¿Habrá un presidente distinto a Nicolás Maduro luego el 10 de enero?

Los primeros días del año transcurren con una tranquilidad que envidiaremos una vez que se inicien las acciones que pretenden desconocer lo que a la postre será un hecho indiscutible: Maduro seguirá siendo presidente por lo menos hasta el año 2025.

Hay dos aspectos que de antemano quiero resaltar, pero sin ahondar mucho en ellos, por un lado las acciones que diversos actores internacionales están emprendiendo para hacer ver que el día 10 de Enero es como una especie de "Día D", el "principio del fin" o cualquier otro título apocalíptico que quieran endilgarle a lo que a la final no sucederá después de esa fecha.

Creo que en lo inmediato, la mayor presión debe estar entre los resentidos que aún manejan ese cascarón vacío en que la derecha convirtió la Asamblea Nacional, dicen que de acuerdo a un "acuerdo de gobernabilidad", la presidencia de esa "institución" debe quedar en manos de esa célula terrorista llamada "Voluntad Popular", y algunos se han atrevido a vaticinar que el próximo presidente del poder legislativo sería un diputado sin muchos méritos políticos como Juan Guaidó. Otros, más soñadores, andan pregonando que Guaidó será a partir del 5 de Enero, el nuevo presidente de Venezuela.

No dudo que en el seno de aquella célula terrorista hayan ganas de proclamar al diputado como presidente, en virtud del desconocimiento que ellos hacen de las elecciones del 20 de mayo pasado y la investidura de Nicolás Maduro como presidente en funciones luego del 10 de enero.

El problema es que todo el ordenamiento jurídico del país y las instituciones más importantes del Estado, amén de otros factores de poder (incluso aquellos vinculados a la derecha) no van a dejar de reconocer a Maduro como presidente del país luego de esa fecha; pero además hay que preguntarse: tiene la derecha los cojones incluso para montar ese show fallido? Tomando los ejemplos de dos de las figuras más importantes de voluntad criminal (qué es la célula encargada de montar el show legislativo de este año), podemos concluir que no: Leopoldo López atragantado de nutella y hallacas en su casita de chacao, donde cumple una pena a todo trapo y el jetón de freddy Guevara, quien debe estar buscando pokemones en la embajada chilena en Caracas (por cierto, tan despreciable debe ser ese enano que lleva más de un año escondido allí y un gobierno tan reaccionario y servil como el de Piñera no le ha otorgado asilo político al tipo…)

Entonces tenemos el drama de una oposición que internamente no tiene ningún tipo de iniciativa política porque decidió dejársela completamente a criterio de sus amos norteamericanos y europeos, peleada entre ella y con los otros factores que desde el exterior la bombardea por "colaboracionista" y le disputa las migajas que desde el departamento de estado, la unión europea y otras fuentes del corporativismo trasnacional le lanzan a ver si dan pie con bola y tumban al bigotón. Un escenario bastante triste, no solo para ellos, sino para el país que requiere con urgencia una oposición seria y con proyecto propio.

Por otro lado, y aunque no deben subestimarse las acciones que emprenderán gobierno hostiles contra Venezuela, ya el monigote que "gobierna" Colombia ha realizado algunos anuncios al respecto; sin embargo, todos ellos dependen de las instrucciones que desde Washington les impartan y de cómo evolucione la grave situación interna que existe en cada uno de esos países; tenemos la "sorpresa" ocurrida en Guayana; ya un Macri no puede darse el lujo de andar muy activo criticando "dictaduras" cuando su propio rancho está ardiendo gracias a las acciones y corrupción de su gobierno, el otro monigote del Perú está más preocupado por no seguir la suerte del perro simpático y el único aliento "fresco" que tienen los gringos en el continente es la recién estrenada administración de Bolsonaro, que de todas maneras no promete mucho viendo lo deslucida y poco concurrida que estuvo, a pesar de los esfuerzos que hicieron los medios por exaltar la asistencia de comprobados genocidas como el premier judío. Ni el amo mayor de Trump se preocupó por asistir personalmente al acto de su nuevo cachorro.

Donde considero que debe centrase la atención es en las acciones que el gobierno va a (o debería) emprender a partir de este mes. No creo que sea una exagerada especulación pensar en las grandes presiones que a lo interno del gobierno deben existir entre los distintos grupos que se adjudican la "pureza" del chavismo, para definir el rumbo que en lo económico debería asumir el país este año.

Por un lado estarán los que desean aprovechar esta delicada coyuntura para exigir y contribuir a que se radicalice la revolución, cosa que alteraría la tensa calma que reina en Venezuela, pero que serviría para fortalecer al gobierno y a la revolución a mediano y largo plazo; me causaron cierta curiosidad los llamados de atención que hizo el presidente estos últimos días del año; parece estar consciente de las graves debilidades de su equipo, de la falta de ejemplo, consecuencia y coherencia que caracteriza a buena parte (quizás todos) de los integrantes del alto gobierno, de la terrible y espantosa corrupción que permea buena parte de la administración pública (y que tiene un espejo perfeccionado en el sector privado) y del peligro que esto representa para el proceso de cambios.

Por el otro deben estar aquellos que dicen ser chavistas pero no quieren dejar de comer nutella, ni jartar güiski los fines de semana; esos que son intocables porque echaron tres tiros el 4 de febrero y pasaron año y medio en una cárcel y otros más como unos parias, o que simplemente se montaron en el autobús ganador, pero desde 1999 olvidaron lo que era viajar en transporte público, caminar sin escoltas por la calle o ir a hacer mercado. Entre ellos estarán algunos que andan abogando por burguesías "revolucionarias", exclamando exaltados que no es momento para afrontar nuevos desafíos, sino preservar lo que aún queda; todo eso claro está, porque "así lo haría Chávez".

Debe existir otro grupo, quizás el más heterogéneo, que desea seguir avanzando, pero matizando la rapidez con que deberían darse los cambios, en este grupo hay desde oportunistas hasta compañeros con una honestidad y compromiso a toda prueba, pero temen molestar a los amos del valle, porque eso puede provocar un conflicto cuyos resultados podrían ser impredecibles.

En medio de todo este cuadro hay una institución donde recae el peso del desenlace de la situación que soporta el país: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

El que diga que no existe descontento en el seno de la corporación armada, debería acercarse a un cuartel para que escuche las manifestaciones de disgusto e inconformidad que protagonizan sus integrantes; pero también debería evaluar con detenimiento la naturaleza de ese descontento y la forma como los "inconformes" quieren que se resuelva; no existe actualmente un lugar más subversivo en este país que una instalación militar; pero tampoco existe otro más comprometido y deseoso de que el gobierno se alinee completamente con el proyecto político iniciado por Hugo Chávez. Quizás la firmeza con la que el gobierno de Maduro se ha plantado frente a los EEUU y sus monigotes, amén de otras acciones (bien o mal implementadas) que buscan mitigar los efectos de esta crisis, sean los factores que mantienen el apoyo que esa organización le brinda al gobierno.

Por lo tanto no es extraño que los ataques a esa institución hayan arreciado en los últimos años y especialmente en los últimos meses. Incluso algunos cabecillas opositores estén variando su línea discursiva con respecto a la institución, tal como lo hizo Maria Corina Machado recientemente "felicitando" a la Armada Bolivariana, por la expulsión de los buques de la Exxon Mobil que operaban en aguas territoriales nuestras; algo estará probando pescar esa doña.

Entonces la expectativa no es qué puede hacer la oposición y sus dueños a partir del próximo 10 de Enero, sino qué acciones emprenderá el gobierno para tratar de estabilizar especialmente en el campo económico, la situación del país. Iniciativas como la reconversión monetaria, los precios acordados, el despegue de diversos sectores productivos han sido prácticamente derrotadas u otras como el petro no se entiende su dinámica e incidencia en la resolución de un conflicto económico cuyo origen está en el control político de un país con groseros recursos naturales y humanos, y una agenda política que ha definido (y lo seguirá haciendo) el futuro de este continente en los últimos 18 años.



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Neftalí Reyes


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