Netanyahu, al muro de las lamentaciones o la amenaza nuclear

Con demasiada frecuencia ocurre que no todo pueblo tiene un gobierno que merece y este es sin lugar a dudas el caso del pueblo de Israel, dirigido por la extrema derecha. Ultra derecha sionista que no permite la paz de miles de judíos que desean la convivencia pacífica con los árabes como era antes.

Jerusalén, es la tercera ciudad santa del islam. La política expansionista israelí “desde el Nilo hasta el Éufrates” escrito en la Knesset, del Parlamento Judío. La toma de la parte árabe de Jerusalén, y los territorios ocupados hasta la zona de Gaza y Cisjordania en la guerra de los 6 días (1967) dio lugar a la guerra con Egipto y Siria, ocupando, por parte del ejército hebreo el Sinaí y las alturas del Golán. Desde esos años son miles de muertos árabes por la resistencia palestina, conocida como Intifada.

Israel, con todos sus gobiernos ha sostenido desde 1967, 1973,1976, 1982, 1986, 1992,1998, 2002, 2005, una cruel política de invasiones, hostigamiento, a los pueblos árabes con la complicidad norteamericana. Estrategia geopolítica de conflicto permanente contra los musulmanes árabes para que las cicatrices no cierren por los colosales recursos invertidos en el Medio Oriente. Intereses de los países desarrollados por su constante sed de petróleo.

Arabia Saudita, patria de Mahoma y de Bin Laden, aliada principal de EEUU, el Corán es una excusa hipócrita que les permite sostener la monarquía con ella la desigualdad social, es el primo hermano mayor de Bahréin, Omán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, gobiernos que siguen las directrices de la monarquía saudí cobijados por las armas norteamericanas, juntos con otros países como Jordania, Egipto, Túnez, Argelia, Dubái, luchan contra el shiismo iraní y lideres como Mahmud Ahmadinejad, quien prometió la unión islámica y arrasar Israel.

Esta declaración llevo a George Bush, Juan Pablo II, posteriormente Obama, Netanyahu y Benedicto XVI, aliarse con la fuerza internacional de Naciones Unidas contra las fuerzas islámicas que pretenden dejar la sumisión para practicar el concepto de patria soberana manejando con absoluta libertad ese océano de petróleo que les permitiría cambiar la historia de la cual Israel, es el perro guardián de los norteamericanos.

Hoy la situación algo ha cambiado. Obama, requiere otro triunfo electoral con la paz en el Medio Oriente ante la presión del mundo entero para que palestinos e israelíes concreten un acuerdo para la conformación del Estado Palestino, pero, sin la intervención de Naciones Unidas para continuar posponiendo su legalización internacional si no es reelegido. Ese sería el primer imperativo para Washington, para controlar el precio del petróleo que ayudaría a mejorar la crisis económica y los precios de los combustibles al interior de EEUU y Europa.

Además, legalizando al Estado Palestino en la ONU en septiembre, cosa que la casa blanca se opone, los conflictos fronterizos creados por los repartos coloniales europeos podrían ser resueltos entre árabes, poniendo algo de distancia con la intromisión de EEUU y Europa, países que seguirán vendiendo armas y provocando conflictos y tomando partido con uno y otro bando, usual estrategia de los países miembros del Consejo Permanente de Seguridad de la ONU que actúan según los intereses del G7.

En el pasado ya lo hicieron, encarnizaron los conflictos entre Irak e Irán, entre Siria y Líbano, al interior de Yemen, entre turcos y kurdos o entre Irak y Kuwait, lo mismo entre judíos, sirios, iraníes, palestinos y libaneses. Washington sabe que para sus intereses no es conveniente la paz total en el mundo árabe.

De las 21 naciones que conforman la liga árabe 14 de ellas abrazan la bandera estadounidense. Los gobiernos no los pueblos árabes han vista en Nasser, después en Saddam Hussein, momentáneamente en Gaddafi, lideres protagonistas del ideal islámico, hoy, Washington trata de evitar que Ahmadinejad, sea el líder islamista que una a los musulmanes contra EEUU.

Los intereses petroleros del mundo desarrollado, el control energético y económico mundial por el capitalismo influye en la vida global de más de 7000 millones de seres humanos, ese orden de los negocios no puede ser alterado por una cruzada santa de alcance inesperado si Israel rompe el débil equilibrio en la región por negarse aceptar al Estado Palestino con sus fronteras de 1967.

En los últimos 500 años occidente logro su hegemonía en la tierra disputándosela a la civilización musulmana. Y como ocurre siempre que dos culturas tienen contacto los conflictos se agudizan, sin embargo, desde 1947 con la creación del Estado de Israel, este conflicto se convirtió en una dantesca alteración de los derechos humanos árabes que escandalizan a la humanidad y, las constantes resoluciones de la ONU no han podido frenar, pero, cada vez mas afecta a la diplomacia estadounidense dentro del balance geopolítico. Israel, ya no es una ayuda gravitante si continua sosteniendo su política de territorios ocupados. Constante dolor de cabeza internacional que Obama, quiere solucionar.

EEUU, es el garante político de Israel. Barack Obama no quiere cargar las culpas colaterales por la intransigencia de Benjamín Netanyahu quien una y otra vez condiciona los diálogos de paz, esta vez amenaza a Mahmud Abbas líder de Al Fatah, de no aliarse con Hamas so pena de poner en riesgo la paz con Israel. Abbas declaro que las pretensiones de Netanyahu, es una injerencia inaceptable y pidió a Obama, que presione por la creación de un Estado Palestino con sus fronteras de 1967.

Propuesta que Obama trasmitió a Netanyahu, en la casa blanca hace cuatro días, provocó la reacción prepotente del primer ministro israelí, “la paz que puede perdurar debe basarse en la realidad, en hechos inquebrantables. Los palestinos “tienen” que aceptar algunas realidades básicas” dijo Netanyahu a los medios de comunicación ante un tranquilo Obama, que parece estar dispuesto como juez y policía mundial sabedor de la influencia económica-militar que su país tiene sobre Tel Aviv, a sancionar de una vez por todas este asunto entre israelíes, palestinos y libaneses.

Israel sostiene que volver a las fronteras de 1967 les resultaría un territorio indefendible, además, porque no considera la expansión demográfica del pueblo judío. “Renunciar a toda Cisjordania, Gaza, a la parte oriental de Jerusalén, y al norte de las mesetas del Golán, volverían débil al Estado de Israel” concluyo Netanyahu, quien va rumbo al muro de las lamentaciones o la amenaza nuclear…

En 1976 Moshe Dayan, ex ministro de defensa israelí en 1976 amenazó con una reacción atómica contra sus enemigos si es atacado o presionado. Con esa excusa la comunidad internacional se durmió contra Palestina. Pretexto que sirvió también para que la comunidad internacional se oponga a que los Estados árabes desarrollen energía nuclear.

Esta discusión sobre el Estado Palestino con las fronteras de 1967 sería una buena excusa para un conflicto que permita a la comunidad internacional liderada por EEUU, deshacerse de Ahmadinejad.


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Raúl Crespo


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