La oposición unida: otra razón para apoyar a Hugo Chávez

Érase una vez un país que era gobernado por una bandada de políticos inescrupulosos. Eran políticos corruptos, demagogos, esclavos de sus propias aspiraciones personales y mercenarios de poderosos intereses económicos. Dicho en lenguaje criollo, me refiero a esa banda de "doctores", "tecnócratas" y políticos "profesionales" que controlaban todas las facetas de la vida publica nacional.

Esta gente predicó por años su sabiduría política, económica y social. La democracia representativa era la formula mágica que solucionaba todas las desavenencias políticas. El "mercado" era un fenómeno natural que por ley divina empujaba a los países pobres por la única vía que conducía al desarrollo. Los que trabajaban duro en la vida eran los únicos que progresaban y "merecían".

Un día, al cabo de cuarenta largos años, el pueblo finalmente se convenció de que algo no estaba bien. El "pueblo" en realidad no tenia representantes en el gobierno. Capitalismo como tal funcionaba solo para las clases pudientes. Trabajar "duro" no era necesariamente una garantía para progresar económicamente.

El hecho era que en ese país solo la gente de "buena familia" era la que podía echarse un viajecito a Miami de vez en cuando. Esto era considerado la mejor señal de que ya se había logrado "algo" en la vida. Me perdonan lo "resentido", pero la verdad es que muchas de estas "buenas familias" si siquiera trabajaban duro.

Después de cuarenta años, de los cuales treinta fueron demasiados, el pueblo venezolano eligió como su Presidente a Hugo Chávez. Sin pretender caer en analices profundos, la situación política actual es bien sencilla. El pueblo eligió a Chávez por estar ambos, el pueblo y él, en contra de "esa gente". De esto no hay ninguna duda. Tampoco hay dudas de que esa situación no ha cambiado en siete años. El pueblo lo ha reafirmado en diez elecciones seguidas.

Entonces leo en la prensa el "pensamiento" de una de las vacas sagradas de "esa gente". En primera plana como siempre apareció la opinión de uno de esos sabios culpable de cuarenta años de "doctoreses".

Venezolanos, escuchen esto. Eduardo Fernández aboga "por un pacto patriótico, generoso y amplio", de la oposición por supuesto. No me voy a referir a la imposibilidad de tan difícil tarea. Solo haré un comentario al respecto.

Entre gente tan exclusiva como lo es la gente de la oposición, es imposible hacer pactos patrióticos, generosos y mucho menos amplios. Eso es imposible por el solo hecho de que entre ellos mismos algunos honestamente se consideran más "exclusivos" que otros de sus compañeros de lucha. Pero este no es mi punto.

No sé si "el tigre" sea corrupto, demagogo, esclavo de sus aspiraciones personales o un mercenario de poderosos intereses económicos. Mi intención no es juzgarlo como persona. Lo que quiero expresar, "diáfana y enfáticamente", es que la ignorancia política de algunos de sus líderes es muy representativa de la ineptitud que reina en la oposición venezolana. ¡Diez derrotas consecutivas y todavía no aprenden!

Veamos lo que dice este "cerebro" refiriéndose a la unidad en la oposición:

"Si alcanza un acuerdo unitario la oposición perdería desprestigio".

Analicemos...

1. Los corruptos de la oposición están desprestigiados.
2. Los demagogos de la oposición también están desprestigiados.

Ahora juntemos a estos dos grupos de desprestigiados. ¿Resultaríamos con mas o con menos desprestigiados? ¿Me explico? De acuerdo al "tigre", la oposición "perdería" desprestigio. Encima de esto, el "doctor" Fernández los quiere juntar con el resto de la oposición: con los "esclavos de sus aspiraciones personales" y con los "mercenarios de poderosos intereses económicos".

¿Mas desprestigio o menos desprestigio? ¡Por Dios!

Pero tanta falta de juicio político no debería preocuparnos. Esa gente dejó de dirigir al país. A Venezuela la dirige ahora un líder que si sabe de política. No solo eso. Además, tiene una idea y un plan. La mayoría de los venezolanos apoyamos a ese líder, a su idea y a su plan. La oposición lo llama caudillo, dictador, autócrata. Nosotros lo llamamos Presidente.

Y Hugo Chávez es pragmático con respecto a "desprestigio". Él simplemente lo hecha a un lado continúa su camino. Pregúntenle a los Miquelenas, a los Peñas, a los Lamedas y a los Rosendos.

¿Por qué el empeño de la oposición en apagar la única luz que brilla dentro de tanta oscuridad? Porque en la oscuridad han vivido siempre. La oscuridad los conforta y los ayuda a disimular su inmensa incapacidad.


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Elio Cequea


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