EEUU, tras la revolución del fracking

Estados Unidos tiene la producción de petróleo más alta de los últimos 22 años y las importaciones de sus derivados la más baja desde 1996 y sigue cayendo sostiene The Wall Street Journal.

Un artículo del New York Times decía “el Internet y el Fracking como se llama a la técnica para extraer gas y petróleo del esquisto, son las dos innovaciones tecnológicas más importantes de los últimos 20 años”.

El fracking es una sencilla innovación tecnológica que utiliza un bombardeo hidráulico, químicos y explosiones para liberar gas y petróleo de las rocas de esquisto.

La administración Obama desde su primer periodo emprendió una política para alcanzar la autonomía petrolera, llevan 5 años las trasnacionales invirtiendo cuantiosas cantidades de dinero con Canadá para aumentar la producción de petróleo y gas con buen éxito.

EEUU necesita unos 18 millones de barriles de petróleo por día (BPPD) produce 7.4 millones desde los yacimientos tradicionales y 2 millones desde las rocas de esquisto, con el fracking espera en un tiempo mediato (2014) llegar a los 8.24 millones de barriles y hasta unos 20 millones para el 2020 o 2025, caso contrario EEUU tendría que volver a importar crudo.

En el año 2014, EEUU espera reducir las importaciones de petróleo a unos 6.69 millones de barriles siempre y cuando la producción aumente a razón de un 14 al 17% anual dice la Administración de Información de Energía.

EEUU le apuesta a un nuevo orden mundial en donde el petróleo sea menos influyente en la geopolítica global por su precio, además de aliviar su economía lo alejaría de guerras absurdas y altamente costosas como las de Iraq, Afganistán, libia o reducir la presión contra Venezuela, Irán aun cuando para estos países el problema de Washington no pasa solamente por el petróleo pasa por los socialismos bolivarianos e islámico que es un caso de política imperial, pero, si le permitiría una nueva estrategia geopolítica para el Oriente Medio y el Golfo Pérsico al no depender tanto de los saudís.

Leonardo Maugeri del Belcer Center del Harvard Kennedy Scohool, realizo uno de los estudios más detallados que existe sobre el asunto del eje energético que tendrá dos grandes beneficiados: primero EEUU por sus enormes depósitos de las rocas de esquisto, por su capacidad tecnológica e institucional que hace difícil que otros países lo igualen en el corto plazo.

Segundo China, otro país con enormes reservas de gas y petróleo en rocas, aliviaría la presión de este país por conseguir petróleo en varios continentes como América latina. Occidente volvería a tener el estatus que tenía antes de la segunda guerra mundial, será el centro de la gravedad de la exploración y producción de hidrocarburos.

Alan Riley del New York Times hace pocos escribía “la revolución energética del esquisto va a cambiar las plazas tectónicas del poder global, esta revolución permitirá incrementar la oferta de combustibles fósiles para el transporte menoscabando la demanda al alza del petróleo impopular en parte por el crecimiento de China, que ha dominado las políticas energéticas en la última década”.

“En poco tiempo habrá una inmensa cantidad de petróleo y gas que normalmente estaba destinado a los EEUU, y que ahora ira a Europa y otros destinos lo cual influirá en la reducción de los precios”.

El 12 de octubre la revista Semana decía “la geopolítica mundial se mueve, la política de Washington ya no se subordinara al abastecimiento energético que lo ha justificado todo desde las guerras absurdas como las de Iraq hasta alianzas con el régimen saudita a pesar de su apoyo al islamismo radical o depender de la Venezuela chavista”.

“Es probable que, con el tiempo la casa blanca se aleje de su obsesión por el Oriente Medio, tenga más margen de maniobra ante Rusia y deje de competir con China por recursos” concluye Semana.

Rusia con una producción de 12 millones de barriles de petróleo día y Arabia saudita con 10 millones de barriles, son los países que han controlado la producción mundial en los últimos 100 años y serían los países que más pierdan con la autonomía petrolera de EEUU.

El resto de países del Medio Oriente, Golfo Pérsico, Venezuela, México, Colombia, productores de petróleo verían como sus fuentes de financiamiento cuestan menos, además, perderían una gran herramienta política en la que se convirtió el precio del crudo y su producción, indiscutiblemente verían reducida su influencia en la geopolítica regional y con la OPEP en la geopolítica mundial.

Ucrania firmo con Chevron un contrato por más de 1.000 millones de dólares para la extracción de gas y petróleo de esquisto, a pesar de las amenazas de Vladimir Putin, es un ejemplo de lo que ya está ocurriendo con la pérdida de influencia política por las innovaciones tecnológicas que trae la revolución del fracking.

China con 36.1 billones de metros cúbicos de reservas de gas de esquisto, EEUU con 24.4, Argentina con 21.9, México 19.3, Sudáfrica 13.7, Australia 11.2, Canadá 11.0, libia 8.2, Argelia 6.5, Polonia 5.3, son los países entre otros que más se beneficiarían con energía de las rocas de esquisto.


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Raul Crespo


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