Ñema e' gaviota


Los bolivarianos no se movilizan: atacan. La oposición protesta
pacíficamente y hace valer sus derechos. Los medios de comunicación
cumplen con su trabajo. Los bolivarianos son unos sin oficio,
violentos, son círculos asesinos. Cuando la oposición llega hasta la
casa de funcionarios públicos con cacerolas, a gritarle asesinos y
cualquier otra menudencia, son protestas pacíficas. Si los bolivarianos
van a las televisoras a defender la salud mental de sus hijos y de los
venezolanos en general, son atentados contra la libertad de expresión.
Lo que hicieron anoche (10/12/02) los dueños, que digo los dueños, las
marionetas de los dueños de medios (Ravell, Granier y compañía)
salieron cual pollitos (y que me perdonen los pollitos) a refugiarse en
las faldas (o en las alas) de Gaviria. Fue realmente un acontecimiento
histórico verlos por primera vez desde el 13 de abril, asustados,
temerosos ante la contundencia de la respuesta de un pueblo hastiado de
la desinformación, de la mentira, de la incitación a la violencia, a
la que estamos sometidos desde hace una semana. Y desde el viernes
están trabajando a paso redoblado, con todos los reporteros, locutores,
narradores (estrellas o no) habilitados, haciendo guardias, como se
dice en el argot periodístico.

Y es que ahora el festín, la bacanal interminable, tiene un nuevo
bailaor: el secretario general de la OEA. Porque los muñequitos de
Cisneros, pueden correr para donde mejor les parezca y Gaviria está
obligado a recibirlos. Lo que es inaceptable es que el secretario
general de la OEA les siga la coreografía. Quiero pensar que a Gaviria
lo obligaron a hacer un paus de deux (saben, cuando la bailarina da
vueltas y vueltas sin parar) antes de sentarlo a ver la TV y
convencerlo de que los bolivarianos estaban "atacando" a los medios.
Quiero pensar que al tipo le puyaron los ojos, digo, para seguir
creyendo en la Mesa de Diálogo, donde se determinará el tamaño de la
válvula de escape, que nos permitirá, ojalá, comernos tranquilos las
hallacas.

Porque vamos a estar claros. Le gente que protestó anoche en
Globovisión estaba muy tranquila. Se reía, gritaba consignas (no se
sabe cuáles porque no le tenían micrófonos a la protesta pacífica),
conversaba. Haciendo más o menos lo mismo que hace la oposición en la
plaza Altamira. Eso sí, sin militares golpistas como ídolos. Y así se
repitió en los demás canales de televisión. ¡Ah! Pero esto es un
atentado, una afrenta, un ataque. Como diría un amigo de mi pueblo,
Altagracia de Orituco: son más delicados que una ñema e' gaviota.


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Mercedes Chacín


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