Desafiar la verdad en estos tiempos cuando los medios se imponen ante la crisis del conocimiento

Nuestros comunicadores sociales deben asumir un nuevo paradigma de reestructuración que promueva la responsabilidad social en los medios como vía para la concepción de una ciudadanía consciente y participativa.

Esta idea, va más allá  de un congruente estudio sobre la alteración de las conductas humanas debido al papel de los medios de comunicación, más bien refuerza el estigma de pertenecer al nuevo milenio comunicacional y advierte sobre el desentendimiento de la mayoría de los profesionales en cuanto a la responsabilidad social que implica el ejercicio de esta ciencia socia, es un acercamiento a la dimensión utópica que despierte en los individuos el interés sobre el análisis crítico de aquellos “conductores de nuestra información” –medios tradicionales de comunicación-, pues necesitamos abrir un debate colectivo y plural sobre el impacto psicológico que lideran para el control de las masas.

La población Venezolana es víctima de serios engranajes intencionalistas que suprimen la motivación de los ciudadanos y ciudadanas en adoptar posiciones de argumentación discursiva y refuerzo  cognitivo en víspera de la crisis existencial en los asuntos de interés colectivo, despertados en primera instancia por la Opinión Pública.

El periodista como fuente generadora

La moralidad y la ética como instrumentos íntegros al ejercicio del comunicador social enmarcado que yacen dentro del “marco jurídico” (Código de Ética del Periodista Venezolano, Ley de Ejercicio y Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión) nos muestran la degeneración de un CNP arcaico que en vez de crear las estrategias y materializarlas para la ruptura de vicios perjudiciales que aplican algunos dueños de medios en la población como por ejemplo “el amarillismo” refuerzan el interés perverso de éstos y esto se debe a que quienes conforman las élites informativas son quienes los integrantes del gremio.

El camino que conduce a la supresión de la mala praxis que muchos comunicadores sociales están aplicando como ejercicio, se encuentra de manera subjetiva entre cada persona; más hacerla habitual como iniciativa de transformación es posible en ese mismo mundo interno, ya que para poner en práctica un nuevo paradigma de reestructuración de la tradición conductista, debemos enrumbar nuestra conciencia el empleo de acciones regenadoras y que posibiliten la integración de otros seres pensantes al encuentro y desmontaje de tópicos socio-culturales arraigados por los demás ciudadanos.

Miedo a los medios

Hoy día, cuando es difícil adivinar la veracidad de las notas de prensa y los programas informativos, las condiciones en que nos encontramos deducen que en la postmodernidad, la televisión será la dualidad del poder, dejando atrás su trilogía: estado-medios-sociedad-, y que sin duda alguna enfrentando la crisis en otros países los dueños de medios serán partidos políticos absolutos en el control de las masas.

En “Los amos de la prensa de América Latina” de Ernesto Carmona, se hace un estudio del control totalitario que tienen elitezcos dueños de medios en Estados Unidos, donde cientos de franquicias televisivas pertenecen a apoderados Norteamericanos que ni siquiera son periodistas.

Este empoderamiento es a consecuencia de la industria del entretenimiento, mientras más distraídos tengamos al público, nuestras ganancias serán aún más altas, al punto de construir 39 hoteles en el estado de Miami Vice, sin mencionar la desorbitada propulsión del cine en cuanto al manejo de capitales multimillonarios, donde la pequeña empresa Disney Walt Pictures gasta 30.000 millones de dólares en producir una película animada.

Matizar el tema del ejercicio eficaz no es tarea fácil, se trata de decir unas cuantas verdades al medio, por ejemplo: es posible de que nuestros canales de televisión estén transmitiendo novelas (pertenecientes al área del entretenimiento), cuyos ejes de enfoque puntean hacia la drogadicción y su tráfico en países como Colombia, en aras de hacerlas contenidos sociales, terminan en la obscenidad y vulgaridad visual.

El comunicador social que se requiere no es un profesional pasivo, viceversa, es aquel que proyecta lo que obtuvo por verdad desde un punto de vista transparente y aunque ésta no sea reflejada en el medio de información más reconocido, la verdadera esencia es que lo que está redactando no será hacia un “público consumista” sino hacia ciudadanos y ciudadanas, personas, seres humanos.

(*) Estudiante de Comunicación Social

IV tramo. UBV sede Bolívar

Twitter: @mgfmvaldez

Magaly.valdez.s@hotmail.com



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Magaly Valdez

Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Estudiante de Educación en la Universidad Central de Venezuela. Docente asesora de la Mision Sucre. Poeta.

 magalyvaldez@gmail.com      @magaly_valdez

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