No a los carbohidratos

Hace pocos días conversaba en mis redes sociales sobre la importancia de reducir el consumo de carbohidratos y muchas personas comentaron dándole fuerza a ese falso tabú que existe sobre que el costo de la comida sana es más elevado, cuando lo cierto es que tenemos que aprender a comer sano, mejorar nuestros hábitos alimenticios, saber qué debemos comer y qué no.

Comer alimentos sanos y de buena calidad no tiene por qué suponer un aumento en el precio de nuestras compras o mercados. Debemos saber qué elegir, cómo prepararlo y cuánto servir, y lo más importante, cuáles alimentos tenemos que eliminar de forma definitiva de nuestra dieta porque sí son costosos y muy dañinos. En Internet podemos consultar ampliamente.

Es importante que sepamos que los carbohidratos están presentes en muchos de los alimentos que consumimos y que, aunque aportan nutrientes y brindan energía, en exceso son peligrosos para nuestra salud.

Los alimentos procesados, por ejemplo, deberíamos eliminarlos por completo. Los jugos y bebidas azucaradas, refrescos, que lejos de ser saludables contienen una gran cantidad de azúcar añadida, lo que ocasiona no solo que subamos de peso, sino que aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y otras crónicas. Lo ideal es tomar agua y en caso de preferir jugos, que sean naturales y sin azúcar.

Todo lo natural es más sano. Añadir vegetales verdes, reducir la ingesta de pan, arepa, pasta, aceite vegetal, tener a la mano algunos frutos secos, incluir más proteína como el huevo y el pescado, son algunas de las opciones que tenemos para reducir los carbohidratos, que además debemos servir en pequeñas cantidades y combinados con alimentos sanos para balancear la comida y minimizar el daño.

Existen varios tipos de carbohidratos y unos son más dañinos que otros. No todos trabajan de la misma manera en el cuerpo. Algunos provocan una subida rápida de azúcar en la sangre, mientras que otros trabajan más lentamente.

Es sencillo, cuando consumes carbohidratos y tu cuerpo los descompone, los convierte en glucosa, que es el azúcar. La glucosa sube al torrente sanguíneo y la concentración de azúcar en sangre se eleva. Cuando ocurre esto, el páncreas librera una hormona llamada insulina y eso hace que en vez de quemar grasa la acumules en el abdomen, en el hígado, en todos lados, te mantienes inflamado, hinchado, y de allí se derivan un montón de enfermedades. Por ello la importancia de saber escoger cuáles nos aportan la energía que requerimos sin tener otros efectos negativos.

Muchos estudios han evidenciado que lo que comemos está asociado mayoritariamente con nuestros gustos y costumbres y no con lo que cuesta. Por eso el llamado es a la reflexión, a entender que reducir los carbohidratos tiene enormes beneficios para nosotros y ninguna consecuencia negativa: disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas, cardiovasculares, diabetes, cáncer, entre muchas otras, te ayuda a proteger tus dientes, piel, huesos, la vista, los músculos, todo tu cuerpo en general. Te da más fuerza, mejor rendimiento en tus actividades diarias, hasta te hace más feliz.

Es cierto que algunas proteínas pueden ser más costosas que la harina ejemplo, pero número uno, tenemos varias opciones y número dos, a mediano y largo plazo, cuánto tendríamos que gastar si nos enfermamos comprando medicinas, las citas con el doctor; a eso sumamos por supuesto que perdemos calidad de vida, tiempo, tranquilidad. No hay motivo para dudar. Vamos, anímate y empezarás a ver el cambio de forma inmediata. Tú puedes hacerlo. No dejes que las industrias de lo procesado y la farmacéutica se sigan lucrando a expensas de tu salud. No lo vale. Toma la decisión y cambia. Un abrazo.



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Dante Rivas


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