Un comentario al margen

Músculo, erotismo, electoralismo... ¿gobernabilidad?


Al parecer todos los estadounidenses estuvieron riéndose, muy seriamente, ante el triunfo inminente (hoy cierto) de Schwarzenegger en las elecciones de California. Y no era para menos, dado, primero, el número de candidatos (alrededor de 135) y, segundo, la naturaleza de algunos de ellos, incluida, por supuesto, la del propio ganador.

Vimos por ejemplo, entre ellos, a un actor negro estrella de una serie televisiva; a una voluptuosa actriz porno y al magnate de la industria del erotismo (para más yerbas, ahora parapléjico, condición que, en este caso por cierto, no hubiese sido en modo alguno defecto, sino, por el contrario, virtud pura, dado que, ante un eventual triunfo suyo en un tan grande estado como California, quizás hubiese contribuido, con esa victoria, a quitarle velocidad a George W. Bush en su atlética y alarmante carrera bélica).

Por su parte Schwarzenegger, el ganador, se ve que trabajó a punta fundamentalmente de tetosterona, orgías y marihuana… no dejando de utilizar, en sus horas de descanso, y a guisa de entremés, el manoseo de senos y nalgas a sus -no se sabe si aterrorizadas- compañeras de trabajo.

Pero la candidata porno había hecho ya una tentadora y originalísima campaña electoral mostrando sus enormes y turgentes tetas en un ciberespácico juego con una amiga, tan inocente –presumo- como ella. (Creo que era su jefa de campaña). Pero, más pudo electoralmente hablando... el manoseo de un “papeao”.

Y con ello, California nos acaba de dar una gran lección: en materia de posibilidades y triunfo electoral, manoseo mata tetas al aire…

Pero lo único que me preocupa de este triunfo tan “musculosamente erótico” es que, nosotros acá (que nos gusta por cierto imitar tanto a los gringos, pero en sus cosas malas) no vayamos ahora, que nos aproximamos a un “cotillón refrendario”, a empezar, para promovernos electoralmente, a sacar todos nuestros respectivos prontuarios que, en algunos casos deben ser bien sórdidos, para entonces ponernos a tono con la globalización, patrocinada fundamentalmente por las “jineteras”, donde, seguro, deben haber también historias que bien harían palidecer a los mismísimos candidatos californianos.

La verdad es que, vería con verdadero espanto, por ejemplo, al presidente Chávez en pantalla chica manoseando libidinosamente (cuando menos) a la inefable presidenta de Fedecámaras con miras a conquistar el voto de los empresarios golpistas. Eso sería el acabóse y, ¡el sacrificio más grande que podría hacer candidato alguno en este mundo, sea electoralmente o no! ¡No hay derecho! Ya el presidente ha pasado por muchas vainas demasiado desagradables; entre ellas, un golpe de estado, y la "bendición satánica" de un prelado con rostro bonachón.

Pero todo no termina aquí. Han dicho algunos que, la situación podría complicársele aún más a George W. Bush si, la senadora Hillary Rodham Clinton decidiera, como se rumorea, someter su nombre también a la contienda electoral que se aproxima en Estados Unidos.

Un informe reciente de la revista Time afirma, que fuentes cercanas a la familia Clinton sostienen que, el ex presidente, está presionando dizque con fuerza para que su esposa se lance al ruedo.

Los Clinton (sostienen las fuentes) creen que, una dupla Hillary-Clark para presidenta y vicepresidente, aniquilaría con seguridad las aspiraciones reeleccionistas de George W. Bush.

Y no solamente eso, diría yo que, ya de suyo es más que importante, sino que nos crearía ese lanzamiento -y ese posible triunfo- una deliciosa expectativa a todos nosotros -mortales indiscriminados-; ¡la gran expectativa del nuevo milenio!: ¿Cómo se ejecutaría entonces la venganza de Hillary contra su fornicario y confeso marido con motivo de la tradición “oval” de la Oficina “Oral” de la Casa Blanca?

¿Habrá acaso un “Mónico”… pensando en eso de… pagarse con la misma moneda?

No hubiera querido pensarlo…









Horaderecuento973@hotmail.com






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