En Ayacucho el mundo de Colón dejó de ser español

Según el historiador Héctor Bencomo, "maniobras hábiles desbarataron a los vencedores de 14 años".

Venezuela proclamó el 2004 como el Año de Sucre. "Por premio para mí pido que usted me conserve su amistad...", solicitó el cumanés a El Libertador.

Texto: Ítala Liendo Luzardo

"La Batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana y la obra del general Antonio José de Sucre". Así describió El Libertador, Simón Bolívar, la gesta que hoy América conmemora al cumplirse 180 años del desarrollo de las acciones militares que pusieron punto final a la presencia española en el nuevo continente.

Venezuela, país que vio nacer al Mariscal Sucre, proclamó el 2004 como el año de este general cumanés. Razones históricas llevan a Jorge Ospina Londoño, catedrático de la Academia Antioqueña de Historia, a asegurar que "el 9 de diciembre de 1824 por el triunfo de las fuerzas republicanas en la incomparable Batalla de Ayacucho quedó libre Perú de la opresión española y concretada la independencia de los países bolivarianos". La decidida acción de Sucre, comenta Ospina, hace de él la más significativa figura de la epopeya libertadora de la América del Sur después de Simón Bolívar.

Hugo Chávez Frías, jefe del Estado venezolano, al conmemorar el 209 aniversario del natalicio de Sucre, recordó al hijo de Vicente Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá y Sánchez como “un hombre integral, soldado ilustre, político de primera línea, un revolucionario a carta cabal”.

“Mi general Sucre”, dijo el Presidente, "era el alma del Ejército al que servía. Donde quiera que llegaba Sucre, decía Bolívar. Lo ordenaba todo, le aplicaba un método a todo que ponía las cosas en orden y, sin embargo, era buen amigo de todos. Organizaba las tropas, la alimentación, la guerra, de la paz era conciliador, arreglaba los conflictos entre los generales".

Acto


En el campo peruano de Ayacucho -que en lengua quechua significa "rincón de los muertos"- pampa de pendiente suave, prolongación de las faldas del cerro de Condorcunca (Cuello de cóndor)- se escenificó la batalla que hizo merecedor a Sucre del título de Gran Mariscal.

El general cumanés -escribe Héctor Bencomo Barrios en el libro "Antonio José de Sucre: Estadista y guerrero"- después de la acción en Junín se consagró a la mejora y alivio del ejército. "Los hospitales fueron provistos por él y los piquetes que venían de alta al ejército era auxiliados por el mismo general. Estos cuidados dieron al ejército 2.000 hombres. Para Sucre, todo sacrificio por la humanidad y por la patria le parece glorioso".

Cuando El Libertador -continúa- lo dejó encargado de conducir la campaña durante el invierno que entraba, "Sucre desplegó todos los talentos superiores que lo han conducido a obtener la más brillante campaña de cuantas forman la gloria de los hijos del nuevo mundo".

Según Bencomo, "la disposición de la Batalla de Ayacucho fue perfecta.

Maniobras hábiles desbarataron a los vencedores de 14 años y a un enemigo perfectamente constituido y hábilmente mandado. Ayacucho es la desesperación de nuestros enemigos y la envidia de los americanos.

Ayacucho, semejante a Waterloo, que decidió el destino de Europa, ha fijado la suerte de las naciones americanas. Es el general Sucre el padre de Ayacucho, el redentor de los hijos del Sol".



Hace 65.700 días


Durante la noche del 8 al 9 de diciembre, los republicanos efectuaron una incursión contra los realistas, cuyos resultados "fueron magníficos". La ejecución estuvo a cargo de la división Córdoba, la cual adelantó algunas unidades hasta las inmediaciones de las primeras líneas enemigas, para descargar sobre éstas intenso fuego de fusilería.

El ataque sorprendió a los realistas: tuvieron varias bajas, entre las cuales se contó la del comandante de uno de los batallones.

El jueves 9 de diciembre de 1824, Sucre "dispuso sus tropas en el siguiente dispositivo: la división Córdoba se desplegó en el ala derecha, sus efectivos eran 2.100. la división peruana de La Mar, con 1.380 hombres, ocupó el ala izquierda.

La división de caballería, con unos 700 jinetes, se situó en el cerro.

La división Lara, con 1.600 combatientes, formó la reserva y tomó posiciones detrás de la división de caballería. La única pieza de artillería fue emplazada en el centro, probablemente entre las divisiones Córdoba y La Mar.

Los efectivos del ejército unido libertador del Perú lo conforman 5.780 hombres", expone Bencomo.

El virrey José de La Serna distribuyó sus unidades así: la división Valdés en el ala derecha, el cual además de sus cuatro batallones orgánicos, contaba con dos escuadrones de caballería y cuatro piezas de artillería. La división Monet en el centro, con sus cinco batallones de infantería. La Villalobos, de la cual dependían cinco batallones, fue desplegada en el ala izquierda. De la división Ferraz (de caballería) el grueso quedó entre la Monet y Villalobos; dos escuadrones con la división Valdés y el escuadrón de Alabarderos del General con el Virrey de la Serna. De las piezas de artillería, cuatro estaban con la división "Valdés" y las restantes fueron llevadas hacia el frente de batalla. En el campo estaban presentes 9.310 combatientes realistas.

Según el historiador Julio Ricardo Aguilar, los republicanos con uniformes modestos enviados desde Chile por O'Leary, iban encapotados de oscuro. Los realistas lucían uniformes de colores distintos para facilitarle a La Serna los movimientos sobre el terreno.

Hacia las 10:30 am comenzó el combate. La decisiva batalla de Ayacucho duró más de tres. Pelearon menos de 6.000 republicanos contra más de 9.000 realistas; las víctimas del lado patriota llegaron a 1.000 entre muertos y heridos; del sector español, a unos 1.500.

Sucre fue el director supremo de la batalla, pero la carga definitiva le correspondió a José María Córdoba, quien desarrolló el plan estratégico de aquél. Córdoba fue ascendido a General de División por Sucre.

Victoria republicana

Obtenido el triunfo, Sucre escribió de inmediato una carta a Simón Bolívar: contiene las noticias de la gran victoria y la libertad de Perú. "Por premio para mí pido que usted me conserve su amistad..."

El Libertador al reconocer los méritos de las tropas republicanas dispuso que fuesen llamados "Beneméritos en grado eminente". Nombró, además, a Sucre "Gran Mariscal, con el sobrenombre de General Libertador del Perú".

Apunta el historiador Ospina Londoño: El realista Pedro A. Olañeta, desconoció las Capitulaciones de Ayacucho en el Alto Perú. Luego, a manos de los suyos murió. El Alto Perú no aceptaba formar parte del Perú ni de Argentina. Quería ser independiente. Sucre convocó el Congreso de Chuquisaca el 6 de agosto de 1825, el cual proclamó la independencia de ese sector, bajo el nombre de República de Bolívar (hoy Bolivia), en atención a El Libertador, y aclamó a éste presidente de la nueva nación. Bolívar declinó en favor de Sucre la presidencia, quien la aceptó sólo por dos años. Córdoba fue nombrado Comandante de las fuerzas de dicha República.

El triunfo de Sucre en la pampa de Ayacucho fue -según Bencomo Barrios- festejado por el pueblo americano con manifestaciones de alegría, porque tras el combate "el mundo de Colón dejaba de ser español", sentenció Simón Bolívar.



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