Política Exterior de EE UU

El secretario de defensa emite una declaración de la situación cada año, en la que explica porque el departamento de defensa quiere tanto dinero y lo que planea hacer con el, la declaración no establece satisfactoriamente el costo de las fuerzas especiales, encargadas de las operaciones sucias, ni da el panorama preciso, de lo que las actuales decisiones sobre adquisición costaran en años futuros. Se espera de los senadores, autoricen nuevas fuerzas y armamento, sin saber cuanto costara eso finalmente.

Tampoco la declaración de la situación intenta demostrar por que se necesitan determinadas armas para enfrentar determinados compromisos de política exterior. Al secretario de defensa se le debería exigir, por ley, que justifique las peticiones de fondos adicionales con el fin de modernizar las fuerzas armadas o de incrementarlas, demostrando la política exterior que cumplirán. El secretario debería tener la obligación de probar, justificar el gasto adicional, demostrando por que los nuevos armamentos son necesarios, para enfrentar compromisos políticos específicos.

El hecho que sea el secretario de defensa y no el secretario de estado, quien emita la declaración anual ante el senado, es el símbolo de la militarización de la política exterior de los estadounidenses, pero hay algo mas, denunciado hace mucho tiempo por el Washington Post, y hace 16 años por el senador Kennedy, quien hoy padece de un tumor cerebral. El comité de relaciones exteriores del senado, tiene un subcomité sumamente poderoso conocido como Symington, ligado al ministerio de defensa, quienes dirigen una política independiente, aun conocida como política de ultramar, con el fin de analizar las justificaciones, para mantener los compromisos militares exteriores.

Este subcomité recomendó armar la IV flota en la elección de Bush, y mas recientemente por el fracaso del golpe en Venezuela, pero también es por estrategia militar y logística, EEUU esta construyendo 4 nuevos portaaviones, de ultima generación, fuera del Bush y del Ford, el Reegan ya fue entregado el año pasado al pentágono, los otros todavía no tienen nombre, según el pentágono cada flota debe tener su portaaviones, para asumir los “compromisos y responsabilidades” de la nación con la política exterior y con el nuevo presidente, sea quien sea, pues los compromisos ya están adquiridos por la secretaria de la defensa con la OTAN, a su vez, son los nuevos compromisos de la política exterior de los EEUU.

La ultima campaña de Bush, es reducir el precio de barril de petróleo de la OPEP, para eso esta negociando el incremento de la producción diaria de Arabia Saudita, en 2.5 millones de barriles, que es el faltante de Irak, esto le permitiría ganar tiempo, con Venezuela y la misma Irak, hasta conciliar con Mccain los pasos a seguir, con la nueva administración. El terrorismo mediático contra la OPEP esta en marcha, claro sus países miembros sufrirán las consecuencias económicas y políticas, del sistema exterior norteamericano. Mientras tanto ya renuncio Indonesia, aduciendo poca producción y reservas, habrá que esperar la visita de Bush a Arabia Saudita, si esta nación accede a incrementar su producción diaria de petróleo, la OPEP SERIA UN ORGANISMO SECUESTRADO POR EL IMPERIO, de la que Venezuela haría parte, hasta rectificar ese error.

Arabia Saudita puede producir hasta 20 millones de barriles diarios si así lo quisiera, es uno de los pocos países que tiene pozos con capacidad de producción de 5 y 3 millones de barriles diarios. Este país desde 1991 esta comprometido estrechamente con los EEUU, a raíz de la coalición para liberar Kuwait, su cultura a sido paulatinamente colonizada y capitalizada, a pesar de la ira musulmana. La firma de paz entre Israel y Siria, compromete notablemente a Irán, para una posible invasión por parte de la nueva administración de la casa blanca para el próximo año, afectando al Medio Oriente en su conjunto, en la cual las bases militares de los EEUU en Arabia Saudit hacen posible, los cambios políticos energéticos, y que estos dos países lleguen a un nuevo acuerdo. La baja del precio del crudo, tiene que darse, esa no es la cuestión, el asunto es netamente político, por los nuevos compromisos sociales asumidos por la OPEP, a pedido de Venezuela especialmente.

Esta es la otra relación entre la política exterior estadounidense, con las empresas petroleras de Houston y Dallas, que influyen en la carrera presidencial, como en el caso republicano, limpiando el camino para que Mccain se enfrente solo al candidato demócrata, en un sainete montado por el bien de la democracia, “en el país de las libertades,” cuando lo que realmente existe son los compromisos económicos y militares, por los acuerdos previamente adquiridos, por las multinacionales en los distintos continentes, por oleoductos construidos o por construir, refinerías, petroquímicas, que necesitan bases militares para su protección e influenciar los gobiernos donde están los intereses de la nación, por lo tanto forman parte de la política exterior de los Estados Unidos, esa relación es conocida como “fuerza de objetivos centrales” utilizada a nivel mundial, dentro del proyecto de ultramar, del subcomité de relaciones exteriores del senado, basado en un estudio del MIT, instituto de tecnología de Massachussets, sobre la base de trabajos de computadoras, estudio basado sobre la fijación de un punto de estabilización de la población y de la economía mundiales, informe hoy mas vigente que antes para los EEUU. El informe realizado en los 60, actualizado a fines de los 80, presenta la imagen de un mundo con 7000 mil millones de personas, informe característico de la cultura etnocentrista del imperio y de los países desarrollados, por si solo demuestra el carácter poco científico del informe, pero en el que se fundamenta la política exterior de los norteamericanos.

Cada presidente del imperio, en periodos de posguerra insiste en el derecho de contraer nuevos compromisos de naturaleza militar con el exterior, sin el consentimiento del congreso o de su pueblo, ni de la ONU, bueno de esta organización ni para que hablar ya que son las oficinas de los EEUU para las invasiones. Parte fundamental de esas invasiones son las negociaciones con los países para mantener, renovar o instalar bases militares, que comprometan a los Estados Unidos “ha ayudarlos” en caso de levantamientos internos contra su régimen.

Los secretos de las relaciones exteriores de la casa blanca con el pentágono, respecto a Irán, Corea del Norte, Siria, Tailandia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, por citar los casos más relevantes, que tendrán que ser solucionados por el nuevo presidente “dentro de sus responsabilidades en estos países”, se espera que el senado autorice nuevas fuerzas militares y armamento, sin saber cuanto cuesta finalmente la política exterior de la nación, en cada uno de estos países. Una vez que adquieren un compromiso secreto entre la secretaria de defensa y el subcomité de política exterior, desembarazarse de el es casi imposible, por las relaciones económicas involucradas y por el honor militar nacional.

Desde el momento en que los gastos militares están relacionados con los compromisos externos, estos no pueden ser controlados, a menos que en el proceso en el que se efectúan dichos compromisos externos sean sometidos a control, de eso es algo que los militares norteamericanos se cuidan mucho, pero que sin embargo el apresuramiento les ha salido caro. La invasión a Líbano en 1982, al Congo en 1964, a Irán en 1979, a Somalia en 1993, son pruebas de las responsabilidades y compromisos de la política externa de los EEUU, convertidas en rotundos fracasos, por la avaricia económica militar.

Con Bush, nuevamente se demostró los errores de concederle poder ilimitado al presidente, para enviar muchachos norteamericanos y latinos a ultramar, no existe una razón para concederle al presidente imperial poder para acometer una acción militar en el exterior, a no ser la económica, ratificada por el senado, como poderes de emergencia para garantizar la seguridad nacional, que es la política exterior estadounidense, con la excusa de proteger vidas y propiedades norteamericanas, hoy llamadas lucha global contra el terrorismo, por la cual se asesina, mutila, desaparece a poblaciones hostiles, calificadas de terroristas, en forma masiva, esta cualidad es parte de la política exterior de los EEUU.


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Raúl Crespo


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