Irán y Venezuela, dos revoluciones anti imperialistas

Ante la crisis venezolana de combustible, las relaciones entre Venezuela e Irán demuestran nuevamente su fortaleza política, jurídica y principista con base en la hermandad de los pueblos y el propósito común de la paz internacional.

En la reciente 75 Asamblea General de la ONU, el gobierno de EEUU ratificó lo que viene haciendo desde hace unos cuarenta años contra la República Islámica de Irán, considerarla su enemigo y mentir holgadamente sobre el milenario pueblo persa.

Entre los años 1950 y 1978, Occidente mantenía bajo subordinación al Irán monárquico. En los años 50, EEUU, capitalizando la II Guerra Mundial, volcó su mirada a Asia Occidental en búsqueda de petróleo barato. La Revolución Islámica echó al traste tal situación. Entonces, los gobiernos de Carter y Bush acudieron a la desgastada estrategia del bloqueo económico y a las sanciones.

En esa estratagema recurrieron al vecino Irak, gobernado por un Hussein "aliado", al que llevaron a una larga guerra en la convicción de que así acabarían con una revolución islámica que en pocos años comenzaba a revertir la situación de atraso socio económico de Irán.

Cuando se observa el papel que se ha asignado a los recientes gobiernos de Colombia, es difícil no pensar en el parecido con aquella guerra inducida Iraq-Irán. La metodología de imponer gobiernos entreguistas de sus recursos fue común en la implementación de la Doctrina Truman. En la Venezuela de los años 1940-50, donde Medina Angarita parecía salirse del carril impuesto por las trasnacionales petroleras, EEUU probó primero con la dictadura y luego con la democracia puntofijista que sin mayores restricciones aceptó la planificación de su política nacional.

La subordinación venezolana se mantuvo hasta 1998, cuando con Hugo Chávez llegó una revolución nacionalista que creía en la necesidad de un mundo pluripolar. Chávez se imbuye de la urgencia de crear un nuevo modelo de relacionamiento más allá del Norte–Sur. Para ello era prioritario la interrelación entre países que habían proclamado, con su estilo y sistema de gobierno, que otro modo de hacer política era posible.

En oriente el avance de China era más que visible, en Eurasia, Rusia y Turquía, en Asia Occidental, la República Islámica.

No obstante, ser miembros de la OPEP, Venezuela e Irán, mantenían solo unas relaciones protocolares, por las causas señaladas. Pero en 1999, se da una determinante coincidencia, cuál es el antagonismo de ambas revoluciones contra el imperialismo.

Un irán en crecimiento tecnológico se convirtió en dolor de cabeza para un occidente que pensaba que tenía el monopolio del desarrollo tecnológico. Las alarmas se disparan cuando los gobernantes persas se encuentran con el líder suramericano Hugo Chávez. Primero en la gira de este en 2001 para relanzar la OPEP, y a partir de allí una y otra vez, en las capitales, en las cumbres y asambleas.

Una relación que muestra su sinceridad cuando el gobierno de EEUU, en 2007, acusa a Irán de estar fabricando una bomba nuclear, y el gobierno venezolano no duda en salir en su defensa, lo cual origina que EEUU califique a Venezuela de una amenazada para la seguridad. Una relación que se catapulta con la firma de centenas de acuerdos de complementariedad, intercambio comercial y creación de un fondo de inversiones mil millonarias. Allí están las viviendas construidas por Irán, tractores, vehículos, intercambios múltiples. Venezuela ha sido, además, la puerta de entrada al Caribe y Suramérica, incluida Brasil con quien ha hecho exponencial la relación comercial

No obstante, EEUU se ha dedicado a desestabilizar los mecanismos de integración en el mundo, particularmente los que se relacionan con Rusia, China e Irán, que además tiene el plus de ser la potencia que de alguna forma contiene los desmanes de Israel en la Península Arábica. Ante estas arremetidas, estos países, junto a Venezuela, Cuba y Siria, principalmente, así como otros aliados de Rusia han tenido que buscar fórmulas de relaciones internacionales que respetando el sistema mundial les permita el tan importante convivir en un mundo interdependiente.

La política de EEUU es de la arremetida permanente, la amenaza y la violencia. Muestra de ello, el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, menospreciando el poder de respuesta de un Irán que ha demostrado su crecimiento material como potencia emergente, y de tal manera respondió.

Ante la crisis venezolana de combustible, las relaciones entre Venezuela e Irán demuestran nuevamente su fortaleza política, jurídica y principista con base en la hermandad de los pueblos y el propósito común de la paz internacional. Es una alianza que siendo estratégica tiene por fundamento la solidaridad. El gobierno iraní, demostró en enero de 2020, con el bombardeo a las bases estadounidenses en Iraq que su palabra no era en vano. Así mismo, antes de su decisión de comercializar combustible con Venezuela, en mayo, su posición fue determinante. En dicha oportunidad en la eventual presencia de cualquier maniobra hostil de Washington, Irán advirtió que tendría consecuencias y el presidente Hassan Rohani fue contundente en expresar por escrito que "Esperamos que Estados Unidos no cometa ningún error".

Es una medición de fuerzas con ribetes de tópico bélico. EEUU tiene fuerzas desplegadas por todo el planeta, pero una segura respuesta de Irán siempre causará daños materiales y pérdidas políticas. Tal respuesta proporcional puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. EEUU lo sabe, por lo que una vez más los buques con gasolina iraní llegarán en el momento programado a Venezuela.



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Reinaldo Bolívar

Investigador, fundador del Centro de Saberes Africanos, vicecanciller para África

 reibol@gmail.com      @BolivarReinaldo

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