Zoológico de contacto

En el mundo se han puesto de moda los llamados "zoológicos de contacto", espacios en los cuales se encuentran diversas especies de animales, muchos de los cuales pueden ser tocados por quienes asisten. Esos espacios, además de brindar esparcimiento al público, tienen hasta funciones terapéuticas para algunos padecimientos, sobre todo de la población infantil. Venezuela cuenta con algunos de estos parques, de los cuales hay que destacar uno, que funciona desde el año 2002, justo después del fracasado golpe de Estado, perdón, del "vacío de Poder", que se produjo el 11 de abril. Dicho parque alberga una fauna, no muy numerosa pero sí variada, que en lugar de estar confinada a un recinto o estar tras unas rejas, como deberían estar, circula libremente por todo el país, lo cual ha ocasionado en oportunidades graves perturbaciones de orden público sin que el tirano que encabeza "El Rrrégimen" haya tomado ninguna acción "por ahora". La manutención de esta fauna está a cargo de una empresa extranjera con ramificaciones en el país.

Entre los ejemplares que pertenecen ese zoológico descuellan algunos a quienes el pueblo les ha asignado nombres propios, por la semejanza que guardan con determinados personajes que los medios de comunicación y desinformación promocionan con inusitada frecuencia. Se nos viene a la memoria algunos de los nombres asignados, aunque la lista es mucho más extensa.

Entre los ofidios venenosos destacan los que han sido bautizados como: Marta, Patricia, Liliana, Napoleón, Boca Grande, Matacuras y otros más.

De las aves, un pato ha llamado la atención del público, tanto por su tongoneo como por una mancha en su cabeza que semeja la forma de una cachucha invertida y lo han llamado "cuchita"; un ejemplar de la especie "Ara ararauna" (Guacamaya) que han llamado Ramos Allup y algunas lechuzas que no se ven mucho porque su hábitat son los campanarios y los sitios oscuros, que han sido bautizadas como Baltasar, Mikel y Rosalio.

Entre los quirópteros (vampiros) destaca uno, que nunca se separa de la manada de los zorros, y le han puesto el nombre de Ledezma.

De los felinos, un tigre que ya perdió sus garras y colmillos, ha sido bautizado con el nombre de Eduardo y un león, que antes tuvo una espléndida melena pero que ya soltó el pelero, con el de Alberto Quiroz.

Entre los équidos, sólo un caballo que siempre se trata de apartar de la manada porque se considera "purasangre", ha sido bautizado con el nombre de "frijolito", y también hay unos cuantos burros sin nombre que se mantienen alejados porque "Donde ronca tigre, no hay burro con reumatismo".

También hay ejemplares de la raza porcina entre los cuales destacan "Los tres cochinitos" que han sido bautizados como Hermann, Tulio y Rafael Marín. La diferencia con "Los tres cochinitos" del cuento es que entre éstos había uno que llamaban "El cerdito sabio" y entre los de la piara de este parque no hay ninguno que tenga esa característica. Sin embargo, uno de estos cerditos alcanzó celebridad entre sus congéneres por haber ingresado nada menos que a la Asamblea Nacional ¡Y en brazos de unos petimetres y lechuguinos!.

Y hasta tienen un museo en ese parque en el cual se conservan algunos fósiles, de los cuales el que más llama la atención, porque parece que aún estuviera vivo, es al que le han dado el nombre de Pompeyo.

De modo, pues, que los venezolanos podemos sentirnos orgullosos de contar con el "zoológico de contacto" más grande del mundo lo cual bien puede anotarse como otro logro más del proceso revolucionario bolivariano.



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Ño Leandro


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