Bases y maniobras militares en el escenario hondureño

Después de un período de confusión y análisis contradictorio de las circunstancias que concurrieron en el derrocamiento del presidente de la República de Honduras, Manuel Zelaya y, de los actores políticos, empresariales y militares, internos y externos, involucrados en el mismo, ya quedaran pocos quienes honestamente pueden tener alguna duda sobre la implicación de diversos niveles de gobierno de los Estados Unidos en este “Coup Soft” que mantiene desafiante en la presidencia de esa hermana República centroamericana, a un oscuro personaje “guapeton”, comerciante mafioso, con inversiones en la política y protegido de los Estados Unidos, mediáticamente bautizado como Goriletti.

Y es que, en la medida en que transcurre pasmosamente el tiempo de la dictadura y se aceleran los tiempos políticos de la resistencia popular, los diversos acontecimientos son examinados con mayor frialdad y precisión, confirmando que, una fuerza que ha ocupado durante 55 años un país, que ha utilizado su territorio para invadir o agredir a Estados de la región y, desde donde se planifican y ejecutan maniobras estratégicas dirigidas a enfrentar, en cualquier circunstancia, los múltiples y diversos movimientos soberanistas, democráticos e independentistas de Nuestra América, era imposible que estuviera al margen de un evento político que podría poner en riesgo, precisamente, ese control que ha mantenido, en su provecho y por desgracia del pueblo catracho, durante más de medio siglo.

Las reuniones presididas por el embajador gringo, la utilización de la base de Palmerola (Soto Cano), para apoyar el secuestro y expulsión del presidente Zelaya, el uso de la “Opción Arias” para sacar a la OEA, el ALBA y al SICA de la presión contra la dictadura, el “goteo” de suaves medidas contra la dictadura mientras permiten su afianzamiento, y la reciente decisión de invitar al mismísimo ejército golpista del general “robacarros” Vásquez, a los Ejercicios Navales Combinados “Panamax 2009”, son más que pruebas irrefutables, no de la implicación, sino de la intervención del altos niveles del gobierno de los Estados Unidos en el Golpe de Estado contra el presidente Zelaya y el creciente movimiento popular democrático y soberanista hondureño.

Pero, al llegar a tan forzosa conclusion, importante es destacar que, contrario a lo declarado por los voceros de la dictadura de Goriletti, y sus amplificadores de las empresas internacionales y nacionales de la desinformación, el Golpe de Estado no fue solo un Golpe Preventivo contra el avance del ALBA, sino un Golpe en defensa de la base estratégica de Palmerola porque, tal como lo demostró el comandante Chávez en la reunión de UNASUR en Bariloche, Argentina, existe una relación geoestratégica entre el Golpe de Estado en Honduras y el acuerdo militar secreto impuesto por los Estados Unidos a la descompuesta oligarquía colombiana, la cual tiene que ver con la reorganización espacial del poder de fuerza del imperialismo norteamericano en su retaguardia estratégica americana, que exige mantener, ampliar y reordenar los modernos sistemas de armas y su elevado pie de fuerza militar para la hipótesis de un levantamiento general de los pueblos y gobiernos progresistas y revolucionarios, a los cuales, el imperialismo yanki y sus aliados de la región y el resto del planeta, no podrían enfrentar, exitosamente, con la actual ubicación y distribución de fuerza que requieren puertos de reabastecimientos, aeródromos para aviones de largo recorrido y unidades militares con gran poder de fuego y alta movilidad..

En ese marco de hipótesis comprobada, es imposible plantearse hoy la lucha por la Constitución y la Democracia Hondureña excluyendo el tema de la base de “Soto Cano” o Palmerola y la continuidad de la Fuerza Delta del ejército de los Estados Unidos en pleno corazón de Centroamérica, por lo que el carácter y el sentido de la actual lucha antidictatorial, inevitablemente conducirá a un combate por la soberanía y la independencia y por que en la República de Honduras y en toda Centromérica, se declare tambien, como Suramérica, como Zona de Paz, libre base militares y de la amenaza y el uso de la fuerza en contra del derecho de los pueblos de Nuestra América de construir su futuro de Justicia y Bienestar. Amanecerá y veremos!


yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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