El carro de Drácula y “lacava” mortuoria. O en la cola para coger su cachachá para gringolandia

Uno parece pendejo, no ha salido de un brollo cuando se mete en otro. Y no deberíamos ser así porque eso a uno no le deja nada sino ingratitudes. ¡Y hay qué ver lo riesgoso y hasta antipático que es meterse con los poderosos! Si no lo creen pregúntenle a Maduro que se entrompó, "por curpa e´ Chávez", con los gringos y le tienen azote, desde allá hasta acá

En mi último artículo me metí, no con Correa, pues a él más bien le consideré como sin mala intención y hasta un poco ingenuo, tanto que se dejó meter el enorme contrabando, con barco y aviones y todo, como el "Caballo de Troya", tanto que hasta volvieron a meter la Base de Manta, con Moreno. Además, este hizo como el "Brujeador", el hombre de confianza de la "Doña", cuando abordó el bongo, bote o curiara que llevaría a Santos Luzardo por los alrededores del hato de Altamira. Allí tuvo cabida para observar al "patiquincito" que llegaba de Caracas a enfrentar todo el atraso, injusticia y maldad que aquella representaba llano adentro. Y hasta peor, porque el bonguero sabía bien quien era cada quién de los que viajaban en su pequeña embarcación y Luzardo no tardó en saber quién era el misterioso personaje.

Pero de un lado y otro, simpatizantes y contrarios a Correa y Moreno, se sintieron incomodados y recibí casi unas decenas de correos de gente que expresaban ese sentimiento. De ellos hay dos de los cuales hablaré otro día porque contienen cosas interesantes con respecto a lo que sucedió allá en Ecuador.

Lacava, esa donde meten alimentos o cosas perecederas para congelarlas, suele además de fría, ser callada. Los motores que son silenciosos por demás y están siempre colocados en algún sitio que, quien a ella se acerca, no les escucha. Por eso, saber meterse la lengua donde cabe, Lenin Moreno pudo entrar en las intimidades de Correa, para darle matarile una vez que con la ayuda de éste llegó a la presidencia; pero no entendemos como "lacava" esta, con tanto ruido, echonería, chistes de mal gusto y exhibicionismo barato, haya llegado donde está, en un sitio poco apropiado para ella. Pues "lacava" debería ser para enfriar, congelar y si se quiere para resolver problemas fundamentales; es decir hacer lo que le corresponde y de ella se espera. Los payasos son para exhibirse en los circos y para un público que espera se comporten de un modo determinado. Éste va dispuesto a prestarles atención y recibir de ellos todo lo hagan y digan y saldrán satisfechos; le dieron lo que fue buscando.

Es decir, cada quien debe estar donde debe. Un poco de aquello de "cada loco con su pareja". Como no tener de jefe de un partido que se define revolucionario, socialista y hasta chavista, a un personaje ajeno a tal definición; y lo es porque uno lo sabe; por su lenguaje, poses y gestos hasta ofensivos contra las personas. Eso del "Carro de Drácula", que no es más que una payasada, toda una definición de mediocridad publicitaria, que retrata bien a quien se le ocurrió como comediante, un represor, pero nunca como un gobernante revolucionario que debe privilegiar la enseñanza y pedagogía. ¿Cómo entender que, ante el reclamo de una persona angustiada porque en su sector haya dejado de llegar el agua potable, "el dirigente revolucionario" y funcionario hasta responsable de ese problema, sólo se le ocurra responder de manera irrespetuosa, irresponsable, infantil y procazmente, diciéndole ¡múdate!? ¿Quiso hacer un chiste? ¿Reírse de la persona o de la gente toda afectada por lo mismo? Si fue eso, pues sólo demostró lo que siempre pensamos de él desde la primera vez que le oímos hablar y vimos gesticular, lo que no hace mucho, se trata de un personaje muy mediocre, dado a la idiotez para caer gracioso y culturalmente muy, pero muy, lejos de eso que Chávez quería que fuesen los dirigentes revolucionarios, un intelectual orgánico.

Pero el tipo no tiene límites. Ahora mismo, alguien al parecer le comentó, quizás de manera recriminatoria, usase ropa de marca, muy costosa. Un reclamo que ha sido muy usual e infantil entre la gente de la izquierda. A Héctor Mujica, recuerdo como si fuese hoy, no le perdonaban vistiese muy bien, varias veces escuché decir era de los mejor vestidos de Caracas y viviese en una urbanización casi exclusiva. Era Mujica director de la Escuela de periodismo de la UCV, entonces un cargo muy bien remunerado y en Caracas era habitual entonces todo el mundo tratase de vestir elegantemente. Lo mismo decían entre chilenos y aquí entre venezolanos del porte elegante que siempre exhibía Salvador Allende. Y a ellos se lo dijeron muchas veces. Pero Mujica y Allende si eran intelectuales revolucionarios orgánicos con sentido claro del rol que jugaban y jamás cayeron en poses, gestos y palabras mediocres, soeces y propias de idiotas.

Lacava, ésta que no enfría sino calienta el agua, no sólo cae en el infantilismo, eso es lo que rigurosamente uno puede y debe decir, de poner o dejar que alguien ponga una foto suya exhibiéndose con una torta de cumpleaños, sino que responde como un patán a quien tuvo también la infantilada de cuestionarle por la ropa que llevaba.

Pero es inconcebible, ya no infantil, ni simple exhibicionismo, que un gobernador "revolucionario", según quienes le apoyan y se hacen la corte, haya usado ese lenguaje horrendo y pedestre para responder a alguien, un ciudadano, quien hasta pudiera ser compatriota o compañero suyo, pero cree pertinente hacer ese tipo de observación sobre la ropa. Un dirigente y gobernador, revolucionario o no, debe ser como un maestro, siempre dispuesto a enseñar y orientar a los ciudadanos. Fue "lacava", esa que no enfría, tan idiota que, lejos de herir a su destinatario, se llenó de basura.

Y voy a pasar por alto eso de "alabarse" ser "rico de cuna", lo que ya de por sí habla de lo infantil y calidad del personaje y de la bipolaridad que pareciera afectarle. Jorge Rodríguez que es psiquiatra tiene mucho que decir sobre eso. Sería bueno el lector averigüe lo otro que dijo porque ponerle aquí sería un gesto indecente.

Pero lo curioso, por eso lo he dejado de último, es que ante la escasez de agua de agua potable que ha azotado a Valencia, como al país todo, pese el enorme nivel pluviométrico de este año, lo que revela que todo el sistema de distribución en Venezuela tiene décadas de atraso, "lacava" terminó, no por descongelarse sino calentarse y reclamar le pusiesen el agua porque "su piscina estaba vacía". ¿Qué dirán la señora a quien mando a mudarse y sus vecinos?

Venezuela sabe muy bien a esta altura bastante del personaje y desde ya le pone en la lista de quienes de un momento a otro cogen su "cachachá" y para "gringolandia" se van. No digan que no se lo advirtieron.



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Armando Lafragua


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