El asesinato de Robert Serra y el síndrome Lorent Gómez Saleh

El asesinato de Robert Serra y el síndrome Lorent Gómez Saleh

No tengo el más mínimo temor a equivocarme al decir que el asesinato de Robert Serra fue producto de sicarios de la oposición política radical. Robert Serra era uno de los diputados más conocidos y seguramente, en la Pastora, los delincuentes sabían quién era. Un malandro con ¼ de cerebro, sabría que de asesinar a Robert Serra, sería buscado hasta debajo de las piedras; y por informaciones extraoficiales, le dieron 10 puñaladas en el corazón y hasta un tiro en la cabeza, lo que deja claro que la intención era asesinarlo.

El peligro más grande que amenaza al país (léase bien: “al país”) si la oposición toma el gobierno nacional, no es tanto que vayan a eliminar o reducir las conquistas del pueblo dentro de la Revolución (misiones, comunas, etc.); es el odio intestino que el sector dominante de la oposición tiene contra todo lo que sea o se le parezca a chavismo. La derecha nacional e internacional se ha caracterizado SIEMPRE por ser criminales inescrupulosos. ¿Acaso no fue la derecha que creó la figura de los “desaparecidos políticos” en nuestro continente? ¿Acaso no fue la derecha la que se alineó nacional e internacionalmente para aislar y arrinconar al gobierno de Salvador Allende en Chile, para luego sacarlo del poder por la fuerza, no sin antes realizar asesinatos selectivos a miembros del gobierno? ¿Acaso no fue la derecha la que planificó la muerte de venezolanos el 11 de abril de 2002, (como lo develó Otto Neustald en su momento) para que nos asesináramos uno a otros? Pero eso no ocurrió porque de este lado había un presidente de izquierda; socialista y por ende, humanista, que pudo apaciguar la arrechera de nosotros (el pueblo revolucionario) y además regresó triunfante con una cruz en sus manos llamando a la paz y el respeto entre compatriotas. A diferencia de la actitud de un presidente de derecha como lo fue Carlos Andrés Pérez que prefirió mandar a acribillar al pueblo durante los días del 27 y 28 de febrero de 1989. Ese odio está tan inoculado en la población venezolana que adversa al gobierno que se puede palpar hasta en personas que sabemos que no estarían verdaderamente de acuerdo con el asesinato, pero que llegan por lo menos al insulto en nuestra contra. Prueba de ello fue lo que le ocurrió a Gonzalo Gómez (de Marea Socialista) en el foro a donde fue invitado en Margarita. Ese público llano opositor, no perdió la oportunidad para insultar a Gonzalo.

Así como formaron al terrorista Lorent Gómez Saleh, seguramente formaron a otro grupo de jóvenes y no tan jóvenes que creen que están salvando a la patria, y se sienten héroes; y como son formados bajo las premisas de la guerra de la derecha, para ellos “asesinar” es parte del trabajo que tienen que hacer para liberar al país de nosotros.

El mensaje está claro: “no hay invulnerables”. Así como asesinaron a Robert, lo pueden hacer con cualquier otro líder o con cualquiera que apoye a la Revolución.

Ya en un artículo anterior, hablé de la necesidad de cerrar filas en este momento; eso significa que las rencillas internas van a tener que esperar, que los rumores y chismes que perjudiquen la unidad deben ser apartados en este momento y TODOS enfilarnos a fortalecer las bases de la revolución: mostrando los logros, apoyando las iniciativas del gobierno para enfrentar los ataques económicos y las matrices de opinión adversas a un clima de entendimiento y paz; aportando ideas para las soluciones; activándonos en las organizaciones sociales, culturales, deportivas, ambientales, educativas, de salud, etc. Y así inundar cada espacio de la vida nacional con nuestra propuesta de patria, y sobre todo, con nuestro valores humanistas de respeto, hermandad y desarrollo.
 



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Juan Carlos Valdez


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