Venezuela abandona el inframundo deportivo

La más resonante medalla de oro venezolana 2021 es el comportamiento de paz y lección de hermandad que nos enorgullece, la obtenemos abandonando la poca atención oficial a las y los deportistas, una vocación que comenzó con el ciclista Julio César León en 1948, viajando por su cuenta a los Juegos Olímpicos en Londres, marcó su vida y la de nuestros deportistas que hoy 73 años más tarde abandonan el inframundo de desatención e ingresan el deporte nacional a otra fase, gracias a la ayuda privada internacional y en parte gubernamental revolucionaria, a la moderna generación dorada de deportistas venezolanos regados por el mundo en preparación de batir marcas para acudir a citas universales.

En la capital británica acudieron al estadio Wembley 137 competidores en 17 deportes representando a sus respectivos países. Estuvo Venezuela, la misma de ciudadanos que hoy celebran la mejor actuación nuestra en la historia del olimpismo, en parte gracias al respaldo oficial que nadie puede ocultar politizando de mala fe a nuestros muchachos y muchachas, que batieron marcas exigidas y en el caso de Yulimar Rojas alcanzar récord olímpico y mundial en salto triple. Venezuela en 2021 deja atrás cierto ostracismo injusto contra deportistas que deben cumplir actuaciones y condiciones mínimas exigidas para hacerse presentes, a despecho de la canallada política del gobierno de Canadá, que no dejó competir en su territorio a nuestra medallista campeona Alejandra Benítez.

Presenciamos la mezquindad hacia los ganadores de medallas dichas en las redes y los medios, actitudes de infelices, que no deben ser padres de familia cual mamones machos, o féminas que teniendo la oportunidad de ser madres con todo lo que ello representa, voluntariamente se niegan a concebir, en la más hermosa función que les da la naturaleza. La voluntad deportiva supera conductas retrógradas expuestas por animalitos mentales de 2 patas. Superando miserias conductuales de odio, van las felicitaciones a los 43 connacionales que hicieron historia junto a Yulimar, con preseas de plata ganadas por Julio Mayora, Keydomar Vallenilla y Daniel Dhers. Sin olvidar seis certificados olímpicos de damas y caballeros, por estar en sus disciplinas entre los diez primeros del mundo.

Las celebraciones son lógicas acá y en la cochinchina, como se decía en mis tiempos, no puede ser entonces que se enturbie el deporte, el ambiente de paz, o la celebración popular, porque estos jóvenes provengan en más de un noventa y cinco por ciento de sectores populares. Condeno a la prensa que con sus comentaristas acelera la narración y procura no darle "bomba" a los actos oficiales de bienvenida o felicitaciones, mientras buscan noticias desagradables y politiqueras a incluir inmediatamente después de lógicas loas a los deportistas. Juego comunicacional perverso y politiquero, que les gana merecido desprecio interno de quien lo perciba.

Abandonamos el inframundo o conjunto de países que han vivido en situación de marginación deportiva, es lo correcto por oficialistas y opositores o los ni ni, salvo los subdesarrollados de mente pútrida y cicatera, que insultan a nuestras glorias deportivas. Es tiempo para tomar nota de lo que promete el Presidente y el gobierno en general, estar atentos y que no se abandonen anuncios hechos en canales oficiales. El propósito indeclinable y conjunto es conservar y aumentar el avance logrado por los esforzados compatriotas triunfadores en Tokio y llegar a Paris 2024, con merecido apoyo, mayor que nunca antes.



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Luis Sánchez Ibarra


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