestros propios vecinos que comparten nuestro objetivo de tumbar al presidente constitucional de Venezuela, poner miguelitos para espichar los cauchos de trabajadores del volante, de ambulancias, de transportes de alimentos, quemar el Jardín Botánico y una pista de atletismo, lanzar mascotas al fuego de nuestras guarimbas, provocar la muerte de mujeres embarazadas, quemar el Ávila y producir un apagón en Caracas, perturbando a la clase trabajadora y a la economía del país, entre otras minucias.
Han apresado alcaldes y otros concejales por coordinar las guarimbas desde la sombra, por guardar un silencio cómplice ante nuestras acciones y ni siquiera dar el pésame, como funcionarios, a los familiares de las personas inocentes que hemos asesinado. Nuestra máxima lideresa, nuestra mentora y ejemplo de moral y honestidad: Santa María Corina Machado, se fue a la OEA a contar sus mentiras y a hacer un show en el marco de una sucia guerra mediática contra su país natal, y 29 de 31 países votaron porque su presentación no fuera pública; por si fuera poco, Santa María Corina, violó los artículos 149 y 191 de la Constitución Nacional, como es su costumbre, para perder irresponsablemente el cargo de diputada que una parte del pueblo le confió. Pueblo y fuerzas del orden, que gozan de total legitimidad, siguen manteniendo una estoica resistencia para no caer en provocaciones y nos derrotan siempre con demostraciones de paz, resistiendo las acciones violentas que, como tontos útiles realizamos para que otros usurpen el poder político y luego nos sometan a todos.
Rendirnos no es una opción. Esta lucha es una de las acciones políticas más estúpidas que se han realizado en la historia de Venezuela, porque sin pensarlo, tomamos una cobarde postura: ser tontos útiles, disociados y alienados. En este sentido, queremos que los sectores políticos se sumen (¡súmate ya, si no quieren que los quememos vivos!) a la lucha que hemos emprendido con paramilitares, mercenarios y toda clase de asesinos sin ningunos escrúpulos que cobran bien caro, y nos están entrenando. Nosotros hablamos al pueblo con la verdad, como CNN, Fox, DólarToday, La Patilla, El Chigüire Bipolar, RCTV, Globovisión, Televén, Tal Cual y El Nacional.
No queremos que el Gobierno ayude a los pobres a comer, contrarrestando la especulación de nuestros panas grandes comerciantes, banqueros e industriales, no se vale. Creemos en la supervivencia del más apto, la usura, la especulación, la creatividad contable, las burbujas inmobiliarias; creemos en los créditos indexados y en la libre competencia, sin la intervención del gobierno. El que no pueda con eso, es un perdedor y no podrá sobrevivir, así quedaremos sólo los más fuertes y mejor dotados genéticamente. No queremos que el pueblo, y en especial los artistas expresen libremente sus simpatías por Chávez, Maduro y mucho menos que se declaren socialistas (asco), eso es de gente tierrúa, ignorante y sin cultura. No queremos que el pueblo sea libre, por eso provocamos apagones y les envenenamos el agua. Queremos hostigarlo y hostigarlo por todos los medios hasta que reaccionen como animales y seres inferiores que son. Este gobierno quiere seguir protegiendo al pueblo de nuestras acciones y del neoliberalismo que quieren instaurar nuestros dueños y por eso no puede seguir en el poder.
Nuestras madres creen que somos unos héroes por matar a los hijos de otras madres y a mujeres con hijos en sus entrañas. Nosotros no entendemos el dolor que siente un padre o una madre cuando le matan a un hijo y pensamos que ese ha de ser el costo que los demás deben pagar por una Venezuela neoliberal y colonizada por el capital transnacional. El pueblo es bruto e inculto, y no tiene dignidad, por eso les hacemos la vida imposible todos los días, trancándoles las calles, matándoles su gente, quemando basura, destruyendo todo lo que le hace la vida más fácil. No nos dejaremos dominar por este rrrrrrrrrégimen ni por ningún otro que pretenda hacerlo en el futuro ni en el pasado, ni en el presente ni por papá, ni mamá, ni profes ni nada. Sin libertad aumenta la tasa de ganancia para nuestros dueños. Con libertad hay esa asquerosa democracia participativa y protagónica, con libertad se aplicará la justicia hacia nosotros y hacia nuestros jefes, con libertad habrá esa nauseabunda paz que tanto odiamos. Por eso insistimos en que los poderes públicos electos por el pueblo dimitan y los cargos sean ocupados por la fuerza, de facto, porque esto es el primer paso para mercantilizar la vida social en favor del capital privado y transnacional. Llegado el fin de la historia, la nuestra será la última dictadura que existirá en Venezuela: la dictadura del mercado. Hemos nacido para destruir esta nación con candela, piedras, palos, balas, y con lo que sea, por eso nuestra victoria no es electoral: es una victoria de facto, por medio de la violencia ya que sabemos que electoralmente nunca hemos tenido vida, y ahora, después de nuestras violentas acciones, mucho menos.
Estamos siendo testigos de la destrucción de la poca fuerza que nos quedaba, negándole a los demás su participación e ignorándolos hemos logrado dividir a los que estaban unidos, incluso hemos logrado dividir las cabezas de los cuerpos colocando guayas atravesadas en las calles. Perdimos la calle, si es que alguna vez fue nuestra, volvimos a ser derrotados, somos tan torpes e irracionales que ni siquiera pudimos aplicar aquello del golpe suave del viejo fascista Gene Sharp, atacamos al pueblo donde más le duele: en su tranquilidad y su paz y nos ganamos el rechazo del 90 % de la población. Ahora que somos mucho más débiles que el 12 de febrero, los cuatro gatos que quedamos, vamos a dar un paso al frente.
Les ordenamos volver a las plazas de la resistencia, de ciudades y pueblos de Venezuela, si no quieren que los degollemos, les quememos sus mascotas o los quememos vivos a ustedes mismos. Estos son los espacios que representan el agujero negro que ocupa el lugar de nuestras conciencias, deben ser convertidos en zonas de muerte, opresión, destrucción y de desprecio hacia el pueblo.
Venezolanos, mueran por el neoliberalismo, se lo ordenamos. Somos totalmente disociados y algunos de nosotros somos tremendos sociópatas. Lo que hacemos no tiene nada que ver con lo que decimos. En 15 años, no hemos podido ni siquiera engendrar un foco con algo de conciencia política, porque somos profundamente ignorantes, inmaduros, mediocres, egoístas, autoritarios, individualistas y prepotentes, y ahora, para colmo hemos sufrido otra derrota y vamos a seguir siendo derrotados, y lo que es peor: por la paz.