Gracias, desgraciados

Hace poco tiempo mi hijo José I. adolescente que trabaja y estudia en una universidad pública zuliana, retornaba a su casa finalizada su jornada académica y camino a su hogar fue asediado por un par de motorizados que esgrimiendo un arma, le quitaron su morral con la consabida y humillante amenaza a su vida. Dentro de ese morral iban sus apuntes universitarios y el equipo (tableta Canaima) que le fue entregada en una jornada de inclusión tecnológica, que el gobierno realizó y además, iban también las horas de las ganas acumuladas por mejorar su derrotero de vida y lo que le dejaron fue, una hija de puta impotencia. Mi vástago se está adiestrando en el área de la ingeniería de la computación en el PNF y ese equipo era una herramienta que facilitaba su formación, como uno de los tantos estudiantes que han recibido este beneficio a lo largo y ancho de nuestra patria. Algunos conocidos me expresaron: "Gracias A Dios no lo balearon" "Menos mal que los delincuentes solo querían robarlo". Otro caso: Mi hermana María, profesional del área agrícola, con mucho esfuerzo y dedicación ha "montado" una pequeña sala de computación conectada con acceso a banda ancha (ABA) que el gobierno nacional provee al pueblo a precios muy accesibles. Estaba ella en su local compartiendo con un sobrino adolescente estudiante universitario en Mérida y dos pequeñas sobrinas nietas de 4 y dos años. De manera intempestiva irrumpe un delincuente esgrimiendo una "escuadra GlocK", produciéndose una reacción de mi sobrino al tratar de proteger su familia. El delincuente lo golpea en su rostro y al caer mi familiar, le dispara. Igualmente sale herida mi hermana y las pequeñas niñas asustadas se agacharon tras una mesa, siendo testigos de cómo golpeaban y baleaban a sus tíos. Mi hermana y mi sobrino sufrieron heridas en sus extremidades inferiores. "Menos mal que las balas fueron en las piernas" "Gracias a Dios que no los asesinaron" fueron entre otras, las exclamaciones de "agradecimiento" y consuelo.

Ahora me pregunto; ¿Debemos agradecerle a estos malditos malnacidos que no mataran a mi hijo, mi sobrino y mi hermana? ¿Somos afortunados porque nos tocó delincuentes con "conciencia"? ¿Es culpa de mi hijo por andar en las calles con el equipo del cual fue dotado para sus estudios y mi hermana por montar su pequeño local donde ofrece su servicio telecomunicacional comunitario? Para "rematar" esta faena, al llegar a las oficinas del CICPC las victimas al hacer las denuncias, las tratan como si fueran los sospechosos "Llenen esa planilla y describan el hecho, pero son muchas la tablets que se han robado y eso es perdido, no aparecen y si aparecen, las venden" No es la tablet insolente, es la vida. En el caso de Mérida, parte del personal de "investigación" se encontraba de permiso (forense y retratista) y a mis familiares heridos los hicieron ir a esa sede en diferentes oportunidades aun convaleciente, dilatando el proceso, hasta cansarlos y ahí quedó eso.

Recordamos una de las premisas que el compañero Comandante Chávez insistía diariamente, no como arenga, sino con un denuedo de convicción para fortalecer la revolución: la unión cívico-militar. Esta es una alianza que se pensaba extrapolar a cada uno de los componentes del estamento de seguridad ciudadana. Pero esta iniciativa de Chávez, de que los uniformados o los que detentan las armas de la república no eran unos privilegiados sino pueblo combatiente, aparentemente se murió con el. El trato denigrante en las colas a la gente estresada que diariamente procura su sustento y que ve con estupor la "autoridad uniformada" saliendo con bolsas y bolsas de productos sin ninguna restricción y de manera descarada, es una provocación al pueblo, poniendo a prueba su paciencia. De igual manera, cuando oficialmente sabemos que "está cerrada" la frontera con Colombia y del otro lado siguen llegando las caravanas de alimentos, productos de aseo, medicamentos y combustible para el colombiano clase media, nos preguntamos ¿coño, en manos de quien está el resguardo de nuestra vida, nuestros bienes y de la nación?

La gente, el pueblo, sobre todo el pueblo chavista se indigna ver estos desafueros. El pueblo no concibe que muchos (antes eran algunos) funcionarios de uniforme y sin ellos que con salarios conocidos lleven una vida ostentosa y a la luz pública. Propiedades inmuebles, vehículos, equipos electrónicos y una vida suntuosa, que un estipendio de la administración pública de manera imposible puede costear ni siquiera en un siglo. Estos individuos, flamantes dirigentes son los que piden más sacrificio y defensa de la revolución, cuando ellos son el epítome de lo más ruin. Esa vaina arrecha más que las colas, Esto encojona a la gente, sabotean su paciencia sobre todo cuando al pueblo se le pide mas inmolación. Esto no es el legado de Chávez, como lo han querido imponer en el ánimo de la gente la derecha, al difundir como "ejemplos socialistas" los desafueros de estos mal llamados "servidores públicos".

Mantengo que el camino es el socialismo. Nunca me saldré de el, nunca renegaré de el. Pero, conservar o perder la quinta república no ha sido por los aciertos de la oposición y ni siquiera por lo errores del gobierno; es la maldita e impune corrupción. Porque en el verdadero socialismo como todas las cosas perfectibles pero mejorables, se admiten yerros, pero nunca delincuencia ni impunidad y mucho menos lo mas terrible, la omisión e inacción ante lo que está a la vista.

Compañero presidente Maduro, los traidores y contrarrevolucionarios de este proceso no son los camaradas que critican de manera a veces altisonante pero preventiva o están en discrepancia con algunas decisiones de el alto o medio gobierno, no son los que solicitan la revisión, rectificación y reimpulso de la Revolución Bolivariana como lo planteaba el Comandante Chávez, no son los que a pesar de los desacuerdos coyunturales, no quieren un gobierno de la derecha revanchista. No compañero presidente, no son ellos. Son los que estaban inicialmente camuflados de una tenue capa roja y con un verbo de arremetida izquierdosa y que hoy día andan abiertamente disfrutando de las bondades materiales acumuladas por sus "inmorales esfuerzos". Y como dice la conseja popular de una famosa gaita zuliana "Por allí se va la patria, por tantas cosas así. Por allí está la desgracia, pierdes personalidad y al vender tu dignidad, has vendido nuestra patria"

Por eso, lo que nos jugamos en este momento es la vida nacional compañeros y compañeras, lo más preciado que tenemos, pero ahora nos cuelga de ella una etiqueta con su precio y el que tenga como pagarlo sobrevive. ¿Quién da más?



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Carlos Contreras


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