En la cuerda floja…

Se derrumba Rctv y la vieja praxis de manipulación en un país

En Venezuela sí existe libertad de expresión, claro que sí. La de expresión, la de culto, la ideológica y hasta la libertad de “dejarnos” manipular por un canal como Rctv, ese del que sus empresarios quieren hacerse las víctimas ahora, que ya no van a seguir exprimiendo a ésta patria. Esos, como Malser que no han evolucionado, que piensan perpetuarse y que están seguros de que van a seguir haciendo con Venezuela y con su gente lo que les provoque. Pues nosotros decidimos que eso se terminó porque el venezolano no se la cala más.

Las conciencias que estén al frente de Venezuela deben ser completamente distintas a las que estamos acostumbrados a ver, a sentir. El manejo de los medios de comunicación con fines mercantilistas ha sido duramente golpeado, por el Estado y seguirá tocando profundos intereses. Pero el trabajo de los periodistas, también debe ser seriamente revisado, a fondo. Sus concepciones, sus convicciones y compromisos deben evaluarse, porque dependiendo de quién te acompaña, podré decirte quién eres.

Hoy por hoy no valen esas excusillas que hablan de veracidad y todo un mamotreto en que muchos han querido apoyarse, sencillamente, tu ética y valores están por encima de todo. Tu nivel de lealtad, es el soporte para el idóneo desenvolvimiento como “comunicador social”, por éstos tiempos cuando no son válidas las medias tintas.

Hace dos noches tuve la oportunidad de ver un interesante documental en VTV, que hacía referencia a las experiencias que muchos colegas habían asumido cuando dejó de circular el Diario de Caracas, hace ya unas cuantas lunas y que puso sobre el tapete, aquello de la libertad de expresión, su pertinencia y su aplicación en Venezuela.

El trabajo recogió impresiones de todos lados. Desde Eleazar Díaz Rangel y Malser Granier, como dueños de los monstruos comunicacionales, hasta Elena Salcedo, Eduardo Orozco, Desireé Santos Amaral y algunos periodistas que hoy vemos en televisoras privadas haciendo férreamente oposición al Estado –que no gobierno de turno-, precisamente en el dilema de los medios de comunicación.

Pero el enfoque iba más allá. No se trataba del poderío que suponía el grupo 1BC o El Nacional, si no de quienes estaban Tras la Noticia, reporteros gráficos, camarógrafos, periodistas y las incidencias de las líneas editoriales de los medios sobre el trabajo de los equipos reporteriles, coaccionadores del trabajo periodístico.

Las experiencias de quienes estaban Tras la noticia, reflejaban precisamente, los sesgos informativos impuestos por los empresarios que estaban en la cúspide jerárquica, de periódico, de un canal. Ese tipo de testimoniales más que nunca están vigentes en éste instante, cuando el próximo 28 cesa el contrato que el Estado, como dueño del espectro radioeléctrico, decidió no renovarle a Rctvas.

Decidió no ser más benévolo, complaciente y tolerante y dar apertura para que muchos puedan tener participación. El Estado, en la figura del Presidente de la República, consideró que hay elementos suficientes para no dar cabida ni espacio, a través de su señal, para que se difundiera por más tiempo una televisión de ese tipo, en nada ajustada a los requerimientos actuales sociales y menos aún, si está declarada en desobediencia permanente.

Pero llegó el fin de los emporios en nuestro país, esos que difunden antivalores y descalabran la moral de nuestra gente. A diferencia de la Venezuela de Antier, el Presidente está colocando cada cosa en su justo lugar, como soporte de esos cambios profundos que beneficien a todos en el país.

Hugo Chávez nos sorprendió otra vez, cuando el viernes en la noche decidió darle respeto a los periodistas y considerar su capacidad de formación, educación y nivel de compromiso con la revolución bolivariana. Lil Rodríguez, mujer, patrimonio viviente de Caracas y además periodista, será la encargada de darle un vuelco total a la información en Venezuela, hasta ahora concebida por un chip completamente comercial, en menoscabo de un país y de los usuarios y usuarias que cada vez más vieron reducidas sus alternativas en las televisoras nacionales.

Pero Teves sienta pautas, rompe esquemas y estereotipos y democratiza las líneas de la comunicación, donde tienen cabida además de los periodistas los PNI y todos los venezolanos que quieran construir un nuevo país. Sin duda es un ejemplo de voluntad política que no puede ser desconocido por nadie.

Por ahora, esperemos el domingo…a las 12 en punto, para dejar atrás un pasado oscuro que pesó sobre nuestros hombros tal cual lastre.

Marshalee@cantv.net


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