Cuentos de Navidad en Enero: ¿De quién es Mérida? Y la economía del jamón navideño y las uvas

¿DE QUIÉN ES MÉRIDA?

Como todo fin de año, salgo de mi cálida y húmeda tierra zuliana y enfilo cerro arriba hacia mi natal y templado terruño merideño. Es la convención de nuestra familia alrededor del hogar de Don José y Doña Rosa. Pero es tiempo no solo del encuentro familiar, sino el reencuentro con las imágenes, los colores, los olores, los sabores y todo lo que nos recuerda a la Mérida de nuestra adolescencia y temprana adultez.  Esta Mérida actual, sin espacio, con colas interminables, con una explosión inmobiliaria no solo en cemento sino con unos precios brutales, con un centro de la ciudad donde las aceras y los bulevares creados para la gente de a pié están ocupados desde la calle 19 hasta la 27 por buhoneros agresivos y especuladores, con un acento mas gocho que el nuestro. Es la Mérida en que si tomas una buseta para la Otra Banda o las Américas, se monta un tipo contándole su desgracia para que lo ayuden y si no le paran bolas, saca un arma y el mismo se cobra, dándose el lujo de escoger hasta los teléfonos mientras el transporte va en ruta. Es la Mérida donde su “atractivo” Mercado Principal es el más fiel ejemplo del capitalismo salvaje, ya que hacer un “recado de ollas” es un lujo y con los precios de las verduras y las frutas se podrían hacer un efímero collar para exhibirlo. Es la Mérida de la inversión multimillonaria para que la disfruten los millonarios, porque ¿que merideño paga esos precios en vivienda, alimentación, transporte, servicios y los costos emocionales y de vida que cobra la inseguridad? Señor Gobernador Alexis Ramírez, usted es el tercero que asume el gobierno regional con el apoyo del pueblo chavista (los anteriores al salir, fueron catalogados en su momento como contrarrevolucionarios) el merideño de pueblo no quiere que vuelvan los gobiernos conservadores, excluyentes, clasistas y racistas de la oligarquía “culta” merideña. Si el alcalde del Libertador, que por torpezas sentimentales llegó al poder, no hace nada, impóngase sobre el. Quítele la ciudad a lo buhoneros, a los especuladores de la vivienda, de la comida, que el Mercado Principal sea también paro los merideños, que el teleférico al estar en uso lo usen también los de acá y que el turismo no sea una ruta bonita y excluyente. Los que viven en Mérida, los que vienen a Mérida, los que quieren a Mérida no solo se lo agradecerán, es una responsabilidad que usted adquirió como hijo de Chávez y eso es mas que una aliciente.

LA ECONOMÍA DEL JAMÓN NAVIDEÑO Y LAS UVAS

Mi hermana Gladis al igual que muchos venezolanos, es fiel a las costumbres consumistas decembrinas de comer jamón en la cena del último de los 365 días y atragantarse de una docena de uvas de las “grandes” pensando en los deseos que todos los años se piden y que estadísticamente no se cumplen, previo al cañonazo de fin de año y que para muchos fue un “coñazo” porque la especulación y la usura no tuvo contemplaciones con el pueblo.

Resulta que mi querida hermana compró una “pelotica de beisbol” de jamón con la ruedita de piña y su cereza temprano ese día, en mil bolívares fuerte y un kilito de uvas de las “importadas” en más de 700 bolívares. Ella, toda emocionada pensó en la “sabrosa oferta” que consiguió en vista de los abrumadores precios que de manera agobiante inundaron los anaqueles, vaciaron la billeteras y no dejaron pasar más las tarjetas aquellas, con que la gente no pude salir sin ellas. Y bueno, la menor de nuestra camada llegó a casa de los viejos con su aporte para la cena, comentando la “ganga” que consiguió, comparado con los precios del día de la navidad, donde los mismos productos y otros que “imponían” la dieta decembrina, tenían un costo mucho más arribistas.

En horas de la tarde, como alrededor de las cuatro llegó mi otra hermana María y mi sobrino Josué de un local de una famosa cadena andina de supermercados, con otra pelotica de jamón del tamaño de una bola de softbol, es decir, mas grande que la anterior y ya la habían “bajado” a 480 BsF y comentó además, que estaban “rematando” las uvas importadas en 300 BsF el kilito. Posteriormente, lo que llamamos la “tarde-noche” mi hermana salió a dar una vuelta para adquirir algunas cosas de última hora y fue al mismo establecimiento y observó las neveras verticales llenas de las porcinas bolitas ahumadas de jamón donde los precios congelados se fueron derritiendo hasta llegar a esa hora a los 300 BsF y las uvas descendían su valor como la espuma de la ya desconocida champaña, a un rango de precios que oscilaban entre 200 hasta 120 BsF. Las cotizaciones de precios de estos productos posterior a estas horas, no fueron indagados por mis dos hermanas, que fueron convertidas este 31 de diciembre por la acción violentamente dinámica de la economía como la oferta, la demanda, el consumo, las pérdidas y ganancias, el valor de uso y el de cambio, en un par de “brokers” o corredoras de bolsa sin ellas saberlo.

Pero, creo que a veces uno se debe sentir como un bolsa por estar corriendo detrás de los precios en esta desordenada economía que vivimos en nuestro país y no hablo de manera particular del consumo tradicional y hasta hedonista de los productos que la gente suele comprar en estas fiestas.  Hablo de una economía que ni siquiera es capitalista en su actuar como sucedió este día de final del 2014, sino usurera como fue a lo largo de este año que debería pasar al olvido, aun cuando es difícil olvidarlo. Y esperamos que el reconocimiento de los errores cometidos y las rectificaciones impulsadas por el Camarada Presidente Maduro y la direccionalidad que se ha planteado a nuestro devenir socio-productivo nacional en los nuevos escenarios de precios del petróleo, sea la ruta que nos permita un real mejor vivir. Pero, hay algo realmente que aspiramos cada venezolana y venezolano de manera paralela: el combate implacable a la corrupción, porque el enemigo de la revolución que el camarada Chávez nos legó para sumar la felicidad integral de nuestra patria, no solo está en la derecha apátrida que nos mantienen asediados, sino de manera mas artera, por la soslayada y muchas veces abierta acción despreciable de miserables sanguijuelas que se han enquistado en el  Gobierno Bolivariano

Sin el legado de Chávez no hay Revolución y todos somos Chávez en esta Revolución.



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Carlos Contreras


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