Los Ejércitos y los pueblos

La Escuela de las Américas en Panamá dejo herencias políticas activas en los ejércitos latinos, la doctrina de seguridad nacional, desarrollo un elaborado sistema de empaque para comercializar su principal producto con el pueblo,” el miedo” Es el mejor vendedor, envasado en una variedad de formas; originó la militarización de la vida latinoamericana, para su participación y administración político económica mediante las dictaduras, esta experiencia les enseño la manipulación social, cultural, histórica en cada país.

Sin embargo hay modos más sutiles de perder la libertad a través del crecimiento militar. Reforzado con programas de relaciones públicas, en actividades con la comunidad, demostración de aviones, nuevos armamentos, desfiles, ejercicios de rescate, para que el pueblo pueda complacerse con la tecnología militar. Además de coordinación y cooperación con asociaciones de empresas industriales, acercamiento con la clase obrera y otras organizaciones en todos los niveles, participación del ejercito en eventos internacionales, nacionales, estatales, y locales. Giras de orientación para civiles distinguidos, actos humanitarios, labores de pueblo a pueblo, cooperación con funcionarios, dirigentes comunales, estimulación general y personalizada a todos los oficiales superiores, en todos los aspectos de la vida capitalista, para su influencia en la tropa y en la comunidad local, este tipo de actividades es practicada por muchos ejércitos en la región, siguiendo programas del pentágono.

Dejar esa enseñanza por otra abierta, social, revolucionaria, con lealtad en el mando militar, y este en la subordinación civil sin restricciones, requiere de mucha precaución, es ahí donde la reserva y las milicias se transforman en imprescindibles.

Una nación que evita enfrentar sus problemas domésticos debe esperar un creciente desorden civil promovido desde los EEUU, para enfrentar la ideología comunista y todo lo que provenga de ella, especialmente las revoluciones, por los intereses de sus trasnacionales, con la ayuda de oficiales activos y pasivos de nuestras fuerzas armadas. Este tipo de sistemas represivos encuentra solo dos respuestas:

Una, suprimir el desorden social, usando la fuerza militar.

Dos, si no se busca la seguridad basada en el consentimiento de los gobernados, entonces se debe buscar la seguridad del campo de concentración y del cementerio.

La escuela de las Américas, enseño escuchar las conversaciones, espiar a los movimientos estudiantiles, campesinos, sindicales. Las revelaciones sobre la labor de penetración de la CIA en las fuerzas armadas de América del Sur y Central, para disuadir a movimientos locales, universidades, entidades publicas demuestran cuan fácil es para los ejércitos extender su poder en una atmósfera de temor y secreto.

Un gobierno que basa su actuación, protegido por el ejército y en instrumentos de violencia, da a su pueblo un poderoso ejemplo de cómo resolver los problemas. Las discusiones sobre la ley y el orden, poco influyen, cuando aquellos vestidos de uniforme militar, buscan de manera primaria el orden por medio de la fuerza, los pueblos pierden la fe en las transformaciones pacificas cuando los gobiernos recurren a la violencia.

Para los cursos avanzados de dictadura en las escuelas de las Américas, los militares, especialistas en violencia, no glorifican las guerras, se les decía que la diplomacia es una fachada cortes, tras la cual las naciones calculan su poder destructor y que el éxito político, depende en ultima instancia del uso efectivo de los ejércitos, actualmente, la mayoría de los militares creen, que la guerra total, en época de armas inteligentes y nucleares, no es un medio efectivo de utilizar el poder militar, hoy las mejoras de los estados modernos no esta basada en la guerra, sino en los preparativos para la guerra, porque los pueblos buscan las paz, y deja mejor dividendos económicos, manera de compartir el socialismo militar al etilo capitalista.

La ética militar rechazaba firmemente la idea de que la carrera armamentista, en si, podría incitar a un enemigo a declarar la guerra, la escuela de las Américas solicito dejar de lado esa ética, por el profesionalismo de los generales, y si ellos dicen, lo que es bueno para las fuerzas armadas, es bueno para la patria, por lo tanto para el pueblo, ya que ellos estudiaron para eso.

La escuela de las Américas enseñaba a los aprendices de dictador, que es bueno que cada rama de las fuerzas armadas tenga su propia visión del país y del mundo, para que justifique su propia misión. Siempre y cuando el ejército preserve el balance del poder y mantenga el orden del país, en campañas contra insurgencia, así, la visión del mundo, de las fuerzas aéreas son más alarmistas, porque ven mejor desde arriba, por lo tanto consideran que una bomba resuelve el asunto. Los de la marina son más conservadores, ya que el periscopio ofrece una visión limitada del país y del mundo, por lo tanto el pueblo pesquero no puede ir más allá de las 200 millas.

Los militares estadounidenses enseñaban a los oficiales latinos, que las armas perduran, mientras los pueblos sucumben. Los militares son sensibles a la ilusión de la victoria o la apariencia del poder, incita a usarlo. La guerra, los conflictos, justifican la existencia del ejército, da experiencia al militar novato y pone a prueba la habilidad del oficial. Las situaciones de emergencia ponen a los militares en las primeras páginas y les da status y prestigio burgués, pero la movilización permanente, en época de paz, les da una responsabilidad general del país, para ser el guardián de la frontera.

Todos los ejércitos del mundo preparan sus reservas hasta los 50 años de edad, actualizándolos permanentemente, para caso de conflicto, la reserva israelí acude a las universidades, con su fusil M16, UZI o GALIL, para que, en caso de llamamiento estar alistados en 4 horas, la guerra de Yhon Kipur en 1973, les enseño a estar preparados, las milicias israelíes, custodian las ciudades, acompañando a la policía y Jerusalén especialmente, lo mismo hacen todos los ejércitos del mundo en sus fronteras, en situación de guerra los campesinos se transforman en milicias, son los ojos y los oídos del país.

Pero los países que se encuentran en revolución, los gobiernos deben tratar por todos los medios que el crecimiento del ejército sea igual al del pueblo, para asegurar el éxito de la revolución, por una sencilla razón, el ejército es pueblo, partiendo de allí, las milicias son una parte revolucionaria de nexo entre el pueblo, el gobierno y el ejercito, transformándose en el equilibrio necesario, para el sostenimiento de la revolución, mirando lo que los pueblos hemos sacrificado, para alimentar una economía de vida. Además de sostener el malestar del pueblo, por el fracaso capitalista sostenido con la ayuda de los ejércitos nacionales, amenazando nuestra seguridad, viviendo bajo una indeterminada sentencia de muerte, por lo tanto las milicias del pueblo, con mucho conocimiento, tendrán la conciencia necesaria, para que el pueblo sea el ejército de la revolución.

Los propios EEUU disponen de milicias en la frontera con México, los colonos y campesinos, acusados de asesinar a los emigrantes latinos, de hacerlos trabajar durante meses para luego entregarlos a la policía, son hechos diarios en la nación mas terrorista, fascista, xenofóbica, y racista del mundo, ante estos actos bárbaros, los medios de comunicación al servicio de las oligarquías, guardan silencio cómplice

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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