Están mas graves de lo que se cree

No soy médico y hago la aclaratoria antes de ganarme la descalificación por hacer tal diagnostico sin título que me respalde. Pero es que si tuviera el título, igualito me descalificarían quienes desde el odio y la estupidez, prefieren sostener la tesis del fraude, que aceptar de una vez por todas que perdieron las elecciones, y mas aún, que las seguirán perdiendo hasta tanto no hagan una reflexión profunda de su verdadera situación tanto política como de dirigencia mediocre, la cual los alimenta de falsas esperanzas; de triunfalismos mediáticos que lo único que ocasionan es el empeoramiento de su situación.

Causa mucha tristeza y también preocupación, los niveles de disociación que han logrado los medios de comunicación en muchos venezolanos. Pareciera ser una especie de abducción mental que no respeta nivel académico, una senilidad política que no respeta edad o una miopía que no respeta a los que se dicen más preclaros.

Preocupa que por mas que sus propios “dirigentes” dicen una y otra vez que no hubo fraude, por mas que estos les explican las razones por las cuales es imposible hacerlo, por mas que los organismos internacionales, observadores, acompañantes, ING’s, ONU, OEA, UNASUR incluso el archienemigo Estados Unidos de Norteamérica se lo ratifican, lo firman, lo sellan, lo juran y lo recontrajuran; está gente insiste en lo mismo. En eso que no tiene otro nombre que no sea una ESTUPIDEZ.

El grado de obcecación, de necedad, de rabia, de frustración, de capricho y por supuesto de enfermedad es tal, que a pesar de todo eso, estos creen tener la razón, es decir, la causa de su derrota fue: EL BENDITO FRAUDE.

Muchos amigos médicos me han dicho que es una cuestión de subsistencia. Es un acto propio del cerebro, una especie de mutis inconsciente que busca blindar al paciente en lo que considera su realidad o la realidad que este desea, aunque esta no exista, o la viva de manera alterna con lo real. El asunto no es fácil.

Yo como no soy médico, (sin ánimo de descalificar a mis amigos psiquiatras) me inclino hacia algo más sencillo, no tan profundo: La teoría de la arrogancia, el orgullo (mal entendido por supuesto). Lo que yo creo es que esa gente ya se tomó el asunto como algo personal, es decir, que ya no es la razón, lo argumentativo, lo tangible, lo demostrable o lo evidente lo que tiene valor para ellos. Esas personas han sido inoculadas de tal manera que ya ni reconocen en si mismos el poder que tienen para reflexionar. No se lo permiten.

El asunto pasó de un coyuntural tratamiento invasivo electoral colectivo a través de los medios de comunicación, utilizando conductores como: mensajes subliminales, el odio, la mentira, las medias verdades, la satanización y la manipulación; a una situación de inoculación permanente. Lo que ha convertido el asunto en un tema de estado. Así como lo oyen, de estado.

Los altísimos niveles de intolerancia, agresividad y en algunos casos de locura, ya tienen que ser entendidos como un tema de salud pública. El odio se ha distribuido de tal manera en quienes adversan al presidente, que ya ni se esfuerzan en ocultarlo. Por el contrario, se siente como: “quien mas lo odie mejor es” (entre ellos por supuesto).

El desdobles afectivo ya no respeta ni a la familia. En cualquier momento el odio y la violencia prevalecen y la máscara hipócrita de la tolerancia, la amplitud y el respeto se cae dejando a todos atónitos y boquiabiertos. No importan razones, no importan los argumentos de sus propios “líderes”, estos están 'súper equivocados' o 'equivocados demasiado' si le reconocen algo al presidente. No importa que el mas recalcitrante opositor, que el mas furibundo antichavista, que el mas enconado de los escuálidos diga que no hubo fraude; mi amiga, mi vecina, mi contacto dice que si lo hubo, y que todos esos tipos están, o equivocados o se vendieron al gobierno. No importa que el mismísimo Capriles lo reconozca,” lo que pasa es que lo tuvo que reconocer porque no le quedó de otra o porque así es la política, o por esto o por aquello o por lo otro”. Pero nunca porque lo que es.

Son estos, los enfermos de odio y frustración, los que tienen la razón ajuro y porque si y porque ellos(as) lo dicen.

Susto caballero. Esta gente está peor de lo que se cree.

Jcar2021@gmail.com

TW: @jeca_65
Jorge Acosta

18:50 (hace 3 horas)



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Jorge Carlés Acosta


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