Santos el hombre de Obama II

El año pasado Colombia redujo sus exportaciones en más de un 33%, obviamente ese malestar irrecuperable en el aspecto económico y el saber que no va más en la presidencia se tradujo en Cancún por parte del presidente colombiano.

Las normalizaciones diplomáticas entre Quito y Bogotá, la visita del director de la CIA León Panetta al palacio de Nariño a dar los últimos lineamientos ya que el Departamento de Justicia norteamericano tiene casi listo el marco legal que “prueba” el apoyo de Venezuela al terrorismo gracias a las “pruebas” enviadas por el gobierno de Uribe.” Pruebas” que el gobierno del compañero Correa solicita como la intervención de EEUU en el bombardeo a Angostura y los discos duros de las súper computadoras de Raúl Reyes que, Álvaro Uribe se comprometió enviar sin que hasta el momento lo haga para determinar quiénes están comprometidos en todas las acusaciones que en su momento comprometieron a Venezuela, Ecuador y Nicaragua, que reposan en Washington como elementos comprometedores, y que pretenden ser utilizadas contra Venezuela y Ecuador.

Por otro lado, pasar la página civilizadamente para conversar como caballeros con Manuel Santos, ya que con Uribe ¿para qué? No es táctico peor estratégico ¿Por qué? Porque ellos no retiraran las bases, decisión que no es de Bogotá sino de Washington. Y, restablecer las compras a Colombia es facilitarle el camino para que ellos continúen pidiendo disculpas o perdón cada vez que envían “pruebas” contra usted Sr Presidente Chávez y contra Venezuela.

Los medios colombianos desinforman que, Colombia con la determinación de la Corte Constitucional de no permitir la reelección de Uribe, regresa a la normalidad opacada por la seguridad democrática del plan Colombia que, ahora si empieza la carrera electoral y que se mejorara la salud y educación. Este planificado pronunciamiento de la Corte, el manejo de Manuel Santos del partido de Uribe y su lacayo Gabriel Silva como ministro de Defensa de las bases colombianas, la pérdida de credibilidad de los partidos Conservador, Liberal y de la gente del Polo Democrático, que son solo rellenos políticos para decir que hay comicios libres. Como quisiera estar equivocado y poder creer en la institucionalidad democrática de Colombia, pero, los hechos dicen lo contrario, porque, desde hace tiempo Washington tomo su decisión.

La cuestión sin embargo es aquí, un poco más profunda. Existe un peligro claro y muy presente en esos pilares de nuestra revolución consistente en la lucha diaria contra el imperialismo y sus lacayos, y la fe en la honestidad de nuestro gobierno en querer el socialismo.

Nuestra insurrección internacional contra el imperialismo debe ser el estado permanente de la Republica. Este extremismo se reúne con el principio de realidad de la actitud colombiana hacia Venezuela desde la instalación del plan Colombia y su pretexto de luchar contra el narcotráfico para luego reconocer que era contra el “terrorismo Sudamericano”, mismo pretexto reforzado actualmente con las bases militares norteamericanas en Colombia, que se traduce en derrocar o eliminar al presidente Chávez.

Nuestro problema, por supuesto, reside en cómo mejorar el sistema interno de nuestro proceso. Restablecer relaciones con Colombia no hará llover en Venezuela, las bases están consolidadas y las “pruebas” continuaran fluyendo hacia Washington, y los intentos por derrocarle están ahí y ahí se quedan sin importar quién sea el presidente de Colombia, en el supuesto no consentido para la casa blanca que no sea Santos.

En estos momentos, Colombia y sus candidatos se deben a Washington, desde el año pasado todo está calculado par que Manuel Santos acceda a la continuidad del proyecto de Seguridad Democrática. Estados Unidos no se puede arriesgar a que la inversión, no solo económica, corra riesgo con otro candidato que no sea completamente leal a los propósitos norteamericanos, así sean Pardo o Arias.

Resulta apremiante permanecer firmes, ahora que nuestro socio Irán está siendo acosado internacionalmente, acoso que simultáneamente recrudece contra Venezuela y Ecuador o, acaso no lo hemos notado.

Por lo tanto, no solamente resulta que no hay tiempo u oportunidad para el dialogo sincero con Colombia, porque todas las alternativas representa peligro inmediato, además, que no hay tiempo por las cercanías de las decisiones presidenciales en Colombia que Washington ya tomo en detrimento de nuestro proceso.

Con el riesgo siempre presente desde Colombia, en la actualidad es difícil encontrar algún acuerdo en la guerra fría. Contradecir nuestro concepto de libertad y autonomía, y el derecho que asiste al pueblo venezolano para construir una democracia socialista, desafía a la derecha imperial, lucha que no se la puede ejecutar con medias tintas. Situación incuestionable en la que no queremos retroceder si avanzar.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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