Las patentes: ¿Protección o monopolio?

Los oligarcas y sus cancerberos suelen utilizar palabras que tienen un significado para ocultar asuntos diferentes, eso ocurre con las patentes. La campaña de las corporaciones transnacionales está utilizando la palabra “protección” para marearnos, cuando lo que quieren es otra cosa muy diferente.

Según el diccionario de la Real Academia Española, “proteger. (Del lat. Protegĕre)”. Significa: “1.) Amparar, favorecer, defender”. “2) Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándole, etc”. Y “monopolio. (Del lat. monopolĭum”, significa “Concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que esta aproveche con carácter exclusivo alguna industria o comercio”.

Queda claro que no es lo mismo protección que monopolio.
Pero no es extraño que los empleados de las empresas transnacionales, que hacen lobby ante los funcionarios de propiedad intelectual de nuestros países, usen la palabra “proteger”, porque de esa manera crean una preocupación en los más ingenuos que, basados en el significado literal de la palabra olvidan que lo que hacen las patentes es otorgar un monopolio a una empresa para que explote determinado producto, y de esa manera los “ablandan” para utilizarlos como tontos útiles dentro de los gobiernos con el fin de favorecer los intereses de las empresas que les pagan.

Las patentes, que debieran coadyuvar a que los inventores saquen provecho de su invención y obtengan recursos para seguir creando, han devenido en papeles de negocios, por medio de los cuales las empresas transnacionales se garantizan el monopolio de ciertos productos e impiden que otras empresas los produzcan; pero absteniéndose de producirlo ellos también, convirtiendo a nuestros países en importadores netos, “mercados cautivos” que explotan a sus anchas, a costa de nuestra soberanía y, en el caso de los medicamentos, hasta de la vida de la gente, creando escasez artificial y perjudicando económica y tecnológicamente a las víctimas que les otorgaron la patente.

Por esa razón, el país que realmente quiera desarrollar tecnología y proteger su producción se abstendrá de otorgar patentes por los productos que necesita y crea la infraestructura para producirlos, reservándose el monopolio de esos productos para el Estado, u otorgándolo a las empresas con la condición de que la produzcan en el país y publiquen completa la tecnología, sin trampas, de manera que al vencer la patente, otros fabricantes puedan continuar produciendo e innovando el producto.

El gobierno bolivariano quiere convertir nuestro país en una potencia económica y social, y para eso es necesario quitarse los grilletes que nos impiden producir nuestra propia tecnología, innovar, crear nuevos y mejores productos que nos auto abastezcan y con los cuales poder ayudar a otros países que no tengan la materia prima ni la infraestructura para producirlos.
Cuando la medicina y sus insumos sean gratuitos para los pueblos de nuestra Abya Yala, las epidemias y pandemias cesarán porque dejarán de ser negocio; y los médicos y la medicina podrán dedicarse a conservar la buena salud de la gente, protegiendo (ahora sí vale la palabra) la vida de la población, pero con calidad.

La enfermedad, convertida en pandemia para ampliar el “mercado” de determinados productos, es un mal creado por el capitalismo que no tiene sentimientos, ni solidaridad humana. Sólo piensa en finanzas y ganancias, las cuales busca caiga quien caiga.
El Socialismo con sus valores de solidaridad, complementariedad en el comercio nacional e internacional, en un mundo multipolar, serán la garantía de una vida más larga, sana y cualitativamente superior para la humanidad.


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Andrea Coa


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