Socialismo, nadie aclara cuando ocurrirá

América Latina está en una alternativa política de izquierda. Hay que esperar para ver la utilidad social de las nuevas constituciones de Bolivia y Ecuador, y el reimpulso revolucionario en Venezuela. La situación actual suramericana no tiene análisis completos, existen análisis conceptuales, por lo tanto el problema que se plantea, es que cuando se analiza en concreto, hay que hacerlo con análisis, datos, estudios, ejercicios, sin estos es difícil opinar en concreto.

Hay que empezar a analizar las fuerzas internas, al interior de la izquierda, que están contrarrestando, negando los procesos revolucionarios que se van produciendo en el continente, por las nuevas revoluciones pacificas, que no logran suprimir y superar, el burocratismo y la oligarquía, peor el feudalismo y los monopolios, medios de comunicación exclusivistas, por lo tanto la inter dependencia capitalista no esta desapareciendo. El desenvolvimiento neo – liberal diario, traducido en hábitos consumistas, negocios e importaciones por la plataforma económica de la clase media y alta, son los sustentos de la oligarquía nacional; agreguémosle a esto, sin ser sorpresa los aproximadamente 44 mil millones de dólares que reflejan la economía de puertos de Venezuela.

Esta contradicción revolucionaria, que ya debería estar solucionada, hoy más que ayer, es un peligro inmediato para la praxis de la izquierda social con el pueblo. No solo es por la oligarquía, sino por las relaciones entre el gobierno y ésta, y por la perdida de confianza entre Chávez y la masa. No es solamente una formula para la estructura de gobierno en su relación con el pueblo. Lo que quiero decir, es que una línea política revolucionaria haga todo lo contrario en la práctica, impidiendo el poder popular y la revolución cultural. Esto plantea que no se puede organizar un partido unido, para dictaminar la solución a la partidocracia, tiene que ser un partido revolucionario en la política, en la economía y en lo social, buscando las fuentes del surgimiento ideológico, permitiendo si el pueblo esta de acuerdo en que el problema de la dirección entre partido y masa supere los problemas del burocratismo y la corrupción y, si también estamos de acuerdo, en que éste permitirá una comunicación directa con el gobierno o élite burguesa gobiernista.

El surgimiento de la conciencia revolucionaria estará muy ligado al PSUV, o como dijo Chávez, “…Como se llame…”, buscando las fuentes posibles de un proceso dialectico, que represente un sistema organizado en el poder popular. Varios de estos temas están en crisis y esta crisis de los temas es en gran porcentaje, la expresión de la crisis actual de no saber sostener una revolución; limitándonos siempre a usar palabras diplomáticas como: clase alta, subdesarrollo, clase baja, hipócrita manera de llamar a los explotadores y a los explotados. Pueblo cuya expresión, los movimientos sociales, siguen la línea de la continuidad, cuyos miembros pasan de derecha a izquierda y viceversa, también traducida a la crisis de gobierno, crisis tan vieja como el saludo.

Si el gobierno, el tren ejecutivo, ministros y gobernadores no practican la revolución, será el mismo cuento de siempre sustituyendo una elite por otra, que se traduce en una crisis de hegemonía. El triunfo del NO, es un problema por la falta de una revolución nacional, tenemos al 50 % de la población cada vez mas defraudada, el otro porcentaje está en la abstención y la que hoy si parece una oposición, por lo tanto, la nuestra no es una revolución nacional, como la cubana, lo que nosotros tenemos es participación popular, que ni siquiera es revolución o podríamos decir, transición, reformulación, desplazamiento, de economía hegemónica a economía popular.

Últimamente, en lo que va del año las funciones clasificadoras, de los gobernadores salientes, aun no ennoblecen al trabajo revolucionario, por los dinamismos puramente personales y financieros de gestión. No dieron, no dan, validez a la vigencia legal del proceso revolucionario, por la irracionalidad demostrada. Y ya se vislumbra como un proceso histórico que esta pasando, cuyas victimas necesarias de ésta burguesía entrante y saliente será otra vez el pueblo.

Al redefinir el gobierno, el acercamiento de la oligarquía, se pierde la importancia revolucionaria, del principio entre iguales como factor moral de organización hacia el socialismo, de continuar así, seguiremos siendo los condenados del sistema, iniciándose por ahí, y en un mismo tiempo la revolución solo urbana con la crisis de la agricultura; de tal manera que el campesino todavía no es gente, para el citadino, obligando a la redefinición del concepto de pueblo. Estas contradicciones revolucionarias de las revoluciones “pacificas” son un peligro inmediato para los procesos. No han podido desaparecer el burocratismo, la corrupción y la dependencia con la oligarquía. La poca visibilidad del excedente petrolero, pasara lo social, prefiriendo la acumulación de la reserva internacional, la inyección de circulante sin industrialización; así el proceso de transformación capitalista y de formación socialista, no ocurre en ningún país del hemisferio por ahora, la mayoría seguimos teniendo economías dependientes con los organismos financieros del imperio, por las importaciones y exportaciones comerciales. Inclusive en muchos países del área las remesas enviadas por los emigrantes, son las que ayudan a sostener a Ecuador, Perú, Bolivia, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, inclusive a México.

Las naciones que intentan una transformación social con el socialismo, tienen problemas diferentes y todos tienen algo en común, “las fuerzas armadas”, nunca subordinadas a quienes proponen una política revolucionaria. Los ejércitos son una burguesía, nunca permitieron la propuesta de la clase explotada, mas bien la reprimieron ¿Venezuela es una excepción? La población no está segura de eso; se dice que el militar de Perú, no tiene nada que ver con el militar de Venezuela, lo dudo, con el único que no tiene nada que ver, es con el militar cubano, revolucionariamente formado, por lo tanto convencido de su actitud militar, con lealtad hacia el mando. En el resto de naciones el proyecto de seguridad nacional impuesto por los Estados Unidos, los llevo a gobernar los países por medio de las dictaduras militares, fortaleciendo las oligarquías nacionales. Algunos dicen, SI, pero ahora es diferente, nada es diferente, aquí en Venezuela las fuerzas armadas, están creciendo mas que el pueblo. Por temor o por lo que sea, es perjudicial para la revolución. Todavía detrás de todos los ejércitos latinos, todavía estará las fuerzas de seguridad norteamericana, su influencia es latente, por el armamento, ideología, entrenamiento, logística, por los negocios, su influencia impera todavía. Baduel es un ejemplo de esto, es un general tocado por el imperio. En fin, como revolución, si realmente la queremos, no podemos pensar solo en lo social, hay que pensar en lo militar, y en las oligarquías, en su unión y su arma informativa, los medios de comunicación, arma, la mas poderosa controlada por éstos. Lo que tenemos de Chávez hacia abajo, es un sistema burgués, el 1 % de la población que crece de manera tremenda, por la influencia política y económica, individualizada que practica. Nuevamente debo decir que ésta revolución no esta superando a la oligarquía, ya que la destrucción de la oligarquía, solo es posible mediante una revolución social.

Los partidos comunistas y socialistas de América Latina, no realizaron su trabajo en cien años, por eso el Marxismo esta tan distanciado del proceso político, como el socialismo de la práctica del pueblo. Éstos partidos no han podido organizar revoluciones verdaderas, a pesar de recitar a Marx a cada rato. Lo que cuenta es el Marx en la práctica, ligado a la época actual respondiendo a una economía revolucionaria, con el petróleo y los problemas mundiales que afectan nuestra economía, nuestra cultura, con los cambios tecnológicos que inciden en nuestro conocimiento. Equilibrar todos estos factores es necesario para la construcción del nuevo socialismo, con cualquier teoría, siempre socialista que nos permita una igualdad de oportunidades, una recuperación de la cultura en el socialismo a la venezolana que debemos construir.

Por último, la lógica de la oligarquía, falla prematuramente en sus intentos de unificación; no hay manera de conciliar la unión, con la oligarquía, porque en el fondo quieren restringir o anular las posiciones revolucionarias del pueblo, sosteniendo el subdesarrollo en todos los órdenes de la vida. Ellos, saben que el subdesarrollo social, cultural, político, económico, agrava las incongruencias revolucionarias y aumenta las tenciones sociales, de tal manera que no hay forma de sostener un orden social, que nunca alcanza los niveles de eficacia que se definen “arriba” según patrones inalcanzables.

La viabilidad revolucionaria, depende entonces de la superación del subdesarrollo del estado, causa principal para que la sociedad no se organice todavía, por la influencia negativa de los funcionarios del gobierno, Gobernaciones, Alcaldías, con sus famosas bolsas de mercado, en éste plano esta praxis es una negación a la revolución y sus principios éticos. Problemas que solo se pueden aclarar a través de las bases y su consideración social para superar esta estructura pública arcaica e inmoral, que no distingue la estupidez, ni la hipocresía. Por lo tanto la ruptura revolucionaria, para una nueva revolución, es imprescindible, a la construcción del socialismo.

En tal contexto surge dos respuestas inmediatas: una rectificación con la destrucción de la oligarquía capitalista, superando definitivamente el modelo neo – liberal. Dos por la aspiración de reimpulsar la revolución, ahora formulada por la necesidad de ser un País hegemónico con una nueva frontera Sur – Sur en la conquista de la libertad plena.

La primera respuesta se relaciona con Cuba, como muestra que la destrucción de la dependencia oligarca, significa la permanencia revolucionaria y la esperanza que otro mundo si es posible. La segunda respuesta, completa un proceso que se inicio hace casi doscientos años con Simón Bolívar y la expansión revolucionaria por la libertad, pero que solo logro un nuevo apogeo con Chávez en la dirección de la izquierda latina, por iniciativa de los pueblos, cuyo liderazgo por ahora es sustancial para consolidar a los gobiernos y pueblos de izquierda.


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Raúl Crespo


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