Sociedad rutinaria que data de la juventud

Si, obedeciendo a la ley, manifestasen, aunque no fuera más que una vez un poco de actividad ideológica, rápidamente se darían cuenta que su convicción actual no es tal, sino que es algo aprendido que se ha convertido en una costumbre cómoda, porque a excepción de algunas formalidades políticas, no se exige casi nada de ellos, por lo tanto la revolución les resulta agradable y razonable.

La masa que sigue al proceso ha adoptado casi todo solo como una doctrina, no han elaborado nada por sí  mismos, no lo han asimilado por estar demasiado dormidos para sentir que su actividad no es sino una costumbre que data de la juventud, costumbre que en la absoluta ignorancia de sí mismos, hoy la llaman convicción.

El conformismo estima muy poco lo dado igual que la ignorancia; y, la costumbre no se toma la molestia de descubrir los cambios y de perfeccionarla diariamente sino que se imagina encontrar lo mismo, la costumbre no permite la oportunidad de mejorar, así, la rutina del gobierno y del pueblo obliga a la revolución a caer en tierra seca, imposible de sembrar.

El comportamiento frente a sus semejantes demuestra frecuentemente, con toda evidencia, que no son verdaderos revolucionarios sino una sociedad vacía, conformista, sin contenido interior, desechando todo lo nuevo porque se sienten incapaces para examinar con seriedad y sin prejuicios lo trascendental del proceso, prefiriendo mantener los antiguos hábitos.

Otros a su vez, rehúsan ampliar el conocimiento porque suponen que arriba no les paran o que pueden hacer algo improcedente, pero, ese temor se presenta en muy pocos casos y solo es presunción que está arraigada en la necedad del costumbrismo y solo prospera en ese terreno. La presunción es de por sí necedad.

Para muchos el sueño ha pasado ya, no valoran el poder de su acción porque no conocen lo que tienen ni tampoco lo que pudieran aportar en lo que se llama poder popular en las elecciones siguiendo el proceso revolucionario. No se debe hablar sin ton ni son sobre el mensaje escuchado exacto en muchos puntos pero que no dicen nada nuevo, quienes así hablan no han comprendido nada de lo que creen haber aprendido, porque, desde los liceos, universidades, Iglesias, se arrastra y madura la ignorancia, no sabemos nada de socialismo aunque nos imaginemos lo contrario, de lo contrario sabríamos que la revolución contiene cosas nuevas por completo.

Y esto es una necedad para el proceso como lo son las R, ya nadie se acuerda de ellas porque son solo letras o palabras, eludir la práctica es no darce cuenta que, con ello, se peca contra la revolución que ofrece mejoras sociales en oportunidad de igualdad a condición que sea observada como participación en las decisiones económicas no solo políticas. Participación, es lo que hay que reclamar al gobierno porque el paternalismo y representatividad del Estado no nos conduce al socialismo.

El proceso está siendo asesinado porque sus exigencias resultan inoportunas para una gran parte de la masa, y porque las leyes económicas que luego hay que rectificar sin dar en el blanco ocasionan constantes problemas económicos, aprovechadas por la Iglesia que sigue con sus enseñanzas clásicas de doble moral con el fin de no perder a la masa católica con la que pretenden conservar al mismo tiempo, el  poder material mediante un continuo aumento de influencia política ahora que la oposición está en la Asamblea para la desestabilización del proceso.

Como el pueblo no quiere privarse de su cómoda cultura y los curas tampoco quieren perder su influencia y poder, la jerarquía eclesiástica no quiere ayudar solo dominar. Si la Iglesia cumpliera los mandatos de Jesús, habrían educado a los seres humanos con vistas a su independencia interior, a su dignidad, a su sabiduría, para que esas sociedades se acomodaran por libre convicción obrando en consecuencia.

La Iglesia brazo derecho de esa política hizo lo contrario encadenando el conocimiento para que los pueblo se mantuvieran dóciles, por eso chocan con las revoluciones, estas exigen  cambios y un continuo progreso por la ampliación del conocimiento, de la rebeldía, de la creatividad, a fin de vivir y actuar con ella como es debido creciendo intelectualmente, económicamente y materialmente, única manera de no ser un freno para los vibrantes ciclos del movimiento revolucionario.

Si el pueblo no se libera de las religiones como parte de la ignorancia, la evolución económica y social con el socialismo se estancara y será muy difícil llegar a la transición y llenos de espanto, tendremos que reconocer que vencidos por el peso del costumbrismo la revolución se hundirá en el abismo del fracaso.

La masa que pone todas sus esperanzas en la revolución y es incapaz de emprender nada de provecho, carece de sincera voluntad y de conocimiento, desde el principio se situó en tierra movediza porque considera a la revolución una aventura, 

rcpuma061@yahoo.com



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Raul Crespo


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